Argentina con franjas anchas 1986

En los meses previos al Mundial ’86 la Selección Argentina se preparó con una gira que incluyó un amistoso frente a Noruega. En ese partido el equipo de Bilardo salió a la cancha con una camiseta que solo se usaría en esa oportunidad. El modelo de Le Cop Sportif mostraba bastones albicelestes anchos, con un cuello redondo bien cerrado y el viejo escudo de AFA.

¿Por que nunca más salió a la luz esta casaca? Tal vez la derrota frente a los Europeos fue motivo suficiente para que el Doctor «sugiriera» utilizar otro diseño durante el Mundial. Para que vean que no todo el merito de levantar la copa fue de Maradona (?)

Maceira Ernesto

Ernesto Martín Maceira (Tibu)

Algunos jugadores logran tallar en piedra su lugar en este sitio a través de una situación en particular que supera incluso la calidad de su trayectoria: una acción graciosa o dramática, un gol significativo, una expulsión clave o una declaración fuera de lo común logran transformar a un futbolista del montón en un baldosero indiscutible. En este grupo entra Ernesto Maceira, el protagonista de esta historia.

Marcador de punta y volante por izquierda, hizo inferiores en Talleres de Córdoba pero se incorporó a las de Belgrano cuando tenía 16 años. Allí tendría que remarla bastante para ganarse un puesto en Primera División. Antes del debut tuvo que marcharse a Europa para tratar de hacerse unos mangos. Rovigo Calcio de Italia (2004) y Mallorca B de España (2005) le dieron algo de experiencia, con la que retornó para seguir engrosando las filas piratas.

Tras formar parte del plantel que logró el ascenso a la A en la temporada 2005/06, tuvo su momento de fama, ese que le dio su lugar en la Baldosa, en el recordado partido del Apertura 2006 en el que el Boca de La Volpe comenzó a perder el título. Ese día Maceira tuvo que marcar al siempre difícil Rodrigo Palacio, con el que mantuvo un entredicho genial.

El atacante Xeneize, a sabiendas de que el defensor de Belgrano estaba amonestado, en un momento del partido le pidió a Hugo Ibarra que le diera más seguido la pelota para hacerlo echar. La respuesta del pibe no se haría esperar:

– Jugá al fútbol, no con mi amarilla.

– Callate, que tenés 10 partidos en Primera.

– Te equivocás, tengo 2 nomás.

Con semejante personalidad, se auguraba un gran futuro para Ernestito, pero algo falló. Apenas completó 5 encuentros en la máxima categoría y luego siguió jugando de forma salteada con el cuadro cordobés en el ascenso. Ya para la 2008/09 lo prestaron a Defensa y Justicia, pero retornó a Alberdi al año siguiente para seguir sumando algunos pocos partidos.

En 2011 bajó al Argentino para ponerse la camiseta de Central Norte de Salta. En 2012, luego de algunas lesiones, lo hizo en Argentino de Marcos Juárez, y en 2013 en General Paz Juniors. Su carrera dejó bastante que desear, pero la contestación a Palacio le sumó varios puntos. Baldosero de los buenos.

Bovaglio 2010

Partido de vuelta por la Promoción de la temporada 2009/10, y otra vez se veían las caras Gimnasia y Atlético Rafaela. En La Plata, el Lobo buscaba dar vuelta el resultado (había perdido en la ida). Lo estaba consiguiendo, cuando a 10 minutos del final Gabriel Airaudo, arquero del visitante, chocó con Lucas Castro y sufrió un fuerte traumatismo, que casi deriva en la pérdida de su ojo izquierdo. Como la Crema había agotado los cambios  su lugar fue cubierto por el capitán del equipo, Lucas Bovaglio, que poco pudo hacer para evitar el gol de Álvaro Ormeño que puso el 3-1 definitivo.

Islas a Olimpo 2000

Ya en del ocaso de su carrera, Luis Islas no se puso colorado al tener que jugar en el fútbol de ascenso. Y si no se avergonzó por conocer humildes vestuarios, mucho menos lo iba a hacer a la hora de buscarse un club. Sucedió a comienzos de la temporada 2000/01. No tenía equipo y Olimpo le ofreció ser el dueño de su arco. Islas arregló de palabra su incorporación al aurinegro y parecía toco encaminado, si hasta los dirigentes le habían mandado los pasajes para que él y su familia se trasladen a Bahía Blanca. Pero al toque apareció Tigre y, por $2000 más de sueldo, Luisito se cagó en la palabra lo pensó mejor y terminó siendo arquero del Matador.