Celestino Romeo Kede Ngah
Delantero camerunés que supo marcar su nombre a fuego en el under nacional, gracias a un récord un tanto negativo, por no decir nefasto. Bue, a lo mejor no fue tan grave. Apenas fue acusado de haber quebrado a dos rivales en la misma cantidad de partidos. Pero fue pura casualidad (?).
Nacido el 6 de mayo de 1984, comenzó a practicar fútbol en su país pero a temprana edad decidió probar suerte en América del Sur. Antes de recalar en Argentina pasó por las filas de River Plate de Uruguay (2006), Unión Española de Chile (2006), 2 de Mayo (2007) y Deportivo Luqueño de Paraguay (2007).
Con semejante currículum (?), nuestro ascenso le abrió los brazos y después de darle una palmada en la espalda lo mandó a cagarse de frio a Cruz del Sur de Bariloche, en 2009. Allí Romeo comenzó a sentir el clima hostil, aunque no precisamente por la baja temperatura, sino por las hinchadas rivales, que rápidamente mostraron lo peor de nuestra sociedad, agrediendo a través de la discriminación racial. El atacante tuvo que sufrir esa penosa situación junto a su compatriota Assam Ghislain y a partir de ese momento supo que la xenofobia sería un escollo más, al mismo nivel que las cuestiones futbolísticas.
«Empezaron a decirme “negro de mierda”, “mono”, “come bananas”. Yo me trataba de convencer de que la gente le dice “negros” a todos, lo traté de tomar como un insulto común y lo soporté bien. Después, mi club presentó una queja para respaldarme».
Agravios al margen, continuó su carrera en Brown de Adrogué (2010), donde conoció a Leonel Unyicio. Dejado luego en libertad de acción, se entretuvo entrenando con los libres de Agremiados, hasta que finalmente en enero de 2012 se incorporó a Huracán de San Rafael (Mendoza), inaugurando el capítulo más mediático y polémico de su trayectoria.
En su debut ante San Martín de Monte Comán, por el Torneo del Interior, le pasó de todo. Primero estrelló un tiro en el poste y unos minutos más tarde hizo el gol de la victoria parcial. Sin embargo, en el segundo tiempo viviría un hecho desafortunado que relata el sitio MDZOnline: Cuando transcurrían 5 minutos llegó un centro de Ricardo Giaroli desde la banda izquierda, el que fue a buscar Romeo Kede, con tanta mala suerte que justo llegó el defensor Mauro Gil para despejar el balón. La pierna de apoyo de Gil quedo en la mira del camerunés, que lo terminó fracturando de tibia y peroné.
Para colmo de males, el futbolista lesionado tuvo que ser trasladado en una camioneta porque no había una ambulancia en el estadio.
Con el moreno en el foco de la tormenta, Huracán volvió a presentarse unos días más tarde, frente a Andes de General Alvear. Y ahí, en ese fatídico encuentro, tuvo un exceso de mala suerte, mala leche o como quieran llamarlo.
En el intento de ir a buscar la pelota en un centro, el hombre gol de Camerún saltó con el arquero rival, Amilcar Miranda, que en la caída sufrió la fractura de tibia y peroné de la pierna izquierda. ¡Otra vez esa lesión! ¡Otra vez con Romeo Kede como partícipe!
Teniendo en cuenta los antecedentes, los jugadores de Alvear increparon al africano, que tuvo que salir corriendo y escudarse con sus compañeros. El match estuvo 15 minutos detenido y el árbitro, presionado por el público, no tuvo otra que expulsarlo.
Las imágenes luego comprobarían que el camerunés nunca tocó a Miranda. La cercanía, pero especialmente el prejuicio de la gente, terminó condenando a Kede, cuyo caso rápidamente saltó a los medios nacionales y no dudaron en llamarlo «El Rompehuesos», sin siquiera tener en cuenta su historia de vida.
En mayo de este año abandonó Mendoza y apareció, junto a su compatriota Yannik Minka, en el Sportivo, uno de los equipos más importantes de San Cayetano, un pueblito que no llega a los 7 mil habitantes. Queda en la Provincia de Buenos Aires, cerquita de Necochea. Vayan y pregunten por El Rompehuesos si tienen huevos (?).









