Stumbo con buzo de Goycochea (1993)

La Copa América recién había terminado, pero las atajadas de Goycochea todavía estaban frescas. El arquero argentino había sido vital para la obtención del título de la Selección. Tanto, que causaba furor entre las mujeres sus colegas, incluidos aquellos que se raspaban las rodillas en el fútbol de ascenso. Caso Mario Stumbo, por ejemplo.

El 1 del Sportivo Italiano decidió jugar con el buzo que el 1 de Argentina había utilizado en Ecuador. La imagen corresponde al partido jugado el 9 de octubre de 1993, cuando el Azzurro recibió en la cancha de Atlanta a San Martín de Tucumán. El bueno de Stumbo hasta tuvo la oportunidad de imitar al Goyco cuando Ricardo Solbes ejecutó un penal, pero eligió su poste izquierdo, mientras que la pelota se coló en la otra punta.

Reinoso Gustavo

Gustavo Marcelo Reinoso

Ser el hermano de, ese viejo y pesado estigma del que no han podido escapar grandes como el Turco Maradona, Nicolás Higuaín o Marcelo Süller, también condicionó la carrera de Gustavo Reinoso, ni más ni menos que el hermano de la Vieja, aquel futbolista que reforzó a Boca para las finales de la temporada 1990/91, junto al brasileño Gaúcho.

A diferencia de Gerardo, que fue un talentoso volante ofensivo, Gustavito se dedicó a defender. Debutó en la Primera División de Independiente de Avellaneda en 1988, con apenas 20 años, justo cuando su hermano ya se habían ido al River de Menotti. Y jugó su segundo (y último) partido en 1989, año en el que el Rojo se adjudicó aquel campeonato de los penales.

Fue así como el Reinoso chico anotó su nombre en el último título de Bochini, junto a otros que también arrancaban, como Martín Ubaldi, Claudio Osterrieth, Mario Lobo o el Pirata Czornomaz.

La estrella en su currículum, sin embargo, no le sirvió para tener una gran carrera. Enseguida pasó al Cobreola de Chile, donde funcionó como volante de contención e incluso marcó 2 goles en el Torneo Nacional de 1990, suficientes para acomodarse en la tabla de goleadores, apenas detrás (?) de su hermano (17), que por entonces actuaba en la Universidad Católica; y de su compañero Czornormaz (14).

En toda su estadía en Chile, Gustavo Reinoso disputó 45 partidos con la camiseta naranja. Bah, a veces usaba la suplente (?). Después, desapareció misteriosamente por muchos años y recién supimos de él cuando apareció jugando para las glorias (?) de Independiente en los torneos de veteranos.

Rastreando un poco su pasado, descubrimos que en 2001, por ejemplo, estuvo junto a su hermano (que seguía siendo futbolista) en Patronato de Paraná. También fue ayudante de Gerardo en Andino de La Rioja y el año pasado, ya como solista (?), se hizo cargo del plantel del Independiente riojano en el Argentino B. Todo eso hasta comienzos de 2014, cuando se tuvo que ir por dejar al equipo al borde del descenso.

Lo curioso es que este mismo año su hermano agarró nuevamente a Andino de La Rioja para disputar el Torneo Federal A, pero tardó unos días en llegar, así que Gustavito se sintió el DT, al menos por un rato.

El tema es que el Torito de Gerardo Reinoso no ganó en toda una rueda, por lo que los dirigentes pusieron la excusa de los problemas económicos y decidieron cortar la cabeza del ayudante. ¡Y el hermano no hizo nada para impedirlo!

Moraleja: siempre hay que desconfiar de la familia. Sobre todo del abuelo, para aquel que es hermano de la vieja.

El Bera del fútbol (?)

La gira baldosera continúa. Este domingo 12 de octubre, a las 19 h, estaremos presentando El Veraz del Fútbol en LibrArte, la 9º Feria del Libro de Berazategui.

La idea, como siempre, será hablar sobre la creación de esta obra, recordando algunos casos curiosos que están reflejados en las páginas y destacando algunas otras perlas que quedaron afuera, porque siempre hay material para currar con otro libro más adelante (?).

Para el final, quedará la parte donde ustedes compran un ejemplar (si tienen ganas) y nosotros lo firmamos (si tenemos ganas, claro).

Los esperamos, entonces, en el Centro de Actividades «Roberto De Vicenzo», calle 18 y 148, Berazategui. La entrada es libre y gratuita.

Más info en http://www.berazategui.gov.ar/feriadellibro.

El Veraz del Fútbol se consigue en

– Feria del Libro de Berazategui, el domingo 12 a las 19 hs.

– Moldes 1813, Belgrano, Buenos Aires.

– Senillosa 6, Caballito, Buenos Aires.

– La Paz 3034, Rosario.

Consultas por envios a todo el país

Mail: enunabaldosa@digitoa.com.ar
TW: @DigitoA
FB: facebook.com/elverazdelfutbol

Estudiantes error de utilería (1990)

Por lo menos trataron de disimularlo bien y se acomodaron uno en cada punta. Igualmente, se nota la diferencia: Raúl Aredes (abajo a la izquierda) y Patricio Mac Allister (en el otro extremo) lucen una camiseta similar, con escote en V y cuello blanco; mientras que el resto de sus compañeros tienen esa parte de la casaca en color rojo.

La imagen corresponde al partido de vuelta de la semifinal de la Supercopa 1990, cuando Estudiantes cayó por penales frente a Nacional, en Montevideo. Completan la formación: Peinado, Craviotto, Iribarren, Prátola, Merlo, Erbín (arriba); Commisso, Centurión y Trotta (abajo, entre los mencionados Aredes y Mac Allister).

Maradona al Arsenal (1982)

«Quiero jugar para Arsenal», decía supuestamente Diego Maradona, en 1982. Al menos así titulaba un diario inglés, que a simple vista no aclaraba si se trataba de los Gunners o de su versión made in Sarandí (?).

Un poco más abajo, la confirmación de que se trataba del equipo londinense quedaba demostrada en cifras: una oferta de 4 millones de libras para el jugador argentino, que por aquel entonces estaba en Boca Juniors. ¿Pero cuánto de verdadero tuvo ese interés?

En aquellos tiempos, el Arsenal buscaba insistentemente sacudir el mercado con una figura importante, aunque nunca llegaba a un acuerdo económico. Había intentado, sin suerte, incorporar al holandés Johan Cruyff en los 70. Unos años después, quiso comprar a Michel Platini, pero le ganó de mano la Juventus.

Las ganas de tener a Maradona fueron concretas, pero el Barcelona puso la plata que había que poner y se llevó al Pibe de Oro.

Años más tarde, otros argentinos como Fabián Caballero, Nelson Vivas y el arquero Damián Martínez pudieron cumplir el sueño de jugar en el Arsenal.

Boca con la camiseta de Milan (1963)

En su primera participación en la Copa Libertadores, Boca Juniors recibía a la Universidad de Chile. El equipo trasandino llegó a Buenos Aires con un solo juego de camisetas: su habitual pilcha azul. Obligadamente, el Xeneize debió recurrir a una vestimenta alternativa. Muy alternativa. Tanto, que ni siquiera se trataba de una camiseta de Boca: era la del Milan. Pero no una similar a la del Milan; era la del Milan. ¿No entendiste todavía? Ufff (?), entonces leé:

Un año atrás, el club argentino había transferido a su par italiano al peruano Víctor Benítez. Los europeos vinieron a jugar unos amistosos a la Bombonera, pegaron buena onda y les obsequiaron un juego de camisetas como muestra de amistad. ¿Nunca hicimos amistades? ¡Ja! (?)

La cuestión es que el obsequio estuvo guardado hasta que vio la luz el 26 de junio de 1963, en el mencionado enfrentamiento. Ojo: sólo se usó durante el primer tiempo. Con el partido igualado sin goles, para la segunda parte aparecieron unas camisetas amarillas y así, Boca se impuso por 1 a 0. La vestimenta del Milan fue guardada y nunca más se utilizó en un partido, pero sí se siguió viendo en los entrenamientos.