El larva Saturno, quizás el jugador más antiestético de los 90’s. Viejo, pelado con pelo largo y barba. Cuerpo anormal, trayectoria errante, pero una particularidad que lo hizo único: la bicicleta. Esa jugada lo llevó al estrellato, lo hizo firmar para Boca, formar parte de Los Halcones y enfrentarse a Las Palomas, enceguecerse con los flashes, las mujeres, los excesos, ser perseguido por la prensa aún cuando estaba en la playa, vistiendo sólo una malla rosa fluo con un reloj pulsera y eligiéndole un pañuelo a su amorcito. La fama.
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Tachero en oxford
A pesar de la calidad de la imagen, observamos a un ruliento José Néstor Pekerman, en su época de jugador, en la ciudad de Medellín. Acompañado de Adolfo Froilán Mecca, jugador argentino también, se los ve a ambos desparramando setentismo simpsoniano (?) al palo por Colombia. El Tachero jugó en el DIM de esa ciudad entre los años 1975 y 1978, de hecho se retiró en ese club a los 29 años.
Ahí está el bueno de José entonces, quien, así como no tuvo problema en su momento de mandar una carpetita a AFA con un proyecto para el fútbol juvenil, tampoco lo tuvo a la hora de animársele a la botamanga ancha.
Chau a la descendencia
Se terminaban los 80’s y Alberto Tarantini le decía adiós al fútbol. Fue así como agarró los botines, ató un cordón al otro y se los puso alrededor del cuello, lugar común del jugador en retirada. Lo que nunca contempló el Conejo fue la posibilidad de ahorcarse ante un mal movimiento, como finalmente ocurrió.
Por suerte para él unos instantes después del accidente llegó un médico que le salvó la vida…con unas sabias palabras: «bajá esos pantalones, dale un respiro a los huevos».
Narcomodelos eran los de antes
Ahora cualquier pibita que se pone de novio con un africano (?), pasa a la historia como «la Narcomodelo» y hasta vive sus 15 minutos de fama, pero antes la cosa no era tan sencilla.
Para ser identificado como un narcomodelo había que ser futbolista, firmar para un club grande, ponerse una camisa blanca desabotonada, un sombrero y dos cintitas VIP del Cártel de Cali (?). Y recién ahí empezaban a saber quién era el Gaby Amato.
De Punta en blanco
El jet set menemista supo desfilar impunemente por las playas de Punta del Este en los 90’s. Periodistas, periodistas, famosos, futbolistas, botineras. Pero además había lugar para los que no se dejaban llevar por las luces de la pizza y el champagne. Sí, en el sitio de moda de esos años también tenía su espacio un tipo de izquierda, de esos a los que no les importaba el que dirán: short gris y rosa, reloj, zapatillas blancas con velcro y a la playa. Años después, el mismo Menotti declararía: “Durante 70 años de mi vida he comprobado el desastre que ha hecho el capitalismo en todo lo que me rodea”. Claro, siempre es más fácil echarle la culpa a los demás (?)
Facineroso fascinado
Al margen de que el encargado de recortar las fotos en la revista Súper Fútbol tenía un Parkinson de la concha de la lora (?), la imagen alcanza a mostrar un fragmento de la buena vida que llevaba Leo Rodríguez a comienzos de los 90’s, cuando los billetes le sobraban para comprar autos de lujo y…vinchas último modelo. Para completar, campera de baseball, jean, zapatillas deportivas y manos en los bolsillos. Un canchero de los que no quedan.
Kun Agüero, papá (?)
Cuando pensábamos que esa costumbre nefasta de vestirse mal había quedado para los futbolistas de los 80’s y 90’s, el Kun Agüero apareció en escena para verticalizar (y actualizar) la oferta de Malvestittis.
Así quedó inmortalizado para sus seguidores en Twitter (y para quienes vieron la foto de casualidad y quisieron romperse la retina) el festejo de navidad de 2010 en Liverpool del yerno de Diego Maradona junto a Maximiliano Rodríguez. Nos gustaría que nos dijeran que perdió una apuesta, que «La Giannina» lo asesoró mal o que la remera se la pintó el pequeño Benja, pero no podemos asegurarlo. Solo podemos afirmar que, como se dice en esa red social, eso es un clarísimo #teperjudicás.







