
Walter Daniel Cometto
Se ofrecía a jugar, siempre. Se mostraba disponible, con ganas. Y, por si quedaban dudas de sus intenciones, hasta llegaba a guiñar un ojo. Pero nada. No lo entendieron. Por una letra en el apellido, no lo entendieron. Fueron limpios, decentes, se movieron dentro de las leyes. Y no le dieron lugar. Entonces, tuvo pocas oportunidades.
Delantero oriundo de Santo Tomé, provincia de Santa Fe, hizo sus inicios en Unión, donde llegó a jugar 18 partidos en Primera División en la temporada 1991/92, convirtiendo una sola vez (fue en la 9ª fecha del Clausura 91, en un empate frente a Estudiantes).
Siguió en el Tatengue para jugar en el Nacional B, pero las chances de mostrarse escaseaban. Y probó más abajo. En el mapa futbolero, y en el geográfico también. Apareció jugando el Torneo Argentino A para Deportivo Patagones (1996/97), y más tarde en Junin, con los colores de Mariano Moreno (1998), en ese caso disputando el Torneo Argentino B.
Y no hay mucho más. Ahí se le perdió el rastro. Mala suerte. Si su apellido terminaba en otra vocal, y se cruzaba con algún DT de barba candado (?), su historia podría haber terminado de una manera diferente. No hubo caso. El fútbol, en este caso, fue honesssssto.