Banfield parchada 2010

Esa extraña experiencia de ser campeón (?) le deparó a Banfield una participación en la Copa Libertadores de 2010 para la cual no estaba preparado, al menos desde el aspecto de la indumentaria.

En el segundo partido de la fase de grupos, en Ecuador, el Taladro utilizó ante el Deportivo Cuenca la misma camiseta Mitre que veía usando en el torneo local pero con algunas modificaciones nada delicadas.

Para empezar, parchó ¡con cinta! el auspicio de Megracrédito, le agregó el chivo de Lourdes Cerámicas (sólo se usó en el torneo continental) a la altura de la panza, completó con más publicidades en las mangas, otras en la espalda (Codere y La Nueva Seguros), y coronó con el clásico logo de la Copa, pero ¡en un lugarcito que le quedaba libre en el pecho!

Dicen que detrás de todo eso había bastones verdes y blancos.

Gracias a Nano de Turdera.

Under Ladrón: Arturo Dorati

Arturo Isaac Dorati Ameglio

La foto habla por sí sola, da a entender que a continuación ustedes leerán la historia de un jugador distinto, bien baldosero, con aristas fuera de lo común. Si interpretaron eso están en lo cierto. Lo que no se imaginan, tal vez, es que el protagonista de este post, además de haber venido a la Argentina desde Panamá, fue un invento estuvo en la mira del inefable Ricardo Caruso Lombardi. Sí, uno más.

Nacido el 18 de agosto de 1986, Arturo Dorati se formó como futbolista en el seno de una familia del ambiente. Su padre, también llamado Arturo Dorati, fue dirigente de la Asociación Nacional Pro Fútbol de Panamá durante muchos años, llegando incluso a presidirla. El pibe, entonces, jugó como delantero en Deportivo Italia y en la Selección juvenil. A base de contactos dicen que logró insertarse luego en el fútbol italiano, donde pasó fugazmente por el Áscoli. ¿Su rendimiento? Incomprobable.

En 2007, ya uno a $abér cómo, recaló en nuestro país para hacer una prueba en el Argentinos Juniors de Caruso Lombardi. Y quizás por la ausencia de Lososospolare en Panamá, al Richard no le cerró desde la parte argumental (?) y no lo incorporó.

Ni lento ni perezoso, el centroamericano quiso aprovechar la media estadía que ya tenía paga (?) y al toque se fue hasta la Isla Maciel para agarrarse SIDA conocer la cancha de San Telmo, donde terminaría arreglando su contrato. El tema es que ni alcanzó a debutar porque enseguida acusó problemas familiares y pidió permiso para volver a su tierra por unos días. Se lo dieron. Y no volvió, claro.

Luego de un par de años donde estuvo dedicándose al modelaje y a la fotografía, Arturito conoció la esgrima, dejó el fútbol, se dedicó de lleno a su nuevo deporte y logró convertirse en el número uno del ranking nacional, lo que le dio la chance de representar a su país en distintas competencias.

Más cebado aún (?), fundó un club llamado Cyrano de Bergerac y tiene como objetivo convertirse en el mejor del mundo en su especialidad. Eso hasta que se entere que El Zorro lo inventó Caruso. Y ahí se va a quedar mudo como Bernardo.