Gimnasia con camiseta reversible (2012)

Nos trasladamos a junio de 2012 para hacerle el merecido homenaje a una indumentaria que intentó causar una revolución en el fútbol argentino: la camiseta reversible de Gimnasia.
La pilcha, que conmemoraba el 125º aniversario del club, se destacaba por el hecho de reunir dos camisetas en una. De un lado, la tradicional blanca con la franja azul. Del otro, la suplente con los colores invertidos. Como rezaba el slogan de la campaña, «las dos caras del mismo sentimiento» (?).
La idea, a cargo de la empesa Penalty, no estaba mal desde la teoría, pero en la práctica debía lidiar con #LaSuerteDeGimnasia. Y ya sabemos que si al Lobo algo le puede salir mal, le va a salir mal.
El estreno se produjo en La Plata, en un partido nocturno ante Ferro Carril Oeste. Gimnasia salió a la cancha con la casaca titular, pero ya de entrada recibió un gol de la visita. Las cosas no cambiaron en esa primera etapa y todos esperaron el segundo tiempo para que se revirtiera la historia…o al menos la camiseta (?).
Claro que siempre hay un pero en la historia de los Mens Sana. Lo que debía ser un entretiempo común y corriente, se transformó en un hecho policial, ya que alguien se encargó de llamar al 911 para alertar sobre la presencia de un explosivo en cercanías al estadio. Una amenaza de bomba, sí. #LaSuerteDeGimnasia.
¿Con qué sentido alguien amenaza de muerte a Gimnasia? Es como llamar a la Embajada de Ruanda y decir «se van a cagar de hambre, putos».
— En Una Baldosa (@enunabaldosa) June 11, 2012
Tras 54 minutos de espera, el partido se reanudó y los Triperos salieron a jugar el segundo tiempo con el lado B de la casaca: o sea, la alternativa. ¿Y mejoró la historia? Por supuesto que no. Ferro ganó 1 a 0 y la gente del Lobo se fue preocupada otra vez a su casa.
Ni usando una camiseta reversible, Gimnasia pudo darla vuelta.
Portland Timbers 3 – Boca 2 (2010)
Lamentable fue la actuación de Boca Juniors en su gira por Estados Unidos en 2010. A un equipo que prácticamente se arrastraba en la cancha, se le fueron agregando condimentos únicos del fútbol yanqui que hicieron las delicias de los espectadores. No de los xeneizes, claro.
Tras perder 1 a 0 con Los Angeles Galaxy y 3 a 0 con el Seattle Sounders, el conjunto argentino puso todas las esperanzas en el choque ante Portland Timbers, un elenco de segunda categoría que hacía de local en el PGE Park, un estadio con césped sintético y con todas las comodidas para la práctica…del béisbol, obvio.
Además, los estadounidenses contaban con un particular personaje llamado Timbers Joey, cuya función era la de arengar a su público mediante el uso de su motosierra. Sí, así como leen. El bueno de Joey, además de cantar y alentar a pocos metros del rectángulo de juego, también hacía su mayor gracia: cortar una rebanada (?) de madera cada vez los Timbers llegaban al gol.
El Tito Pompei, DT interino de Boquita, aquel día mandó a la cancha a Josué Ayala; Ibarra, Muñoz, Achucarro y Monzón; Erbes, Jesús Méndez, Colazo y Matías Giménez; Mouche y Viatri. Luego ingresaron Bonilla, Aguirre, Gastón Rossi, Gaona Lugo y Blandi. ¿Y qué hicieron esos muchachos? Poco y nada.
Pese a los tantos de Matías Giménez y Blandi, terminarían perdiendo 3 a 2, con un gol de tiro libre sobre la hora. Ese día Timbers Joey cortó tres pedazos de tronco. Pero Boca tenía 16, así que se quiso matar (?)
Hilario Navarro a Paraguay (2010)
Es de conocimiento público el poco apego que tiene Hilario Navarro por las instituciones. Así como juega en Racing, Independiente y San Lorenzo, también se escapa para firmar con River y coquetea con Boca. Un profesional con todas las letras (?).
No es raro, entonces, que el arquero correntino haya estado cerca de ponerse el buzo de la selección de Paraguay, país donde jugó varios años. El acercamiento, sin embargo, se produjo en octubre de 2010, cuando Navarro atajaba en el Rojo. En aquel entonces otros compatriotas como Néstor Ortigoza, Lucas Barrios y Jonathan Santana se habían puesto la albirroja y lo esperaban con los brazos abiertos (?).
«Tengo que pensarlo, pero estoy en un 70 por ciento de decir que sí», dijo Hilario, siempre tan abierto a cruzar de vereda. Pero la convocatoria nunca llegó.
Unos meses más tarde su nombre también sonó en los medios para el arco argentino, algo que Navarro, por supuesto, no descartó: «No te voy a mentir: nunca pierdo la esperanza con la Selección, de recibir un llamado. De la Argentina, lógico. Si se da la posibilidad será bienvenido. Y si es de otro país, se analizará».
Gómez Derlis
Derlis Venancio Gómez López
Arquero paraguayo que en 2006 arribó a la Argentina, junto a su compatriota Pablo Junior Giménez, para tratar de reforzar a un Quilmes plagado de baldoseros que se terminó yendo al descenso un año más tarde.
En su país había construido una extensa trayectoria que arrancó en Sol de América (1991 a 1996) y continuó en Guaraní (1997 a 2000), Libertad (2001), Sportivo Luqueño (2002 y 2004 a 2006), Olimpia (2003) y 12 de Octubre (2003), donde fue suspendido por 6 meses a raiz de un doping positivo.
Con su Selección, además, jugó algunos pocos encuentros, pero además fue suplente en la Copa América de Ecuador 1993 y en la Copa del Mundo de Alemania 2006. Esa chapa mundialista fue la que le permitió caer en el Cervecero de Mario Gómez para el torneo Apertura de ese año.
Apenas 7 partidos jugó en Quilmes. En su debut, ingresó por el lesionado Negro Ramírez ante Godoy Cruz de Mendoza. Luego añadió otros 6 encuentros como titular, pero poco pudo hacer ante el peloteo constante. Recibió 13 goles, se fue derrotado en 5 encuentros y apenas pudo disfrutar de 2 empates. Pobre.
Luego volvió a Paraguay para seguir sumando experiencia en Nacional (2007 a 2009), 12 de Octubre (2010), Independiente de Campo Grande (2011), 3 de Febrero (2012), y nuevamente 12 de Octubre, desde 2013.
A sabiendas de que en su tierra es respetado, en los últimos años se ha permitido algunos lujos, como aplaudir goles del rival. No llego, maestro, ¿qué querés que le haga?
Especiales: Nicolás, el Higuaín que no llegó

Nicolás Jorge Higuaín
Cuando todos creíamos que el Higuaín baldosero malo era Federico, En Una Baldosa, una vez más, desempolva sus archivos secretos y trae la historia de Nicolás, el mayor de los hijos del Pipa.
Sin la destreza futbolística de Gonzalo ni el carisma (?) de Fede, y sin chances de escaparle a la tradición futbolera familiar, al igual que su padre eligió el puesto de defensor para desempeñarse en la cancha.
Arrancó su carrera en las divisiones inferiores de River Plate y luego pasó por Atlanta y Almagro, cuando actuaban en la B Nacional, en los noventa. Lejos de los flashes, debutó oficialmente en San Telmo, en la B Metropolitana, a fines de 1999, y tras un brevísimo paso por Defensores Unidos de Zárate, en 2002, colgó los botines.
Años después, se convirtió en ayudante de Norberto Cacho Recasens, el representante de sus hermanos, hasta que en el Mundial de Sudáfrica 2010 se reencontró con Marcelo Achile, el presidente de Defensores de Belgrano, que le ofreció volver al fútbol en el Dragón y Nicolás ni lo dudó. Es más, hasta se perdió el partido ante Alemania por regresar a Buenos Aires.
La ilusión duró apenas seis meses. Si bien fue al banco de suplentes en varios partidos de la B Metropolitana, nunca llegó a debutar y, a comienzos de 2011, rescindió su contrato para convertirse en el representante de su hermano Gonzalo.
Universitario de Perú (2013)
Quintana Matías

Andrés Matías Quintana
Andrés Matías Quintana tenía apenas 16 años cuando Chiche Sosa lo largó a la cancha a ver qué onda en un partido que su club, Quilmes, perdía 3 a 0 frente a Racing por el Clausura 2006. Con un cagazo evidente (y entendible, propio de su juventud), el pibe, que jugaba como delantero y había reemplazado al Tweety Carrario a quince del final, fue el blanco perfecto para las puteadas de los impacientes plateístas, enojados por el desempeño de un plantel que rumbeaba derechito al descenso y del que se salvó solamente porque estaban Instituto de Córdoba y Tiro Federal de Rosario.
Quintanita, oriundo de Neuquén, arribó al Cervecero en 2004, a los 14 años. Atrás habían quedado sus inicios en las ligas comunitarias y conjuntos como Ruca Hueney e Independiente. En solo un par de temporadas se había convertido en uno de los proyectos más interesantes de las divisiones inferiores del club de la zona sur y Miguel Ángel Tojo lo convocaba con frecuencia a la Sub 17.
Justamente durante su paso por las juveniles de la selección se hizo conocido, aunque no por su juego. Ante Brasil, en el Sudamericano de Ecuador 2007, sufrió un fuerte golpe en la cabeza, que le produjo una amnesia parcial. Estuvo internado en Ibarra y Quito y recién luego de varios días pudo retornar a Buenos Aires, todavía con evidentes secuelas de aquel porrazo. A partir de ahí, todo se le hizo cuesta arriba.
Un grupo empresario (hay quienes dicen que estaba vinculado con dirigentes del propio Quilmes) compró su pase a mediados de 2007 y lo ubicó en Boca Juniors, el club de sus amores, que ya había intentado llevárselo dos años atrás.
En el Xeneize entrenó con las inferiores y hasta llegó a realizar la pretemporada con la Reserva, pero no tenía espacio y, en marzo de 2008, regresó a Quilmes… para jugar en quinta división.
“Fue un error muy grande haberme ido a Boca, ya que mi lugar estaba en Quilmes. Creo que tenía que haber crecido mucho más y después haberme ido, pero todo esto me sirvió para aprender”, reconoció a la vuelta. “Lo charlé con el psicólogo y también con mi representante porque quería estar en Quilmes debido a que no la estaba pasando bien en Boca y por eso bajé mucho el rendimiento. Por suerte, todo se arregló y volví para empezar de cero y tratar de ganarme un lugar en mi división».
Sin mayores chances de progresar en el Cervecero, donde no volvió a actuar tras el debut, en 2009 viajó a España para formar parte de un scouting del Espanyol de Barcelona. Algunas versiones (incomprobables, desde ya) aseguran que no le fue para nada mal, pero una oferta de Tigre le hizo pegar la vuelta. Según publicaron medios españoles, el equipo de Diego Cagna estaba dispuesto a abonar 100 mil dólares por Quintana.
Semanas después, algunos problemas personales lo obligaron a volver a su tierra natal y estuvo a punto de cerrar contrato con Independiente de Neuquén. “La idea es estar seis meses acá y después volver a Buenos Aires, donde el grupo inversor va a decidir dónde juego. Tengo que arreglar con Independiente e informarle a mi representante dónde voy a jugar así autorizan el préstamo sin cargo”, comentaba Quintanita por aquel entonces. Pero apareció un interés del Durazno (2009/10), de la segunda división de Uruguay, y los problemas personales se solucionaron mágicamente.
Obvio que el hijo pródigo (?) volvió al barrio. En 2011 se incorporó al Club Atlético Maronese, donde disputó el Torneo Argentino B hasta abril de 2013, cuando descendieron al Torneo del Interior. Allí sigue hasta hoy, engalanando el campeonato de la Liga de Fútbol del Neuquén.







