9º Encuentro Baldosero – Anuncio Oficial

El Encuentro Baldosero, esa tradicional cita de los seguidores de En Una Baldosa, ya tiene fecha y lugar para su noveno capítulo. ¿Fuiste a todas las ediciones? ¿fuiste a una y tenés ganas de repetir? ¿nunca fuiste? Tomá, leé.

Para todo aquel que se quiera acercar, la cita es el domingo 25 de noviembre a las 11, en el Club Comunicaciones, ubicado en Av. San Martín 5125 (y Tinogasta), Capital Federal. Por segunda vez consecutiva, Comu nos abre sus puertas para que los baldoseros podamos juntarnos y celebrar el hecho de haber llegado vivos a fin de año (?).

El lugar cuenta con parrillas y canchas para la práctica de eso que intentamos que se parezca al fútbol. La idea, como siempre, es reunirnos para jugar un rato a la pelota, almorzar y cagarnos de risa un rato.

Todo aquel que quiera participar del 9º Encuentro Baldosero sólo debe enviar un mail a info@enunabaldosa.com con el asunto Encuentro y los siguientes datos:

– Nick o usuario de Twitter
– Nombre y apellido
– Teléfono
– Los sigo desde…

De esa manera ya estarán en la lista de invitados y no tendrás que pagar nada para ingresar al predio. Sólo pondremos al alcance un bono contribución de 5 pesos para colaborar con el club que tan gentilmente nos da el lugar.

Recomendamos confirmar la participación cuanto antes para ir armando los equipos. También se puede prender todo aquel que no quiera ir a jugar y solamente le interese ir a comer y comentar lo bien que está dibujando la hija de Almeyda (?).

Fundamental para todo aquel que vaya al encuentro:

– Zapatillas o botines.
– Plata para pagar el morfi y la bebida (calcular entre $20 y $25)
– Buena onda
– Ir lo más temprano posible, aunque la jornada se extenderá hasta la tarde.

¿Cómo llegar al Club Comunicaciones?

Estaciones de Ferrocarril mas cercanas

F.C. San Martín: Est. Villa del Parque

F.C. Urquiza: Est. Francisco Beiró

Líneas de colectivo que pasan cerca:

24 – 47 – 57 – 78 – 80 – 84 – 87 – 105 – 108 – 110 – 123 – 124 – 134 – 146 – 176

Yo nunca fui, tengo miedo de no conocer a nadie, ¿puedo ir?

Claro, papá (?). Acá nadie se conoce con nadie hasta que va a un Encuentro Baldosero. Esa es la idea. Con el correr de los días vamos a ir dando más detalles sobre el encuentro en el correspondiente tópic del foro, donde también pueden combinar para ir en grupito si no se animan a viajar solitos, pedazos de putos (?).

¿Puedo ir si soy minita?

Claro, mamá (?). En el Encuentro Baldosero del año pasado una chica rompió el hielo y marcó la primera presencia femenina en la historia. Así que ahora es mucho más fácil. Esperamos que vayan varias. Inclusión es la que va.

Saludos y seguimos en contacto.

Otras ediciones:

1º Encuentro Baldosero (2005).
2º Encuentro Baldosero: Copa Lorna (2006).
3º Encuentro Baldosero: Copa Presidente Max Higgins (2007).
4º Encuentro Baldosero: Copa Ciudad de Funes (2008).
5º Encuentro Baldosero: Copa de La Fat (2009).
Encuentro Baldosero 6.0: Carlit Cup (2010).
Encuentro Baldosero 6.1: Copa Una hierba en Mar del Plata (2010).
8º Encuentro Baldosero: Copa Mumu ♥ (2011).

Especiales: camisetas con mensaje

La ausencia de un patrocinador obliga a los clubes, muchas veces, a improvisar algún tipo de leyenda que disimule el hueco en la indumentaria. Veamos algunos casos en el fútbol argentino de los últimos años.

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Encaminándose hacia un nuevo descenso, en 1998 el Globo de Parque Patricios lució en su pecho la leyenda «Huracán es de Primera«. Al año siguiente, ya con otro modelo de casaca sponsoreada, cayó al Nacional B.

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En 1999 Belgrano de Córdoba aprovechó la ida de su sponsor, Lotería de Córdoba, y cosió un parche en su camiseta con la frase «el equipo somos todos«. La movida duró poco. O sea, hasta que apareció un nuevo auspiciante y el equipo volvió a ser de los dirigentes.

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Cansados de las promesas de los dirigentes, que debían dos meses de sueldo, en marzo de 2006 los jugadores de San Miguel salieron a jugar ante Barracas Central con una inscripción bien clarita en la camiseta: «!No roben más la plata del club¡«. Sí, con los signos de admiración invertidos.

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De pretemporada en Concordia y con el contrato con Multicanal vencido, Racing buscó quedar bien con la provincia que lo albergaba y estampó la frase «Sí a Entre Ríos» en la recordada camiseta «La Academia» de la firma Taiyo. Con esa ropa derrotaron 6 a 3 a Independiente en la Copa de Invierno de 1998.

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El viejo reclamo de la gente de Estudiantes en busca de la remodelación de su estadio de 1 y 57, tuvo un capítulo relacionado con la indumentaria. El 31 de agosto de 2002, enfrentando a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro, el Pincha salió por primera vez a la cancha con la inscripción «Sí al estadio» en su camiseta. Durante las 4 semanas que duró esa leyenda, Estudiantes no hizo otra cosa que perder y terminó en el último lugar de la tabla de posiciones.

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El 23 de abril de 2000 unos 200 hinchas de Excursionistas invadieron la cancha y golpearon a algunos jugadores de Comunicaciones, entre ellos Adrián Barrionuevo. El delantero fue el más perjudicado, a tal punto que tuvo que dejar el fútbol por aquel tremendo episodio. En la otra vereda, los jugadores de Excursio se empeñaron en tratar de demostrar la injusticia en la decisión de la AFA de quitarle 21 puntos al club y lucieron una camiseta fabricada por Dana que rezaba «yo no soy culpable«. Razón tenían, pero el mensaje quedaba algo desubicado al lado del dolor de un colega.

Gracias al blog Historia del Fútbol Marplatense podemos mostrar otra casaca con un motivo histórico y político. Allá por comienzos de los 80’s, Argentina y Chile seguían sumergidos en el Conflicto del Canal de Beagle y hasta necesitaban de la mediación papal para evitar una guerra y lograr un acuerdo, que llegaría recién en 1984. En ese contexto, Alvarado de Mar del Plata llegó a jugar con una casaca que reclamaba la soberanía argentina en el Atlántico Sur, incluyendo las Malvinas y el Beagle.

La falta de un auspiciante deriva, contadas ocasiones, en que los clubes pongan sus propios nombres en el frente de sus casacas. Pasó con Banfield en 2001, El Porvenir en 2002, San Lorenzo en 2005 y Racing en 2009, entre otros.

Zapata Robinson

Robinson Zapata Montaño (El Rufai, Londrina)

En el Preolímpico rumbo a Sidney 2000, además del Revuelto Gramajo de estrellas de Pekerman, el otro gran fiasco colectivo fue el del sub 23 de Colombia. Los confiados Cafeteros debían perder por 7 goles ante Brasil para quedar afuera de la segunda ronda. Un imposible. Pero hete aquí que el Diablo, o mejor dicho Ronaldinho Gaúcho, metió súbitamente la cola.

En un baile épico los tantos fueron llegando a plena batucada: 6-7-8 nueve fueron los goles que metieron a Chile por la ventana y enviaron a la delegación colombiana de regreso a Medellín. Delegación a la cual se ridiculizó con el hiriente sobrenombre de Londrina. Si, si, a Rubiel Quintana, a Pedro Pablo Portocarrero, a Mayer Candelo y, por sobre todo, al gurrumín que fue a buscar la pelota al fondo del arco las 9 ocasiones… Robinson Zapata.

Atlético, religioso y fan de Peter Rufai, se le recuerdan descalabros similares a los del nigeriano. Comenzó su carrera en América de Cali y tras 2 años en Real Cartagena regresó a Los Diablos Rojos en 2003. Midió alto en IBOPE en la Libertadores de ese año, donde eliminaron a Racing -con doble penal atajado al Cóndor Rueda incluído- y a River; para luego caer ante Boca en semifinales. Pese a la buena campaña, se destacaba en Zapata el punto más débil del equipo por su tendencia a tirarse a destiempo, jugar a ser Javier Weber en los centros y practicar salidas chaplinescas en los mano a mano.

En junio de 2004 llegó al fugaz Rosario Central de Víctor Púa y debutó en la derrota 3 a 1 contra Arsenal por la 1° fecha. En una jornada digna del mejor cine gore, Zapata se dedicó a meter adentro todas las que iban afuera. Ese fue su One Hit Wonder en Primera División. Sin más lugar en El Canalla, en enero de 2005 pasó sorpresivamente a Independiente, donde sólo se limitó a ser suplente de CFNM y tuvo el honor de zapar en compañia de Diego Ludueña, Leonel Bottaro, Renato Riggio y Yair Rodríguez.

En julio de 2005 bajó hasta el Nacional B para unirse a Belgrano, donde tras jugar 15 fechas con los corazones de los hinchas Piratas perdió su lugar para alegría de Germán Montoya, con quien los cordobeses retomaron la senda ganadora y regresaron a Primera División. Zapata no festejó el ascenso ya que lo habían fletado a Deportes La Serena.

Tras su paso por Chile regresó a su tierra para defender al Cúcuta, donde logró llegar a una nueva semifinal de Copa Libertadores y alcoyana- alcoyana volvió a caer ante Boca Juniors. Por esos días, además, tuvo su única presentación en la Selección mayor colombiana: fue en la victoria 1 a 0 sobre EE.UU. por la Copa América 2007 y, por supuesto, su estilo no pasó desapercibido.

Tras el torneo continental pasó al clásico rival mundial de River, Steaua Bucarest de Rumania, donde visitó el castillo de Drácula junto al enigmático Juan Carlos Toja. Empalagado con la suplencia, fue a cumplir el mismo rol al Galatasaray de Turquía. El otoño de su carrera lo encuentró en su patria, donde tras un breve paso por el Pereira llegó al Deportes Itagui a comienzos de 2012. Y aunque el saber popular indica que El Tiempo cura las heridas y que usa la máscara de Anonymous, todavía lo putean por aquella tarde de Londrina. Si sucede, conviene (?).

Morón con números en la cola (?) 1970

La foto corresponde a la victoria 2 a 1 de Ferro sobre el Deportivo Morón, en la segunda fecha de la Reclasificación de la B de 1970, torneo en el que el Gallito innovó en cuanto a indumentaria, mostrando la numeración en la parte trasera de los pantalones.

En la imagen, incluso, podemos ver al defensor Etcheto con el número 2 en la espalda, pero el 12 en los pantalones. Todo muy extraño.