Sánchez y el taxi invertido

Si algún integrante de la escenografía del fútbol debe mantener su perfil sobrio, ese es el árbitro. Si bien en los últimos años los jueces se han alejado un poco del inalterable negro luto que los supo identificar, la profesión que ejercen aún es una de las pocas que prefiere lo formal a lo extravagante. Y hay razones, por supuesto. No impondría demasiado respeto un referí enfundado en una camiseta multicolor con un mono manejando un camión estampado en el pecho.
Sin embargo, a Ángel Sánchez poco le importó el qué dirán y para dirigir un partido entre Racing e Independiente, en el verano de 2005, decidió hacer vanguardia. A su clásica chomba negra con ribetes naranja fluo (he aquí la primera incongruencia), le sumó unos alarmantes pantalones amarillos con medias al tono que completaban el conjunto. Duelen los ojos. Para roja directa.

Juan Pordiosero

¿Batirar esa ropa?

Los ’90 si que fueron una cosa de locos. Y eso lo puede decir Gabriel Batistuta, que con su performance en Italia y la selección se convirtió en estrella y por lo tanto en «dandy», permitiéndose darse cualquier gusto y poniéndose lo que él suponía que tenía onda.
En esta foto junto a su mujer Irina no sólo muestran sus bronceados sino que le agregan esos pañuelos mersas que no sirven ni para mantel de centro de mesa, además de remeras que ni la Bersuit usaría.

Cucu

AVIsenle que queda feo

En 1996 la revista El Gráfico realizó un informe para saber en qué invertían su dinero los futbolistas. Uno de los elegidos para ilustrar la nota fue el Avi Alejandro Mancuso, que desde su amado Brasil había desarrollado un negocio bastante particular: vender remeras con caricaturas de sus colegas. No solo el producto presentado dejaba bastante que desear (arrugado y con un dibujo de Amaral horrible), sino que además la pilcha del dueño de la empresa era por lo menos decadente. Jeans enormes y casi a la altura del ombligo, con remera gigante por dentro y un estampado que por suerte alcanzó a tapar involuntariamente para la foto. Ni el paisaje ayudó. ¡Pobre Mancu!

Juan Pordiosero

Una contradición más, y van…

Nunca mejor dicho que una imagen vale más que mil palabras. Diego Maradona, siempre defensor de causas perdidas, quiso hacer lo propio con el entonces renunciante ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo en 1996, más aún porque en épocas del 1 a 1 al 10 le permitieron comprar cualquier cosa, inclusive un camión.
Años después en una de las tantas contradicciones, Pelusa reflexionó: «Si estamos como estamos es porque Cavallo fue títere de los americanos y nos metió dólar por el peso, que es una farsa total porque no tenemos el mismo poder adquisitivo ni el mismo país que ellos».
Y mucho tiempo más tarde, con Maradona en terapia intensiva, le tocó el turno a Cavallo quién señaló que su «familia y todos nosotros vamos a rezar por su pronto restablecimiento»
Vale agregar que las mangas de la remera son un poco largas, y el modo de usar medias…un poco desagradable.

Cucu

Colisionó

A varios jugadores recién llegados a Europa se le puede justificar su vestuario cuando intentan tirarse todo el placard encima. Pero en el caso de Abel Balbo bajo ningún concepto se lo puede aceptar.
Como la foto bien indica, el delantero ya utilizaba el pelo corto, por lo que en el momento de la producción fotográfica ya hacía bastante tiempo que se encontraba viviendo en Italia.
El jean rojo siempre fue horrible, a principios del 90, en la mitad y al final, pero tratándose de un futbolista vaya y pase. La cuestión es que existiendo una tan amplia gama de colores y una infinidad de camisas ¿justo tenía que ponerse esa?
¿Cuál fue el objetivo? ¿Vestirse en ese tono para que quede claro que jugaba en la Roma? ¿El Coliseo de fondo no alcanza? ¿Venía de la clase de salsa y merengue?

Cucu

Aunque la mona se vista de seda…

De Carlos Fernando Navarro Montoya se conocían sus maduros gustos por la ropa de vestir clásica y el pantalón muy por encima de la cintura, pero el Mono también fue joven y vaya si lo demostró.
Alguna vez en moto, decidió bajarse y posó como un galán sport. Bermuda de jean bien alta que entre parches y escudos con frases en inglés sin sentido le ocuparon media pierna. Sumado a ello, la tres dibujos en la remera que curiosamente también se hallan sobre su izquierda, que terminan formando un desagradable conglomerado de estampados.
Lo que resta saber es si la fotografía fue tomada el mismo día, porque pertenecen a diferentes ediciones de una despertigiada revista deportiva de la actualidad.

Cucu

Para vestirse, un burro!!

Ariel Ortega se crió en la humildad de su Ledesma natal, pero a partir de su talento y desenfado logró llegar a ser una figura mundial. En sus primeros años fue encandilado por las luces de la gran ciudad, cuestión que continúa hasta el día de hoy.
Subido a un taxi tras llegar a Retiro o Aeroparque, el Burro fue escrachado con una camisa auténticamente noventosa.
Ese mix de poliester y vaquero (?) fue una de las modas más nefastas de la década. Del celeste clarito no hay nada que reprochar, pero la parte roja con pintitas hasta da verguenza ajena.
Todo ello, acompañado por una cara hinchada (tres talles más grande) por el sueño aunque las malas lenguas lo asocien a la ingesta de liquídos para adultos.

Cucu

«André» Amato

Los ’90 irrumpieron con una nueva gama de colores: los recordados fosforescentes que no sólo se utilizaban en detalles como pulseras y vinchas sino terminaron siendo prendas completas.
Pero eso no fue todo ya que la mediatización del deporte nos hizo ver más de cerca a grandes jugadores de otras disciplinas como el básquet y el tenis, que se convertirían en ídolos o referentes.
Y precisamente parece que el Gaby Amato se hizo fanático de Deporte en Acción con Nicanor González del Solar y de allí copió en forma completa la moda Andre Agassi.
Los pelos teñidos, la combinación de oscuros y fluo para mostrar rebeldía en el juego de las redes y sobre todo una pose que pretende ser canchera, dan muestra de eso.
Salud.

Cucu