Las modas, se sabe, son cíclicas. Lo que hoy nos parece copado, dentro de 10 años nos parecerá ridículo y dentro de 20 volveremos a mirarlo con cariño. Eso es así desde que Antonio Carrizo era joven el mundo es mundo. Sin embargo, algunos personajes parecen impermeables al paso del tiempo y mantienen determinadas formas de vestir pase lo que pase. He aquí un homenaje a los futbolistas que fueron próceres en un hábito desagradable: usar los pantalones por encima del ombligo.
Podríamos marcar tres o cuatro claros referentes, casi uno por década. En los 80’s, cuando todavía se usaban los shorts bien diminutos, el que quedó aturdido con tanto grito de «¡bajalos a tomar agua!» fue Daniel Topolino Riquelme, aquel marcador de punta de San Lorenzo. A su favor, podríamos decir que todavía se vivía bajo la pesada herencia de los pantalones del Mundial ’78 y que casi todos los jugadores parecían tener los huevos acogotados, pero lo de Riquelme era sencillamente exagerado, y por suerte (o desgracia) pisó la década siguiente para quedar aún más en evidencia.
¿Dónde corno tenés la cintura?
El otro ochentoso que dio vergüenza ajena (?) fue Eduardo Basigalup, arquero de Ferro en sus años dorados. Con o sin bigote, el hombre nacido en Mar del Plata hizo que una generación entera de jóvenes se replanteara la idea de ocupar el arco (?).
En los 90’s, indiscutiblemente Julio César Toresani se llevó el primer puesto en el rubro, aunque hubo muchos otros como Astrada y Gallardo que le comieron los talones. Lo que nunca le pudieron copiar al Huevo fue esa manera tan desprejuiciada de mantener la costumbre aún fuera de la cancha y con un jean. Como para ir a Segurola y Habana y aguantar 30 segundos.
En los 2000, cuando ya pensábamos que esa absurda práctica había quedado en desuso, el Gringo Heinze revivió el rito de subirse el pantalón unos 6 ó 7 centímetros más arriba de lo normal. ¿Con qué necesidad?
Lo que nunca pudimos entender es por qué Claudio Caniggia y Eduardo Bustos Montoya, uno en los 90’s y el otro en los 2000, además de subirse el lompa se arremangaban para dejarse el look pañal (?). Vaya uno a saber. Mientras tanto, seguimos esperando que pasen los años para reirnos de las remeras térmicas debajo de las camisetas mangas cortas.












