Georgi Kinklazde a Boca (1995)

Todavía no había arrancado la Era Macri en Boca Juniors y sus dirigentes ya apuntaban a jugadores de destinos exóticos. Así, en febrero de 1995 llegaron dos futbolistas de tierras distantes: Alphonse Tchami y Georgi Kinklazde. El primero se adaptó rápidamente, convirtió varios goles y se transformó en un ídolo fugaz de La 12. El segundo, duró un suspiro.

Con 21 años cumplidos, vino a prueba del Dínamo Tbilisi. Se sumó a los entrenamientos pero se pudo mostrar muy poco: apenas duró dos practicas hasta que Marzolini le bajó el pulgar “porque quiero un zurdo que juegue por el carril izquierdo y él lo hace de enganche”. Silvio se dio cuenta cuando llamó al jugador y, frente a un pizarrón, marcó el sector izquierdo y le dijo: “Jugá acá”. Pero el georgiano apareció siempre por el medio. Y allí terminó su corta historia en Boca. Aunque Wikepedia diga lo contrario.

Mundial Baldosero

Después de mucho tiempo de dedicarnos al proyecto #UnMundialParaEnUnaBaldosa, llegó la parte final, la más interesante, la de meterse de lleno a la cobertura de Brasil 2014. Para tal propósito inauguramos un nuevo espacio llamado MundialBaldosero.com, en el que iremos relatando nuestro periplo por tierras brasileñas.

El sitio, además, contará con notas de nuestro estilo (partidos insólitos, selecciones que dieron pena, minitas de cracks mundialistas, camisetas extrañas, rarezas en general) que también compartiremos acá, como venimos haciendo desde que arrancamos esta campaña.

Bienvenidos a esta nueva etapa y quédense tranquilos que en la Baldosa, al menos hasta que empiece el Mundial, seguiremos publicando historias del fútbol argentino, que son las que más nos gusta contar.

Placard: Las camisetas de Japón (1988-1998)

Desde 1975 hasta la actualidad, el seleccionado japonés de fútbol ha tenido sólo tres proveedores de indumentaria: adidas, Puma y Asics. Esas empresas vistieron a los Samuráis Azules en varios períodos, pero durante una década tuvieron que atenerse a una premisa bastante inusual: el diseño se mantenía, fuera cual fuera la marca. Repasemos este particular caso. 

Si uno piensa en la camiseta de Argentina, enseguida la asocia con los bastones celestes y blancos. Si uno piensa en la de Brasil, enseguida piensa en el amarillo con vivos verdes. Lo mismo pasa con la blanca de Alemania o con la naranja de Holanda. Ahora bien, ¿de qué color es tradicionalmente la camiseta de Japón? La respuesta no es tan sencilla. 

Se podría decir que la casaca nipona es azul, porque en gran parte de su historia ha usado ese color y lo ha mantenido en los últimos tiempos, pero si hacemos foco en los años 50, 60, 70 y 80, nos damos cuenta de que la camiseta blanca ha sido su principal estandarte. ¿Y entonces? Banquen un poco, que todavía no hablamos de la roja.

  
En 1988 los japoneses dejaron de alternar el azul y el blanco como camiseta titular, adoptando el rojo para su uniforme. Pero eso no fue todo, ya que a partir de ese momento decidieron que el diseño (bastante simple, por cierto) se mantuviera al margen del cambio de proveedor. 

Fue así que la misma pilcha roja (o en su defecto, la alternativa blanca con vivos rojos) se usó con el logo de Puma, adidas y Asics. Y todo con diferencia de pocos días. De no creer. 
La costumbre siguio varios años, hasta que en 1992 adidas se hizo cargo de la ropa de Japón por cuarta vez y volvió a la carga con la camiseta azul. Sólo que el diseño innovador (modelo equipment) no duró mucho y ese mismo año fue presentado otro template que marcaría una época. 

La nueva camiseta de los asiáticos se destacaba por sus múltiples figuras irregulares que combinaban el azul de fondo con los colores de la bandera. El pantalón blanco también seguía la misma línea. ¿Y las tres tiras? Por ningún lado. Pese a tener el logo de adidas, no se trataba de un diseño de la marca alemana. Y eso quedó bien en claro entre 1993 y 1995, cuando Puma y Asics le pusieron su firma a la misma casaca.


El recambio visual llegó en 1996, con una camiseta menos estridente, que apenas mantenía una especie de llama en cada una de sus mangas. Esa indumentaria repitió la combinación de marcas: llevó el logo de Puma y adidas, para finalmente debutar en la Copa del Mundo de Francia ’98 con la japonesa Asics. El template del Mundial tenía algunas modificaciones con respecto al original, pero eran mínimas. En esencia, la camiseta era la misma.

A partir de 1999 adidas comenzó una relación más estable con Japón (desde entonces no se interrumpió el vínculo) y aquella costumbre de rotar las marcas y mantener el diseño ha quedado en desuso. ¿Hasta cuándo? No lo sabemos, pero estemos atentos porque en cualquier momento lo vuelven a hacer.