Fernández Santiago


Santiago Andrés Fernández (El pájaro loco)

Una serie de malas decisiones convirtieron a este otrora niño prodigio del fútbol rosarino en otro talento desperdiciado, cuya historia se escribe en este compendio de relatos truncos llamado En Una Baldosa.

Nacido en junio de 1990, apenas tres años más tarde ya pateaba la pelota enfundado en la camiseta del Club Provincial de Rosario. A los 4, lo llevaron a Newell’s Old Boys, donde lentamente se convirtió en una de las joyitas de las divisiones inferiores.

“Empecé junto con Federico Laurito, entre otros. Ni me acuerdo qué hacía y si jugaba en aquel tiempo, pero comencé a los tres años. Después fui a Newell´s y así seguí. Jugué en infantiles y juveniles de volante central y hace un par de temporadas pasé de delantero”, contaba Fernández en las entrevistas.

Para esa altura, el enganche ya era un habitué de las convocatorias de las selecciones juveniles argentinas y hasta se daba el lujo de participar de entrenamientos con la Primera de Newell’s. Por aquel entonces, el pibe se presentaba como un jugador rápido, hábil, que manejaba ambos perfiles y que podía retrasarse si así lo pedían las circunstancias del juego. La próxima gran promesa del fútbol rosarino estaba lista para dar el zarpazo. Era solo cuestión de tiempo.

En el verano de 2007 disputó el Sudamericano Sub 17 en Ecuador y se aseguró un lugar en el Mundial de la categoría en Corea del Sur, en el que Argentina alcanzó los cuartos de final, cuando fue eliminada por Nigeria, que luego se quedaría con el título. Allí, Fernández, que tuvo una participación discreta, convivió con jugadores como Mateo Musacchio, Patito Rodríguez, Franco Zuculini, Guido Pizarro, Gastón Sauro, Alexis Machuca y futuros baldoseros como Fernando Godoy, la Tortuga Fernández, Pablo Rolón y Leandro Basterrechea, entre otros.

Sin embargo, la oportunidad de debutar en la máxima categoría con la camiseta de la Lepra no llegaba y el tiempo pasaba. En el verano de 2008, un abogado rosarino le ofreció irse al fútbol europeo mediante la patria potestad y el pibe no dudó. Un puñado de semanas después, estaba probándose en el Real Madrid. No quedó “por un tema de papeles entre los clubes”. Sí lo hizo en el Mallorca, aunque nunca pasó del equipo B.

“Estuve dos años y fue algo muy bueno, una experiencia increíble, la ciudad, el club… Jugaba en Reserva y en un torneo que organizaron los de Mallorca jugué para la Primera. Además, compartí entrenamientos con jugadores argentinos que estaban en ese momento como Ariel Ibagaza, Lionel Scaloni, Germán Lux, Óscar Trejo, Guillermo Pereyra y varios más. También estuve con jugadores de otros equipos, por ejemplo el “Kun” Agüero, a quien conocía de la selección, y Ever Banega. Con ellos estuve en el hotel que se alojaba el Atlético de Madrid y fue algo inolvidable”, decía.

Sin chances de progresar en el fútbol europeo, en enero de 2010 pegó la vuelta a Newell’s Old Boys a préstamo por un año y medio, aunque era la cuarta o quinta opción en la lucha por su puesto y tuvo que conformarse con sumar algunos minutos en Reserva.

En agosto de 2011, con el pase en su poder, se sumó a Atlético Tucumán, que se había armado para volver rápido a Primera luego de su excursión en la temporada 2009/10. Pero las cosas no salieron bien, el equipo del Chocho Llop terminó en la parte baja de la tabla y Fernández fue uno de los que pagó los platos rotos con Mariano Martínez, Federico Barrionuevo, Alejandro Espinoza, Federico Nicosia y Héctor Cardozo.

En 2012 recaló en Tiro Federal de Rosario, del Argentino A, pero tampoco estuvo mucho, eh. En 2013 lo encontramos probándose en el Lyubimets 2007 de Bulgaria. Esa es la última certeza que tuvimos sobre él.

Quizás por estos días el Pájaro loco siga tratando de levantar vuelo.

Sachetto Nahuel

Nahuel Sachetto

Dicen los que saben que una imagen vale más que mil palabras. Y la foto que ilustra este post, con Nahuel Sachetto vendado y sacado entre dos compañeros de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, podría ahorrarnos la escritura de esta historia.

Mediocampista por derecha surgido de la categoría 1988 de las divisiones inferiores de Arsenal de Sarandí, Sachetto tuvo un estreno inmejorable: en julio de 2008 en Japón, ante el Gamba Osaka, el día que el conjunto de la familia Grondona levantó la prestigiosa Suruga Bank. Aquella noche nipona, Daniel Garnero lo mandó a la cancha en tiempo de descuento en lugar del Papu Gómez.

Parecía que era el despegue del pibe de Los Cardales, pero no. En aquel Apertura 2008 apenas disputó tres encuentros (ante Gimnasia LP, Newell’s e Independiente, siempre desde el banco y sobre la hora) y tuvo que conformarse con actuar en Reserva al lado de futuras figuras como Hugo Martín Nervo, Víctor Cuesta, Damián Pérez, Iván Marcone, Darío Benedetto y Franco Jara, entre otros.

El panorama no cambió para el Clausura 2009, en el que también participó en tres partidos (Godoy Cruz, Rosario Central y Vélez Sarsfield, este último como titular). Sin mayores oportunidades para mostrarse, en enero de 2010 pasó a préstamo a Gimnasia y Esgrima de Jujuy.

“Hablé con Burruchaga y me dijo que no me iba a tener en cuenta y me comentó que había una posibilidad de venir a Jujuy. Vi a Gimnasia en la última temporada en Primera y me dio toda la impresión de que es un equipo grande del interior que merece tener un lugar en Primera por todo lo que ya demostró».

Con una fuerte tendencia a los desgarros, Sachetto tampoco encontró en el norte de nuestro país la continuidad deseada, aunque en lo poco que jugó mostró algunos destellos interesantes. Por ejemplo, luego de la derrota ante Olimpo de Bahía Blanca (en la que salió lesionado, claro), el técnico del Lobito, Héctor Arzubialde, destacó que “sólo Nahuel Sachetto había interpretado cómo jugar. El resto no estuvo a la altura para pelear desde el arranque el encuentro”.

Quizás por eso no llamó la atención cuando en octubre de 2010 Talleres de Córdoba, dirigido por Arzubialde, intentó contratarlo para disputar el Torneo Argentino A. “Yo tengo mucho interés en sumarme a Talleres, porque necesito lograr la continuidad que no he tenido en Arsenal y en Gimnasia. Gabriel Ruiz, que fue compañero mío en Gimnasia, me habló muy bien de Talleres, pero ni bien me llamó Arzubialde le dije que quería venir, porque sé muy bien lo que significa ese club en el fútbol nacional y la gente que convoca en el Argentino A», declaró un humeante Sachetto ante los micrófonos. Y agregó: “Debe ser hermoso jugar con 20 mil personas en cancha”.

Claro que apenas faltaba un detalle: superar la revisión médica. ¿Y cómo creen que le fue? Sí, no la pasó. «Los éxamenes generaron muchas dudas. Había secuela de lesiones (meniscos) y Talleres no puede darse el lujo de arriesgar», decían allegados a La T. Sachetto siguió entonces en la Reserva de Arsenal por lo menos hasta 2012, cuando participó de la pretemporada con el plantel profesional. A mediados de ese año sonó como posible refuerzo de Atlanta y esa fue la última noticia suya que tuvimos. Un desgarrón.

Argentina con camiseta celeste (1976)

La camiseta alternativa de Argentina, sabemos, es de color azul. A veces azul marino, otras veces azul francia. También ha sido blanca en varias ocasiones e incluso se ha usado una amarilla, por una emergencia en el Mundial de 1958. Ninguna de esas, sin embargo, se parece al modelo celeste utilizado en 1976.

La extraña casaca salió a la cancha el 1° de abril de ese año, en un amistoso ante el Sevilla de España que terminó igualado 0 a 0 en el Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán.

Mangas largas, de color celeste y con tres tiras blancas cosidas de forma vertical. Además, los puños y el gran cuello redondo (casi como su fuera una polera), también eran blancos.

La prenda volvió a utilizarse ante Talleres de Córdoba, en mayo de 1976, pero pronto quedó guardada en el baúl de los recuerdos, convirtiéndose en una absoluta rareza.

Gracias a Museo Racing Club.

Verón al DC United (2007)

Todavía no había ganado la Copa Libertadores, pero en 2007 Juan Sebastián Verón ya era Dios en Estudiantes de La Plata. Había vuelto en plenitud, consiguiendo el Apertura 2006 de forma heroica, ante el desmoronamiento del Boca de La Volpe. Los hinchas del Pincha lo amaban, los rivales lo seguían tildando de inglés y el respondía con clase adentro de la cancha. En ese contexto, podía hacer cualquier cosa con su carrera. Y ofertas no le faltaban.

Lo querían desde Europa, pero también desde ligas poco prestigiosas, como la de México o la de Qatar. Sin embargo, la única propuesta que lo hizo dudar un poco fue la de la MLS, en julio de 2007. Venían con muchos billetes y algo más.

El capo del D.C. United, Kevin Payn, se reunió en Puerto Madero con el futbolista (y su mujer), ofreciéndole 10 millones de dólares de contrato, más ganancias por el uso de la imagen, que no iban a ser pocas, porque la idea del yanqui era utilizar la figura del argentino para crear un duelo personal con David Beckham, su ex compañero en el Manchester. Algo así como un Argentina – Inglaterra, pero en Estados Unidos.

La exposición de Payn, que incluyó maquetas (?) y muchas promesas, terminó con una negativa del pelado, aunque dejando una puerta abierta: «Hoy mi respuesta en no. Pero en unos meses, en diciembre, no sé».

Años más tarde, Verón volvería a sonar para la Major League Soccer, pero el sueño americano nunca se concretó.