García Esteban

Esteban Daniel Jesús García (La Garza)

Tanto en la Argentina como en el mundo, hubo sobrados casos de equipos que ascendieron a la máxima categoría, sorprendieron con su buen juego y se ganaron el cariño de todos. Más aún, si la Cenicienta en cuestión clasificó a algún torneo continental en su temporada de regreso a Primera.

Pero como todo lo que en breve sube, baja de la misma manera, es fácil ver cómo esas instituciones luego derrapan tanto en la Copa como en el campeonato y comienzan el camino inverso: desinflan considerablemete su promedio, se vuelven molestamente molestos y en sus planteles desfilan jugadores venidos a menos junto a pibes a quienes les faltan algunas vueltas más de cocción. En este contexto tan favorable para la pujante industria de cerámicos y baldosas, pasó Esteban La Garza García por Primera División.

Porteño, ariano (?) y volante por derecha, hizo todas las divisiones inferiores en Quilmes, donde Chiche Sosa lo hizo debutar en la derrota 2 a 0 ante Newell´s en el Parque Independencia por la 1° fecha del Clausura 2006. García disputó 17 partidos durante aquel torneo en el que finalizaron en la 17° posición, producto de 5 victorias, 5 empates y 9 derrotas. Pero lo peor aún no había llegado…

Sobre el paso del Cervecero por el Apertura 2006 se escribieron enciclopedias, pero lo vamos a resumir así: Asumió Veira. Renunció Veira desde el mundial de Alemania. Quedó interino Pogany. Se fue Pogany sin debutar. Pedro Cardona, Coyette, Richetti, Pablo Junior Giménez y Damian Gr*ss* como refuerzos. Llegó Mario Gómez. Renunció Gómez tras seis fechas. José María Martínez interino. Volvió Pogany. Despidieron a Pogany. José María Martínez nuevamente interino. Perdían 2 a 0, ganaron 4 a 2 a San Lorenzo en la última fecha llevando a Ruggeri a renunciar. Último puesto con 9 puntos producto de 2 victorias, 3 empates y 14 derrotas. Ufff… en este cambalache García jugó 9 partidos, 6 de ellos como titular y hasta marcó un gol. Proeza…

La llegada de Alberto Fanesi lo benefició, ya que el técnico hizo una necesaria depuración del plantel y se la jugó por los pibes de las inferiores. Y ahí, en un equipo condenado de antemano, Garcia disputó los 19 partidos del Clausura Gillette Prestobarba Excel 2007 como titular, marcó un gol y conoció la ingratitud de los hinchas, quienes lo insultaban -junto a sus compañeros- pese a ser jóvenes que debieron poner la jeta en el peor momento. ¡Ey, sólo somos baldoseros!

Se mantuvo otros 18 meses en el plantel del Cervecero y hasta jugó algunos partidos del Nacional B. Sin más lugar, en enero de 2009 se fue a Atlético Rafaela, donde apenas participó de 9 partidos y decoró el banco de suplentes en el equipo que “pecheó” perdió la promoción contra Gimnasia de La Plata, aquella tarde mágica de Franco Niell.

En enero de 2010 y luego de un semestre inactivo, el destino y las ganas de seguir llamándose a si mismo jugador de fútbol profesional lo llevaron al Dinamo de Tirana. En el equipo de Albania lució la camiseta número 10, perdió la clasificación a la Champions League contra el Sheriff de Moldavia y tomó mates con dos baldoseros en potencia: el prometedor Néstor Martinena y el genial Lucas Malacarne.

A comienzos de 2011 La Garza volvió al país y se sumó a Estudiantes de Río Cuarto, donde disputó algunos encuentros del Argentino A (2010/2011). Siendo este el pico cúlmine de su extrañísima carrera, se retiró en junio de 2011 no sin antes, al ritmo de la Bersuit Vergarabat, explicarnos cómo debía ganarle River a Belgrano el partido revancha por la promoción.

Especiales: los otros Maradona

El mundo del fútbol, generoso como pocos, nos ha dado la oportunidad de ver en acción a más de un Maradona. No sólo al Diego y a sus hermanos Lalo y el Turco, sino también a algún que otro derivado, como el sobrino Daniel. Todos ellos, a su manera, escribieron páginas de gloria y se retiraron para dejarles lugar a las nuevas generaciones.

He aquí un repaso de los Maradona que aún sobreviven en el ambiente gracias al apellido que les tocó en suerte…o desgracia.

Diego Hernán Maradona

Hijo de Lalo, número 10 como su tío. Hizo inferiores en Argentinos Juniors y después marchó a Canadá, donde vivió junto a su familia, para sumarse a las filas del North York Astros de Toronto.

Tras desempeñarse durante 3 años en esa liga, en 2010 volvió al país y fichó con Camioneros, el equipo de Moyano en el Torneo Argentino C.

Que su tío haya ido entrenar alguna vez en camión, sin embargo, no le sirvió para asegurarse el éxito. En un torneo con escasa difusión no pudo destacarse, regresó silenciosamente al fútbol canadiense y recién recobró notoriedad cuando, en noviembre de 2011, viajó a España para vestir los colores del Alzira, conjunto de la tercera división.

Luego de firmar el contrato y abrazarse con su padre, el presidente del club declaró: «si viene de la Primera División de Canadá, seguro que tiene calidad suficiente para jugar aquí» (?). Lo que no sabía el Presi era que lo que necesitaba el futbolista era la nacionalidad española, o a la sumo la argentina, porque la canadiense le impedía debutar oficialmente.

Fue así como, después de tanta promoción en vano y algunos pocos entrenamientos, los dirigentes españoles se apoyaron en la burocracia para desistir del fichaje de Maradona.

Jorge Raúl Maradona

El otro hijo de Lalo. Tuvo su momento de fama desde muy niño, cuando exhibió su pito en la revista Caras, junto a su papá, el tío Diego y la tía Claudia. Vivió durante su infancia en Canadá y ya de adolescente volvió al país para sumarse a las inferiores de Argentinos Juniors.

Se formó como volante central en su categoría, la ’92, aunque cansado de ocupar el banco de los suplentes también jugó de mediocampista por derecha y hasta de marcador central. El año pasado llegó a actuar en la 4º división dirigida por Carlos Ereros.

Diego Armando Sinagra

Nació el 20 de septiembre de 1986, en Nápoles, como fruto de una relación extra matrimonial del Diez con Cristiana Sinagra. Negado por su padre, obtuvo el reconocimiento por parte de la justicia recién en 1993.

El pibe, parecido físicamente, aunque derecho y con una evidente falta de talento, intentó de todas maneras armar una carrera en el fútbol. Hizo inferiores en el Nápoli (1997 a 2004) y consiguió que lo convocaran a la selección sub 17 de Italia, en 2001.

Siempre en categorías formativas, pasó al Genoa (2004/05) y finalmente debutó profesionalmente en Cervia Vodafone (2005), un equipo del ascenso protagonista de un reality show llamado Campioni, Il sogno.

Luego Junior siguió baldoseando frenéticamente en Internapoli (2006), Quarto (2007 y 2009), Venafro (2007/08) y Boys Caivanese (2008). Aunque, claro, lo más jugoso vendría después.

En octubre de 2008 viajó a la Argentina y logró que lo probaran ¡en River!. «De verdad que me gustaría jugar en este club, es un sueño, y no se trata de un desafío a mi padre. Desde chiquito que me encanta el estilo que tienen sus jugadores«, dijo.

Además, incursionó en el fútbol playa. Fue convocado, a manera de promoción, al seleccionado italiano que participaba de las eliminatorias para el Mundial de Francia 2008. Si bien no se destacó, el equipo clasificó y por eso lo terminaron contratando de Mare di Roma (2008). Ahí marcó 6 goles en 3 partidos y se ganó definitivamente un lugar en el plantel de Italia que participó del Mundial de la especialidad. En 2009 se incorporó al Nápoli Beach Soccer y fue determinante para que el equipo obtuviera el primer título de su historia. Eso le dio el valor, increíblemente, ¡para poner una escuelita!

En los últimos años se ha sumado a infinidad de equipos no muy prestigiosos del Calcio, como America, Arzanese y Juve Stabia, aunque la maniobra parece ser marketinera, porque el pibe arregla todo de palabra pero después no juega. Sin ir más lejos, a comienzos de este año se anunció su llegada a la Universidad César Vallejo de Perú, pero todavía lo están esperando.

Sergio David Maradona

Desde muy pequeño fue entrevistado por los medios, donde se dedicó a contar el orgullo que sentía al llevar el apellido del Diez. «Todos me dicen que juego parecido a Maradona, pero el Diego es el mejor del mundo», decía a sus tiernos 11 años, mientras la rompía con la camisetita de Newell’s.

En sus comienzos, Serginho (apodo de brasileño) jugaba con la camiseta número 9 pero a medida que fue creciendo su historia tomó mayor reconocimiento y tuvo que empezar a jugar de 10, casi por obligación. Es más, también empezaron a llamarlo Diego.

Tras un paso efímero por las juveniles de River Plate, el Maradona rosarino se incorporó en 2007 a Atlético Tucumán para actuar en el Argentino A. Tras su primer entrenamiento, el técnico Jorge El Indio Solari, que también había dirigido a Diegote, declaró sobre Sergio: «Desde mitad de cancha hasta el área llega en 3 segundos. Además, tiene un gran despliegue: es gambeteador y tiene capacidad para recuperar la pelota». Pese a los elogios, el pibe apenas pudo disputar 2 encuentros en ese nivel del ascenso y terminó jugando con el Decano tucumano en la liga local.

En 2008 viajó a México y firmó con el Orizaba, un equipo de la tercera categoría. Allí lo recibieron como si fuera una estrella y él terminó devolviendo gentilezas…con una expulsión en su debut. Tras una jornada en la que estuvo sancionado, regresó a las canchas y ¡lo volvieron a echar! En total, disputó 15 encuentros y recibió 6 tarjetas amarillas. ¿Goles? Ninguno, claro.

Después de algunos años donde no se supo nada sobre su paradero, en 2012 lo ubicamos en la Liga Casildense de Fútbol (Santa Fe), recolectando amonestaciones con los colores del club América.

Ah, como si fuera poco, no es pariente de Diego.

Bianchi Santiago

Santiago Agustín Bianchi (El Jugador Remake)

Los hinchas de Vélez Sarsfield se vieron ampliamente ilusionados cuando, a comienzos de este siglo, surgió desde las inferiores un jovencito pelado, centrodelantero y con un apellido ilustre: Bianchi. Entonces, envalentonados con La Aparición, no dudaron en frotarse las manos y bautizarlo como El Jugador Remake, augurando nuevos tiempos de gloria, bonanza y prosperidad, como los que vivieron con el añorado Carlitos.

Pero claro, Santiago Andrés Bianchi del Virrey sólo tenía el apellido y a esta película se la clasificó como prohibida para personas impresionables y se la exhibió en viejas salas clandestinas de tristes y corroídas butacas vacías…

Para empezar, el susodicho ganó Fama haciéndose pasar por sobrino del popular DT, primero en las inferiores de Platense y luego en las del Fortín. Carlos Ischia tuvo El Ojo para hacerlo debutar una noche en la que estaba en el banco de suplentes junto a otros baldoseros Infiltrados como: Mariano Chirumbolo, Bernardo Leyenda y El Bambino Pérez. Obviamente, perdieron 1 a 0 ante Estudiantes en La Plata (Clausura 2003).

La Cosa se le puso buena recién en el Clausura 2004, donde marcó sus únicos 5 tantos en Primera División y tuvo su pico de fama cuando convirtió el gol con el cual Vélez le empató a Boca 3 a 3 en La Bombonera. Hasta ese momento, Bianchi parecía batir todos los récords de taquillas pero, de la noche a la mañana, la Gloria se le transformó en Pesadilla: tras una grave lesión de rodilla sólo jugó 10 partidos más, todos como suplente en un pesímo nivel y, por supuesto, jamás volvió a convertir.

Tras convivir un tiempo con el olvido, el delantero fue cedido a Quilmes de cara al Apertura 2005. Y allí, con su llegada, El Cai Aimar se frotaba las manos: “Ramírez, Bernacchia, Paredes, Alessandría, Bárzola, Choy González, Arias, Risso, Charras, Pietravallo, Toranzo, Schiaparelli y Santiago Bianchi… Ahora son 13 los refuerzos. Plantel completo”. Pero La Profecia de buen futbol dejó al Cervecero otra vez al borde del Nacional B. ¿Bianchi? Sumó apenas 4 partidos, todos como suplente…

A partir de ahí, el delantero comenzó una Búsqueda Implacable que lo llevó por todo el planeta, sin echar raíces en ningún sitio: un semestre en Oriente Petrolero de Bolivia, otro en Tiro Federal y uno más en Platense. Luego, con el pase en su poder, recibió La Llamada del under español y, para no perder la costumbre, metió un semestre en el Pontevedra y otro en el Murcia B, con el cual ascendió a Segunda División.

Regresó a la Argentina para jugar con Atlanta en Primera B y ayudó a mantener la categoría, pese a la Psicosis que había generado en los hinchas bohemios a su llegada, con estas declaraciones: «La última etapa jugué en Pontevedra de España y en el Murcia B. Alterné buenas y malas, hice 5 goles en todo el año. Soy un jugador que pivotea, muy vivo en los últimos 30 metros».

A mediados de 2009, Santiago Bianchi volvió a dejar el país y es así que Abre los Ojos en el Olmedo de Ecuador, al año en el Aris Limassol de la tercera griega y un semestre después en el Sambenedettese de la Serie D tana.

El viaje mágico y misterioso del Pelado continuó en el Mixto Esporte Clube del Campeonato Matogrossense, donde jugó en 2011 y recuperó mínimamente El Grito de gol. Un año después, en enero de 2012, recaló en la Segunda División de Chile, más precisamente en el Everton de Viña del Mar. Cambió el rollo de la cinta con un semestre en el Club Petrolero Yacuiba de la Segunda de Bolivia y desde enero de 2013 come sus últimos pochoclos en Tristán Suárez de la Primera B…

Aunque claro, por Liniers, Villa Luro y Veirsalles aún recuerdan la sensación de desear un nuevo Bianchi pelado, goleador y multicampeón. Se sabe, las remakes nunca superan al original…

Baldoseros de noche, lo que faltaba (?)

Uno arranca haciendo un blog de fútbol y cuando se quiere acordar se ve rodeado por minitas con remeras baldoseras sirviéndole algo para comer y beber. En el medio, claro, tienen que pasar un montón de cosas. Pero especialmente que un grupo de pibes más locos que nosotros abran un espacio nocturno orientado al público futbolero y en especial al mundo baldosero.

Ese lugar se llama Zizzou Club y queda en Cabo Corrientes, Mar del Plata. A nosotros ya nos trataron con la mejor onda, así que no nos queda otra que invitarlos. El que encuentra uno o más baldoseros en las fotos, gana (?).