Diez años

Nano de Turdera: Conocí el sitio a través de una revista partidaria que me dieron en la cancha, allá por 2007. En una de las páginas interiores, se contaba la historia de un baldosero y, como fuente, aparecía: enunabaldosa.com. Entré, leí, me envicié con El Forito, envié material, escribí, gustó y me quedé. Hoy formo parte del staff, conocí gente copada, hice amigos y no podría imaginar ratos libres en el trabajo sin pasar por acá. Eso sí, de ponerla ni hablar.


Cucu: Cuando di con la página, sentí como que ya la conocía de antes. Y llegué justamente a ella buscando que había sido de la vida de… Siempre con amigos recordando viejos nombres, necesitaba un lugar donde volcar todo eso absorbido durante años. La consideré propia desde la primera vez, y más aún cuando empecé a mandar historias un poco más elaboradas. Ese fue mi gran aporte junto a Malvestitti. Fue un 2005 fatídico, las horas frente a la máquina o escaneando las colecciones de revistas empezaron a desviar el rumbo universitario. Y no me arrepiento.


Pastor: En una epoca me dedicaba a leer los comentarios de LR! y borrar a los giles que dejaban la publicidad de su blog, pero una vez no se muy bien porque, me meti al link, vi que habia un post de La Grotteria y no me fui mas. Bah, me fui y volví para irme definitivamente. Lo que mas me acuerdo eran las epocas de Football Manager: aparecia algun futbolista en el ascenso europeo, investigar a ver dónde jugó y la tarea mas dificil: encontrar una foto…tendriamos que haber inventado facebook para tener que buscar menos y hacernos billonarios, pero no se dio. Para terminar una confesion: siempre quise meterme en problemas legales para tener al Dr. Lucas Vivas de abogado defensor. No se olviden de pasar por El Forito.


El Mencho: No recuerdo la primera vez que entré, pero como fiel amante del cine de acción, mi primera búsqueda fue Abelardo Vallejos, injustamente olvidado por Stallone en Expendables. La Baldosa comenzó siendo una forma divertida de perder el tiempo en el trabajo y terminó siendo bastante más que eso: un vicio del que no me rescata ni el Dr. Miroli.


El Gonza Tricolor: Cuando comencé a leer la baldosa, me llevó a esa época en que me juntaba con mis amigos y recordábamos la vida de algunos jugadores que pasaron por tal o cual equipo. Me pareció una idea novedosa y de a poco se convirtió en algo habitual ingresar al sitio y leer las historias. Hoy, no hay día que no entre a leer los posts, las secciones, el foro. Cuando pasa algo que es sección en la web, lo primero que hago es subirlo al foro de la baldosa para que pueda ser posteado, de más esta decir que estas cosas que comento en estas líneas hacen que la baldosa y toda su gente sean considerados grandes amigos. Por eso, cómo no sentirme parte de estos 10 años del sitio.


Natalio: En una Baldosa para mi es algo impensado. Es la insistencia de mi amigo Roberto, desde el Distrito federal mexicano, para que viera el blog. Es la casualidad que una de sus últimas visitas al país coincidiera con el Primer Encuentro Baldosero, fuéramos para jugar un picado delante de Orestes Kastorosz (quien al terminar me dijo «vos en mi equipo serías titular» y no dirigió nunca más) y conocer al que hoy es un gran amigo que confió en mi para encargarme el documental del que va a ser el viaje de su (y la de Nico, Cabeza y yo) vida.
En una Baldosa es el partido que perdí por treinta y dos goles de diferencia. Aunque sigo creyendo que ese fue mi mejor partido (?) En una Baldosa es entender las cosas de otra manera y haber encontrado gente con la que hablamos el mismo idioma. Cuando hablo del blog, siempre arranco diciendo «ellos» y me como alguna que otra puteada por no decir «nosotros». Pasa que el universo baldosero se hizo gigante en estos diez años y siento que, a pesar de tener la camiseta puesta y estar desde la primera hora, mi aporte es minúsculo. Pero sintetizando, En una Baldosa me sorprende. Y para mi, que lejos estoy de sabérmelas todas, pero pocas cosas me asombran hoy en día, es muchísimo.


Mero: La baldosa es un sentimiento, un grupo único de futboleros enfermos, gente que no solo se acuerda de lo que el mainstream quiere. Es amistad (llora) y conocimiento (?). La descubrí allá por el 2007, googleando y empeée a forear ese mismo año (con muchos errores hortograficos). Hay veces que te dicen «¿Vos escribis en EUB?» y te destacan la página, la buena onda…igual no me sirvió para ponerla putos. Por eso vamos por 10 años más.


Cazador: Diez años de En Una Baldosa. Todavía recuerdo cuando Juan me pasó un link por MSN con una foto de Maradona con la copa en México y una leyenda que prometía algo que cambiaría la historia pero no se sabía cómo. Así fue como molestando en Hattrick, Managerzone y algunas páginas más empezó a tener más lectores. Luego empezó la organización del primer encuentro, donde se me había ocurrido que Orestes Katorosz fuese el padrino, pero era una idea nada más, un deseo mío que se cumplió una semana antes al cruzármelo en San José y Alsina (Congreso), lo saludé y se prestó sin problemas a presenciar ese encuentro épico. La leyenda cuenta que a 5 minutos de empezar la hora de alquiler en esas canchitas de Papi Fútbol de Serrano y Muñecas, no había llegado nadie, ni siquiera quien suscribe (que por ese entonces, prácticamente era local), pero llegamos todos juntos, incluso Katorosz.
Después hubo un tiempo en el cual no pude colaborar por no tener PC ni internet, pero me las arreglaba para seguir buscando información. En ese crecimiento aparecieron los que le dieron el golpe de horno para que termine de despegar: Cucu, Keyser Soze, Pastor y Nano, con el aporte de más lectores enloquecidos con esta idea de seguir mejorando. Diez años geniales, con jugadores que putearon, jugadores que se alegraron, pero siempre con humor.


Doctor_JR: Entré al sitio hace unos siete años buscando material sobre trayectorias. Era una sensación ambigua, porque si bien era una maravilla desde lo histórico y estadístico, con escasos errores, los textos tenían ese toque de agresividad que hacía dudar de la veracidad de la información. Me sumé al foro a mediados de 2007 y me encontré con un grupo de personas que disfruta del fútbol y de su historia. Que no le falta el respeto a las personas sino que busca reirse de las situaciones que lo ameritan. El sitio mejoró notablemente. Desde la redacción hasta la presentación en la web. Desde el estilo hasta las secciones. Y demuestra día a día que el fútbol es una cantera inagotable de información. Lo importante es saber buscarla y reflejarla en un texto, adornado con una buena fotografía. El día que hagamos esto por guita la vamos a romper (?).


Germán: Soy lector de la Baldosa casi desde su inicio, y llevo unos cuatro años colaborando con el sitio. El cariño que le tengo es el mismo que tengo por el fútbol de mi infancia, por las viejas revistas hoy marchitas y las transmisiones radiales de 10 partidos simultáneos. Escribir en EuB me trajo la satisfacción de recordar, reír y disfrutar con historias que yo mismo creía perdidas en mi memoria. Enhorabuena (?).


Cabeza: No me acuerdo si fue a mediados de 2004 o un poco después cuando en un foro de Hattrick el usuario argentino “Cazador” posteó algo así: “entren a este sitio http://www.enunabaldosa.blogspot.com”. Como en esa época no creía en el spam y quería a toda costa alargar mi pene, le di click a ver si de una vez por todas se cumplían las promesas que llegaban a mi casilla de correo. Mi pene siguió igual pero pasó algo mejor: descubrí la página que me gustaría haber inventado. Los jugadores que recordábamos en cada asado tenían su lugar y quedarían homenajeados para siempre gracias al poder inescrupuloso de internet. Después creció, dejamos de ser un puñado para ser cientos de miles pero la Baldosa nunca cambió su esencia y mi amor a la página se mantiene, junto al orgullo de tío que vio al sobrino debutar con la Gorda Aguafanta y 10 años después lo ve haciendo el 69 con Karina Olga. Esta página me inspiró en mas de una vez, me permitió hacer amigos y me llevará a la Copa del Mundo ¿Cómo no la voy a querer? ¿Cómo no voy a festejar estos 10 años? Levanto mi vaso con whisky por En Una Baldosa, lectura diaria desde el año 2004. Festejen, putos, festejen.


Calala: No recuerdo cómo fue que llegué a En una Baldosa, si que rápidamente nos pusimos en contacto y de la nada estaba colaborando, en un principio con fotos para En el Placard (primer post Quilmes albiazul), como postero invitado (?). Hoy tengo mi propia sección en el sitio y la verdad es que lo disfruto muchísimo porque me dieron el lugar en lo que mas me gusta: el boxeo, algo que nada tiene que ver con el origen la pagina, pero si tiene mucho que ver con quienes las visitan.


Keyser Soze: Llegué a la baldosa en algún momento del segundo semestre de 2005. Para ese entonces, ya eran unos putos que salían en Olé y coqueteaban con la “F”ama, pero a mí me la presentó un pibe que conocía del Fotolog (sí, no se hagan los pelotudos, todos usaron esa mierda para ponerla), en la época pre Cumbio. Casualmente, antes de conocer la baldosa, siempre movilizado por el “¿Qué fue de la vida de?” y cuando en realidad tendría que haber estado estudiando para terminar el secundario, había empezado a rastrear a centenares de jugadores que habían pasado por las inferiores de Boca de 2000 en adelante. Había juntado muchísimo material y necesitaba hacer algo con eso. Creo que abrí un blog que no duró mucho más que 3 o 4… horas. Al principio, entraba una o dos veces por semana y leía todo de un saque. Me cagaba de risa con los textos y –fundamentalmente- con los comentarios. A mediados de 2006, y después de haberme registrado en lo que fue el embrión de #ElForito, me animé a mandar una de las historias que dormían en ese archivo .doc que había empezado un año antes. Un par de días después apareció publicada. Al poco tiempo mandé otra, y después otra, y después otra. Y así me sumé al staff. ¿Lo que más disfruté (?) hacer? Sin dudas fue la migración de Blogger a WordPress. Tres noches moviendo manualmente el contenido de tres años de laburo de una plataforma a la otra. Estaba enfermo y no podía salir de casa, sí. No, mentira, alguna vez enumeramos la lista de robos (?) / cosas que hicimos en EUB y participé en casi todos. Desde los encuentros baldoseros hasta viajar a un Mundial, publicar un libro (!) y un sinfín de choreos más que deben estar por venir.


Juan: Hace 10 años yo era un periodista poco feliz, debo reconocer. Me aburría casi todo lo que me ofrecía la profesión. Había cosas para hacer, por supuesto, pero todas me resultaban ajenas. Hacer una nota me aburría, desgrabar me aburría, sumar contactos a una agenda me aburría, laburar para otros me aburría. En definitiva, quería seguir siendo periodista pero no encontraba mi lugar. En Una Baldosa fue eso, ubicar un espacio propio en el que podía hacer lo que tuviera ganas, aunque solamente me gustara a mí. Por suerte le gustó a mucha gente, entonces eso con el tiempo me permitió encontrar algunas otras cosas: amigos, amores, trabajos, viajes, asados, partidos de fútbol y todo lo que hace feliz a cualquier persona, no solamente a un periodista. En Una Baldosa es eso que ocupa mi cabeza cada día, desde que me levanto hasta que me acuesto. Y créanme, hace 10 años que no me aburro.

Fuera de Stock: La Muerte Súbita

En su poco creíble afán por convertir el fútbol en un deporte más justo, a mediados de los 90 la FIFA introdujo, por intermedio de la International Football Association Board, una variante reglamentaria que reducía las probabilidades de los penales en aquellos partidos que terminaban empatados. La Muerte Súbita, luego denominada Gol de Oro, duró una década. Aquí el recuerdo: 

El fútbol había tenido su pico de aburrimiento en el Mundial de Italia. Partidos chatos, sin situaciones, nadie arriesgaba. Para colmo, no sólo había que bancarse los 90 minutos habituales, sino que también había que soportar el tedioso alargue y los penales. Demasiado, para que el héroe del partido terminara siendo un arquero. Había que hacer algo, ¿pero qué? 

Una pequeña modificación en el reglamento fue lo que intentó salvarnos: si alguien marcaba un tanto en la prórroga, se terminaba el partido. Sonaba bien, era algo nuevo. Muerte Súbita, dijo la FIFA, y todos compramos. Y así empezó la cosa.  

Fue en 1993 que la regla craneada en las altas esferas del fútbol internacional comenzó a tener vigencia, más específicamente en el Mundial Sub 20 de Australia, aquel del que Argentina no participó por estar sancionada tras su bochornoso papel en Portugal 1991. 

Por esa razón, por estas tierras recién le dimos importancia en el primer duelo entre clubes que contó oficialmente con esa nueva modalidad: la semifinal de la Copa de Oro Nicolás Leoz entre Boca y San Pablo de Brasil.

El Xeneize, que había ganado 1 a 0 en la Bombonera, no pudo aguantar el resultado y cayó 1 a 0 en el Pacaembú. En consecuencia, la cosa se resolvió en el tiempo reglamentario, ya que en el primer minuto del alargue el Manteca Martínez definió en el borde del área chica y le dio a Boca el pasaje a la final para tan prestigioso torneo internacional (?). 

Otros héroes nacionales de la Muerte Súbita fueron el Cuqui Silvani, definiendo el superclásico de la Copa Centenario; y Renato Riggio, dándole el ascenso a Instituto de Córdoba.
 
El de Oliver Bierhoff a la República Checa fue el primer Gol de Oro que cobró notoriedad. Y no era para menos, ya que se produjo en la final de la Eurocopa de Inglaterra ’96. El zurdazo, la floja respuesta del arquero Petr Kouba y el gesto alocado del alemán, quedarán por siempre en el recuerdo de aquella reglamentación. 

 

La Muerte Súbita en la Copa del Mundo 
El novedoso método de desempate no fue implementado en USA ’94, pero sí en los dos mundiales siguientes. Y podemos decir que Francia fue el gran benefiado, ya que un Gol de Oro le permitió seguir avanzando, en 1998, hasta conseguir el título en su propia casa. En uno de los partidos más chivos que tuvo, en Octavos de Final, necesitó del golpe letal de Laurent Blanc a los 113 minutos para vencer a Chilavert y a la férrea defensa paraguaya. 

Después de aquella épica definición, los franceses le tomaron el gustito y también ganaron la Euro 2000 por esa vía. Primero, eliminaron a los portugueses en semis con un penal de Zinedine Zidane a los 117 minutos. Luego, vencieron en la final a Italia gracias al Gol de Oro de David Trezeguet. Como si fuera poco, en 2003 Thierry Henry le dio la Copa de las Confederaciones a Les Bleus gracias a La Muerte Súbita, que por aquel entonces hacía rato que no se llamaba más de esa manera, aunque en ese caso hubiese estado bien, porque fue el último de la historia. 

 
En el Mundial de Corea – Japón 2002 también hubo goles de oro. Henri Camara le dio el triunfo a la simpática y sorprendente selección de Senegal en los Octavos de Final, ante Suecia. Y en esa misma instancia, el coreano Ahn Jung-Hwan mandó a casa a los italianos con un tanto que le costó el trabajo, ya que el presidente del Perugia, club donde militaba el delantero, lo felicitó de una manera un poco extraña (?): «No voy a pagar el salario a un hombre que ha sido la ruina del fútbol italiano«

La muerte súbita del Gol de Oro 

En 2004 la International Football Association Board decidió eliminar la regla de La Muerte Súbita, ya que Camerún no la había entendido bien no había mejorado el juego en absoluto. Por el contrario, los equipos tenían miedo a perder en el alargue y preferían ir directamente a los penales. Hubo otro intento fallido, denominado Gol de Plata (en caso de un tanto en la prórroga, se seguía jugando hasta el final del período), pero la cosa no prosperó y murió en la Euro de Portugal. 

Fue así como el fútbol volvió a ser el de siempre y Francia volvió a ser Francia (?).

Sarmiento Uhlsport copia de Dinamarca Hummel (1991)

Habían pasado cinco abriles desde el Mundial de México ’86. Pero la memoria del futbolero argentino se negaba a dejar de lado cosas que, con el transcurso del tiempo, se volverían inolvidables, como la victoria frente a Inglaterra, los relatos de Mauro Viale Víctor Hugo Morales, la Copa del Mundo en manos del Diego. Y, también, la camiseta de Dinamarca. Por su diseño y estilo iban a pasar varios años hasta que se viera algo igual. Exactamente, pasaron cinco años.

Sarmiento de Junín utilizó esta camiseta en su regreso a la Primera B (temporada 1991/92). El modelo presentado por Uhlsport copiaba todo del que habían utilizado Michael Laudrup, Morten Olsen y Elkjær Larsen en tierras aztecas: en la parte derecha, líneas finitas; la mitad izquierda, de un solo color; las mangas, lo mismo pero al revés (?) y hasta el escote en V tenían similitudes con la ropa hecha por Hummel para la cita mundialista. Prácticamente, era la casaca de los daneses pero en versión verde. Algo así.

Eso sí: mientras de un lado estaba la marca de la indumentaria, del otro no estaba el escudo, sino un parche con la publicidad de “Andi”. Por lo menos en algo se tenía que notar la humildad del ascenso.

Combinado de Rosario 3 – Argentina 1 (1974)

Dice el mito que allá por los años 70’s había un jugador que la rompía con la camiseta de Central Córdoba. Que la gente iba a la cancha a verlo a él. Que, teniendo la posibilidad de pasar a equipos mucho más grandes, siempre eligió quedarse en su club, en su barrio. Que una noche, esa leyenda brilló más que cualquier otra estrella. Y que, avergonzado de semejante baile, el director técnico del equipo rival le pidió a su colega que lo remplazara.

Tomás Felipe Carlovich fue el único jugador del Charrua que disputó el amistoso entre el Combinado de Rosario y la Selección Argentina el 17 de abril de 1974, cuando faltaban dos meses para el inicio de la Copa del Mundo. El resto de sus compañeros jugaban en Newell’s y Central. Ese equipo formó con Biasutto; González (Rebbotaro), Pavoni, Capurro, Mario Killer; Aimar, Carlovich (Berta), Zanabria; Robles (Carril), Obberti (Aricó) y Kempes. Por el lado de la albiceleste, Vladislao Cap alistó a: Santoro; Wolff, Togneri, Sá , Tarantini; Brindisi (Squeo), Telch, Aldo Pedro Poy; Houseman (Cocco), Potente (Cano) y Bertoni (Chazarreta).

En un colmado Parque de la Independencia, los rosarinos festejaron los goles de González, Obberti y Kempes (en la imagen, convirtiendo de cabeza el último tanto de los locales), mientras que Poy puso el definitivo 3 a 1. Curioso caso el del Matador, que unos días después se incorporaría a la Selección, pero esa noche decidió jugar del otro lado, ya que, según sus palabras, no se sentía dentro de los 22 que iban a ir a Alemania. Finalmente, fue convocado para ese certamen y jugó dos mundiales más. Pero esa jornada, la figura llevaba el número 5. Y fue esa noche, ni antes ni después, que el mito se hizo realidad.

Chilavert a River (1996)

Si bien el paraguayo sonó varias veces como refuerzo de River, nunca pudo ponerse los colores del Millonario (en realidad, llegó a entrenar con Menotti como técnico en 1988, pero el pase se cayó). A fines de 1995 hubo un nuevo intento de La Banda por contratar al arquero, que hasta posó con su camiseta en una jugada tapa de El Gráfico que nunca vería la luz. La tarde del 28 de diciembre de aquel año Chila decía: “Para mí es importantísimo que se haga el pase. Llegaría en un momento muy bueno de mi carrera”.

Unos días antes habían empezado las tratativas con Vélez Sarsfield. Los de Liniers empezaron pidiendo 3.500.000 dólares, los de Nuñez Belgrano contraofertaron 1.500.000. Parecía que todo moría ahí, pero Dávicce y Pintado volvieron a la carga ofreciendo más de dos palitos. Vélez también bajó un poco, aunque no se movió de los 3.000.000 verdes. Así fue como la operación nunca se concretó y River siguió teniendo a Chila de verdugo.

Deformaciones: Nueva Zelanda (1982)


Casi sin tradición futbolera, los All Whites (sí, se re jugaron con el nombre) sorprendieron cuando, contra todos los pronósticos, obtuvieron de forma angustiante su pasaje al Mundial de España 1982. En las eliminatorias asiáticas/oceánicas, dejaron en el camino al gran candidato, Australia, y pasaron a la etapa final, donde debían cruzarse con Kuwait, China y Arabia Saudita para definir los dos representantes en el torneo más importante del fútbol.

Con un solo triunfo, tres empates y una derrota, Nueva Zelanda llegó a la última fecha con la obligación de golear a Arabia Saudita como visitante para soñar con la clasificación. Finalmente, en lo que se conoció como El Milagro Kiwi en Riad, obtuvo un sufrido 5 a 0 e igualó a China en el segundo lugar de la tabla de posiciones. En consecuencia, hubo un duelo mano a mano en Singapur para conocer al acompañante de Kuwait. El ajustado 2 a 1 obtenido días después de la navidad de 1981, puso a los oceánicos de cabeza en el Mundial.

«Estuvimos aguantando ante 60 mil espectadores, de los que todos eran chinos a excepción de unos 500 neozelandeses», comentó alguna vez Steve Sumner, el mediocampista goleador de aquel equipo -y el segundo artillero en la historia de esa selección-, que luego sería el encargado de convertir el primer tanto de Nueva Zelanda en España. «China acortó distancias a falta de diez minutos y nosotros simplemente aguantamos el resultado, pero al concluir el partido fue una sensación fabulosa». ¿Cómo se dice «silencio atroz» en chino?

Sin grandes figuras a nivel internacional y con un plantel compuesto por un mix de veteranos y jóvenes semiprofesionales, los kiwis llegaron a Europa con el objetivo de hacer un campeonato lo más digno posible. Compartiendo grupo con Brasil, la Unión Soviética y Escocia, llegar a la segunda ronda tenía casi el mismo gusto que consagrarse campeón.

Durante el debut en Málaga, el 15 de junio ante Escocia, se vio la mejor versión de los All Whites. Los neozelandeses marcaron dos goles… pero recibieron cinco. Cuatro días más tarde, también en La Rosaleda, la Unión Soviética les dio otra paliza: 3 a 0 contundente.

Ya sin chances de nada, Brasil le aplicó la fatality sin ninguna contemplación. Fue 4 a 0 con dos de Zico, Falcão y Serginho.

Nueva Zelanda se despidió del Mundial anteúltima, sin puntos, con apenas 2 tantos a favor y 12 en contra.