Barcelona 0 – Argentinos Juniors 0

El penúltimo día del otoño español de 1979 encontró al Barcelona en plena competencia local, que hacía un alto en la misma para recibir nada más y nada menos que al Argentinos Juniors de Diego Armando Maradona. Por aquellos tiempos, la presencia del astro del fútbol argentino era solicitada en todas partes del mundo. Si bien los partidos amistosos que jugaba Argentinos por lo general eran dentro del país o en sudamérica, esta vez la trascendencia era mucho mayor. Se viajaba al viejo continente a enfrentar a uno de los equipos con más historia del fútbol mundial.

La actualidad de ambos conjuntos era completamente diferente. Por el lado de Argentinos Juniors, el equipo de La Paternal venia de tener un aceptable año futbolístico, quedando a las puertas de las finales del Metropolitano y había tenido un buen Nacional, pero no se pudo clasificar a la fase definitoria. Barcelona, por su parte, venía de caer 2 a 1 por la 13º jornada ante el Athletic de Bilbao en San Mamés y deambulaba por la mitad de la tabla del torneo de liga 1979-80 que tenía por aquel entonces a la Real Sociedad y al Real Madrid como líderes.

El miércoles 19 de diciembre de 1979 fue el día. El Camp Nou, el estadio. Argentinos Juniors y Barcelona se vieron las caras por única vez en su historia. El diario «Mundo Deportivo» le dedicó cinco páginas el dia previo y otras cinco el día posterior al partido.

El Barcelona alineó a Artola (Amigo), Estella (Ramos), Migueli (Canito), Olmo, De la Cruz (Manolo), Zuviria, Sanchez, Landaburu, Simonsen, Krankl (Rexach), Esteban (Carrasco). Argentinos, por su parte, alistó a Roberto Rigante; Carlos Carrizo, César Bartolomei, Néstor D’Angelo y Adrián Domenech; Ricardo Giusti (lesionado en el primer tiempo, siendo reemplazado por Daniel ‘Tabita’ García), Rubén Ríos y Silvano Espíndola (reemplazado por Miguel Molnar en el complemento), Hugo Saggioratto, Diego Maradona y Roberto Rodríguez. El Director Técnico era Miguel Ángel López.

El partido tuvo escaso vuelo técnico y futbolístico. El frío y la mala actualidad del Barcelona fueron factores importantes que disminuyeron considerablemente la concurrencia en el Camp Nou. En el terreno de juego el fútbol se vio en cuenta-gotas. Maradona pudo dar un par de toques de calidad, pero fue severamente marcado por Rafael Zuviría, ex-jugador de Argentinos entre 1972 y 1973 y que jugaba su tercera temporada en el Barcelona, a donde había llegado desde el Racing de Santander.

La consecuencia del pobre nivel futbolístico fue un 0 a 0 previsible. Sin embargo, la prensa catalana quedó maravillada con lo desarrollado por Maradona. El árbitro del encuentro fue el señor Molina Segovia -según la prensa, muy permisivo con el juego brusco- y el Diario Mundo Deportivo destacó las tareas de Rubén Ríos y Adrián Domenech, junto con la del 10.

Publicado originalmente en ¿Te acordás, Bicho?

Talleres 1 – Los Angeles Galaxy 2

Si algún dia un lector tiene la suerte de visitar las instalaciones de Los Angeles Galaxy, nos podrá contar si en las vitrinas está la preciada (?) Copa Ciudad de Córdoba, que alguna vez el conjunto norteamericano obtuvo tras su visita por tierras argentas.

Sucedió en marzo de 2000, cuando los yanquis, que tenían figuras como Mauricio Cienfuegos y Paul Caligiuri, jugaron un amistoso ante Talleres, en el Chateau Carreras. El albiazul esa noche guardó a la mayoría de sus titulares porque unos días más tarde tenía el clásico ante Instituto, pero igualmente puso en la cancha a algunos nombres reconocibles, como Díaz, Lillo, Cabrera, Sarmiento, Pronetto, Córsico, Silvio Suárez, José Luis Marzo y Jorge Ciancaglini.

Precisamente fue el ex arquero de Banfield el que cometió un error a los 36 minutos, para regalarle el gol a Myers, aunque un rato más tarde el árbitro le otorgó un penal a los locales y el Loco Marzo puso el empate. A los 3 minutos del segundo tiempo, Verbe aumentó para los de Estados Unidos, poniendo cifras definitivas. Y sí, Los Angeles Galaxy se quedó con la copa.

Vélez con Medicorp diferente 1991

Vélez visitaba a River por la 6ª fecha del Apertura ’91. Para diferenciarse del rival, el visitante llevó la camiseta alternativa. Y para diferenciarse entre ellos (?), esas casacas tenían sutiles diferencias, todas provocadas por Medicorp, el sponsor del fortín en esa época.

El juego viejo era el que lucían Ortega Sánchez e Ivanovic: la leyenda “Medicorp Argentina” estaba en una tipografía pequeña y era acompañado por el logo. En la espalda, no estaba el nombre del auspiciante. Las camisetas nuevas, como las que usaban Lucca y Pellegrino, mostraban sólo la marca de la empresa en el frente, mientras que el logotipo se encontraba en las mangas. Además, en la espalda, arriba del número, se repetía el nombre de la empresa. Detalles que pasaron desapercibidos. Como las campañas que hacía Vélez por aquellos años

Fuera de stock: el resultado moral de la revista Sólo Fútbol

¿Cómo olvidarla? La Sólo Fútbol fue una revista que marcó a toda una generación ávida de información y estadísticas, que en épocas donde la internet era menos que un sueño, se sumergía semana tras semana en unas ásperas y descoloridas páginas que detallaban lo que ocurría hasta en el bajofondo del ascenso argentino, ahí donde los cronistas de El Gráfico nunca llegaban.

Entre las muchas secciones y tips que hicieron de la Solo Fútbol una publicación única, se destacaba el «Resultado moral«, una pequeña aclaración dentro de las síntesis de los partidos, que le daba al lector la pauta de qué tan justo había sido el marcador final. Leer que tu equipo había perdido 1 a 0 era de por sí un garrón, pero enterarte unas líneas más abajo que en realidad había merecido ganar 2 a 1, podía dejarte más tranquilo. O todo lo contrario.

El resultado moral, por supuesto, estaba supeditado a la capacidad de análisis del periodista que cubría el partido, que de acuerdo a la cantidad de llegadas y al desarrollo del juego le agregaba a la ficha un tanteador imaginario. A veces un equipo que igualaba merecía la victoria, o un 0 a 0 que a simple vista podía resultar aburrido, moralmente se transformaba en un 3 a 1; o un presunto espectacular match con 8 goles en realidad no ameritaba tantos gritos. Ni hablar de los triunfos que quedaban cortos o las victorias ajustadísimas que en la balanza se convertían en un clavado empate 0 a 0.

¿Servía para algo el resultado moral? Tal vez para sentirse mejor espiritualmente (?), en caso de ameritar mejor suerte, claro. Si hasta incluso la revista publicaba una tabla de posiciones con esos marcadores, para que el concepto del merecimiento tuviera una continuidad a lo largo del campeonato. ¿O se pensaban que el Ping Pong de llegadas era un invento de TyC? (?).

Después de haber vivido su esplendor a fines de los 80’s, «La revista que más sabe de fútbol» (así era su slogan) incorporó más páginas a color y hasta cambió su formato a mediados de los 90’s, pero terminó desapareciendo, sólo resurgiendo en forma de revipóster después de alguna consagración. Con la Sólo Fútbol también murió el resultado moral. Totalmente injusto (?).