
Jefferson Javier Hurtado Orovio (La Sombrita)
Tan solo uno de los miles de futbolistas de apellido Hurtado que ha dado Ecuador. Vino a la Argentina a mediados de 2011 y casi no tuvo tiempo para dejar su huella. Zaguero, negro, alto. Generaba respeto el simple hecho de verlo parado dentro de la cancha. Claro que todo se venía abajo cuando el tipo se empezaba a mover.
Nacido en Guayaquil en 1987, se formó en las inferiores del Barcelona (2008 a 2011) y asomó la cabeza bajo una era llamada La Renovación, en la que el club invirtió mucho dinero en jugadores e infraestructura, pero sin conseguir logros deportivos.
En junio de 2009, cuando era todavía una promesa, a la Sombrita le detectaron un problema en la rodilla izquierda, así que tuvo que ir a cuchillo. El tema es que en agosto del mismo año, cuando se estaba recuperando, los problemas volvieron y otra vez tuvo que ser intervenido quirúrgicamente. ¿Alguien dijo roto?
El 2010, sin embargo, fue el gran año de Jefferson, que pudo compilar las jugadas suficientes como para armar un buen DVD y mandarlo a nuestro país, donde lo vieron los dirigentes de Argentinos Juniors. Así fue como, en el segundo semestre de 2011, el marcador central llegó a La Paternal y se puso a las órdenes del entrenador Pedro Troglio.
Debutó en la primera fecha del Torneo Apertura, siendo titular en el empate 1 a 1 ante Unión, en Santa Fe. Después lo mandaron al banco y volvió a jugar un puñados de partidos más, aunque no con mucha fortuna. En un match ante Tigre, por la octava fecha, sufrió un golpe y se resintió su famosa rodilla. ¿Resultado? Le diagnosticaron un síndrome meniscal y nunca más volvió a actuar en el Bicho.
Entre el campeonato y la Sudamericana, el ecuatoriano disputó 8 partidos para Argentinos. ¿El dato? Su equipo no ganó ni una vez.
Tras finalizar su contrato, a mediados de 2012 se incorporó al Deportivo Quito de Ecuador, pero apenas jugó 12 encuentros. Lo curioso es que, a esa altura, los clubes de su tierra seguían confiando en su potencial.
Fue al año siguiente que pasó a El Nacional, donde no tardó en tener problemas con el DT Carlos Sevilla, quien lo acusó de fingir lesiones y lo borró del equipo. “Tuve un dolor en el abductor y por ello no pude jugar un partido. Él me dijo que me hago el lesionado por el tema económico. Eso me molestó ya que no es verdad y le reclamé”, contó Hurtadito.
En ese 2013 también tuvo que entrar nuevamente a quirófano, aunque no por su rodilla, ya que se resistió al robo de su celular y fue herido de bala en un brazo. Toda la suerte, toda.
Con su carrera cada vez más en bajada, intentó tirar el ancla en el Deportivo Cuenca (2014), pero apenas si se puso la camiseta en 10 ocasiones y encima no cobró durante varios meses. Una vez más, le mostraban la puerta de salida.
En este 2015, la Sombrita firmó para el Deportivo Azogues, de la Serie B. Es probable que se vuelva a repetir la historia, con alguna lesión, falta de pago o alguna situación desgraciada que alimente su desdicha. Lo mismo que vimos en Argentina.
Porque casi todos los ecuatorianos que pasaron por nuestro país, por no decir todos, han hurtado.