Marco Antonio Dos Santos
Pocos futbolistas se dan el lujo de jugar una copa del mundo con la Selección Argentina antes de debutar en Primera División. Uno de ellos fue Marco Dos Santos, defensor central que integró el plantel que disputó el Mundial Sub 20 de México ’83. También pasarían por esto Leo Díaz (1991), Esteban Cambiasso (1997) y Sebastián Saja (1999), entre otros.
No son muchos los que tienen la fortuna de convertir el mismo día de su estreno en la máxima categoría. A Marco Dos Santos le pasó, con la camiseta de Boca Juniors, el 8 de julio de 1984. Algo similar sintieron Javier Saviola en 1998, Fabricio Coloccini en 1999 o Mariano Chirumbolo (!) en 2001. Para colmo, no fue cualquier gol: se trató de una perfecta ejecución de un tiro libre al borde del área, como los que años después serían marca registrada del Chino Tapia o de Juan Román Riquelme.
Esa misma jornada del Metropolitano ’84, un pibe de 20 años era el encargado de llevar la cinta de capitán del Xeneize. La responsabilidad, a cargo de Marco Dos Santos. Más adelante, tendrían el mismo privilegio jóvenes caudillos como Nicolás Burdisso o Sebastián Battaglia. Aunque dicen que lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Jugar, por lo menos, más de un puñado de veces, porque la camiseta de Boca no es para cualquiera. Y, con estos colores, Marco Dos Santos superó en cantidad de partidos jugados a tipos que estuvieron en mundiales, como Abel Balbo o el mexicano Luis Hernandez.
Hasta acá, todo muy lindo. Pero si se empieza a hilar fino, vemos que no todo es como parece: en 1983 anduvo de paseo por México (no disputó ni un minuto de los seis encuentros de Argentina), un año después tuvo que salir de apuro a dar la cara con varios pibes más (la tarde del «fibronazo» contra Atlanta) y en total redondeó 5 partidos con Boca (1 empate y 4 derrotas) antes de pasar a Estudiantes de Buenos Aires y desaparecer del fútbol profesional.
Sin embargo, gracias a esa impune costumbre que tenemos de comparar sin ton ni son (?), hoy pusimos a Dos Santos a la altura de tipos que llegaron mucho más lejos. De nada, Marco.







