¿Los pibes tienen olfato para la baldoseridad?
Reina Jorge
Jorge Fabián Reina (El Colo)
Atacante oriundo de Ciudadela que pasó de las inferiores de Vélez a Gimnasia y Esgrima de La Plata, donde prometió a fines de los 80’s, sin llegar a cristalizar todo lo bueno que se esperaba.
Sus antecedentes de artillero en Cuarta y Tercera le dieron la oportunidad de debutar como titular en 1987, en la victoria 4 a 2 ante Racing de Córdoba, en la que convirtió el último tanto. Se perfilaba bien.
En los años posteriores obtuvo otras oportunidades para mostrarse, pero salteadas. Desde su estreno hasta su despedida del Lobo, en 1990, apenas pudo disputar 15 encuentros y marcar 2 goles (el otro se lo hizo a a Platense, en su último partido).
Bajó al Nacional B para remontar su trayectoria pero la cosa no fue sencilla. Un año en Talleres de Remedios de Escalada (1990/91), otro en Lanús (1991/92) y un paso por Laferrere (1993) luego de una estadía en La Serena de Chile (1992, junto a Carlos Castagneto), terminaron borrando la proyección que había tenido en sus comienzos.
Tras su pronto retiro, siguió ligado a la familia tripera, siendo socio, haciendo donaciones para las inferiores y, desde este año, integrando el departamento de fútbol de Gimnasia. En la B, sí, pero con público visitante. Tomen, giles (?).
Manso Damián
Los Galancitos 1981

Buenos Aires, Argentina, 1981. Los Galancitos.
Noir al Barcelona 2008
Agitados días tuvo Ricardo Noir en 2008. A su debut tardío con gol agónico ante Racing, video familiar en youtube y augurios de El Nuevo Caniggia, le sumó un buen partido ante el Barcelona de España, por la Copa Joan Gamper, que rápidamente despertó el supuesto interés de algunos equipos extranjeros.
Se dijo por aquellos días que lo quería el Betis e incluso el diario Olé llegó a publicar que Joan Laporta, presidente del Barcelona, le había preguntado a Pompilio quién era ese juvenil tan veloz (?). Puro humo, obvio.
Un año y medio más tarde, Tito Noir terminaría firmando con el Barcelona, sí, pero de Ecuador.
Alvarado «Soberanía» 1981
En esta misma sección alguna vez mostramos la camiseta de Platense que tenía la imagen de las Islas Malvinas en el pecho. Gracias al blog Historia del Fútbol Marplatense podemos mostrar otra casaca con un motivo histórico y político. Allá por comienzos de los 80’s, Argentina y Chile seguían sumergidos en el Conflicto del Canal de Beagle y hasta necesitaban de la mediación papal para evitar una guerra y lograr un acuerdo, que llegaría recién en 1984. En ese contexto, Alvarado de Mar del Plata llegó a jugar con una casaca que reclamaba la soberanía argentina en el Atlántico Sur, incluyendo las Malvinas y el Beagle. En la foto, el jugador Osvaldo Córdoba.
Anderlecht 3 – San Lorenzo 2
En agosto de 1996 San Lorenzo de Almagro viajó a España para disputar el la XXXI edición de la Copa Joan Gamper, junto a Internazionale de Italia, Anderlecht de Bélgica y el local, Barcelona.
Tras perder con el Blaugrana 2 a 0, el Ciclón debió disputar el partido por el 3º y 4º puesto ante los belgas. Los dos goles de Gorosito de pelota parada no pudieron evitar la derrota 3 a 2 frente a los europeos, que a su poderío le sumaron…un gol en contra de Almandoz. Así no se puede (?).
Under Ladrón: Moisés González Márquez
Moisés González Márquez
Mexicano en cualquier aspecto de la vida en el fútbol argentino = ladrón. Esto fue así desde que se inventó el mundo, no vamos a andar descubriendo nada ahora (?). Pero un mexicano en el ascenso es para sentarse a reflexionar unos segundos y preguntarnos: ¿Qué hicimos mal?
No se sabía demasiado de él cuando arribó a nuestro país. O sí, algo se sabía, pero era mejor ocultarlo que andar diciéndolo. Jugaba de defensor y había nacido en Ocotlán. ¿En dónde? En Ocotlán, un municipio del estado mexicano de Jalisco, considerado como…la capital de los muebles. ¡Listoooooo!
Que el chabón era de madera era más que una obviedad. El tema estaba en hacerlo pasar desapercibido en las formaciones de su club, Atlanta, en la temporada 1996/97 de la B Nacional. Imposible. Su nombre extravagante, su doble apellido, su edad (26 años) y los múltiples apodos que recibía de su compañeros (Chapulín Colorado, Cantinflas, Chavo del 8) hacían imposible la mimetización con un pibe recién subido de las inferiores. González Márquez era mexicano. Y se notaba, no sólo en la tonada.
Su momento de gloria se dio el 17 de mayo de 1997, en la fecha 16 de la rueda permanencia. Ese día, el Bohemio perdía 1 a 0 con Temperley en el Sur, pero a tres minutos del final Moisés puso el empate definitivo y desató el festejo agónico.
Así como llegó, se fue. El tipo decía que le faltaba poco para recibirse de contador público, pero vaya a saber si fue eso lo que lo alejó de la Argentina. Dicen algunos que también lo vieron en All Boys, aunque lo más certero es que entre 1997 y 2000 integró las filas del Cruz Azul de su tierra, donde además le atribuyen pasos por Veracruz y León. Se lo pudo obervar en Huracán Buceo de Uruguay en 2001, agregándole más enigmas a una trayectoria rara y sin demasiado vuelo.
¿Qué le le hicieron una cama? Mmm, poco probable. ¿Que le faltó respaldo? Eso puede ser. ¿Que lo cargaban con Florinda Meza? Capaz. ¿Que no le puso empeño y prefirió la cómoda? Tal vez. ¿Que aún así pudo cumplir el deseo que tenía desde la cuna? Bueno, sí, eso es cierto. ¿Saben cuántos nacidos en Ocotlán tienen el mismo sueño? ¡Puff!





