
Marcelo Alejandro Penta
Es uno de los jugadores de Newell’s más recordados de aquella campaña que terminó con la obtención del Torneo Apertura 2004. Y no es que haya sido figura, ni mucho menos. Pero las coincidencias determinaron que, teniendo en cuenta el historial Leproso, a Marcelito le terminara calzando perfecto el rótulo de Penta Campeón (?).
Cuando Ñuls se quedó con el Metropolitano de 1974 en la cancha de Rosario Central, Penta ni siquiera había nacido. Sí pudo ser testigo, aunque siendo un niño, del campeonato de Primera División de la temporada 1987/88, el segundo logro rojinegro. Un poco más grande, con casi 6 años, el Chelito se emocionó con la vuelta olímpica en La Bombonera, en la final de la temporada 1990/91. Ni hablar al año siguiente, cuando el equipo de Bielsa ganó el Clausura ’92.
En definitiva, los cuatro títulos significaron una señal para Marcelo Penta. Sabía que para poder trascender tenía que desbloquear (?) la quinta estrella. Una manera era creerse el tocuén del Apertura ’90 y pintarla en el escudo, como hicieron varios hinchas. La otra forma, más complicada pero también más gratificante, era conseguirla en la cancha…y como futbolista.
Su debut como profesional se produjo en la primera fecha del Apertura 2004, en la derrota 1 a 0 ante Vélez. El equipo del Tolo comenzó perdiendo, pero la falta de adversarios serios le terminaría allanando el camino hacia el título.
Detrás de Guillermo Marino entre las prioridades del entrenador, nuestro homenajeado disputó minutos en 9 partidos de aquel torneo e incluso en uno de ellos le tocó ser titular: ante Lanús, siendo reemplazado por Hugo Iriarte en el entretiempo.
Aunque su momento de gloria, sin dudas, lo vivió en su segundo encuentro, cuando ingresó por Iván Borghello y tres minutos más tarde le convirtió un gol a River, en el Monumental. Su gran aporte al Pentacampeonato.
Continuó en La Lepra un par de años más, agregando apenas 16 partidos locales y algunas presencias internacionales. Convencido de que no se iba a convertir en un referente de la noche a la mañana, eligió el camino de muchos: seguir jugando en Rosario, pero en otro club. Fue así como recaló en Tiro Federal.
En los Tigres de Ludueña (2006/07) se encontró con Martín Perezlindo y Santiago Bianchi. La baldoseridad estaba asegurada. Tanto es así que Tiro terminó 15º en la temporada. ¿Penta? Algo más de participación que en Newell’s y un par de goles, pero no mucho más.
Luego fue rescatado por Chacarita (2007/08), que necesitaba volantes ofensivos para tratar de ascender. El objetivo no se cumplió y Penta terminó regresando a Newell’s (2008/09), donde no le dieron cabida.
Desalentado tal vez por el panorama, en 2009 se fue a Grecia para estar bien alejado de los flashes y la popularidad. Tres años en el Pierikos le sirvieron para afianzarse…en el ascenso. Sí, jugó en la segunda división.
En la temporada 2012/13 el pobre de Penta se ganó el mango en la Primera…de Chipre, con los colores del Ethnikos Achna. Y desde mediados del año pasado curte nuevamente las canchas del ascenso griego con el Aiginiakos. A ver, dirigentes leprosos. Martino, Maxi Rodríguez, Heinze. Todos los ídolos volvieron. ¿Qué están esperando?