Nicolás Servando Villamil (el Loco)
Arquero argentino que tuvo que hacer carrera en el exterior para ganar algo de reconocimiento. Aquí sólo fue un extra de equipo grande a mediados de los 80’s. Todo lo que vino después caminó entre lo glorioso y lo payasesco.
En nuestro país algunos dieron fe de su existencia en 1986, cuando le tocó integrar aquel equipo que Argentino de Mendoza le alquiló a Racing para jugar el torneo local. Villamil (junto a Dillon y Signorelli) era uno de los pocos jugadores del club cuyano. Y salvo el enganche Edgardo Geoffroy, el resto había desembarcado desde Avellaneda.
Después del fiasco que significó haber quedado en la quinta posición (la idea era clasificar entre los primeros 4 y luego pelear por un ascenso al nuevo Nacional B), Villamil volvió a Buenos Aires con el plantel académico, siempre en su condición de arquero suplente. Detrás de Wirtz y eventualmente luchando el puesto con Pogany o Zubczuk, le tocó salir a la cancha con el buzo número 12, pero sólo para sentarse en el banco.
Las vueltas de la vida lo hicieron cruzar la Cordillera de Los Andes, y allí finalmente pudo llamar la atención. Primero fichó para Universidad de Chile (1987), que enseguida lo mandó a préstamo a Deportes Concepción, donde se hizo querer a base de jugadas excéntricas, empezando por su forma de atajar los penales: ¡de espaldas! A eso le sumó un gol de cabeza a la Católica y algunos pifies memorables.
En 1992 se puso el buzo del Everton, pero luego de su tercera expulsión sufrió el descuento del 50% del sueldo, fue separado del plantel y acabaron por rescindirle el contrato. Pasó por Liga Deportiva Universitaria de Quito y de nuevo en Chile defendió las vallas de Fernández Vial y Ñublense, hasta que en 1999 se retiró y puso una casa de deportes.
Pero su espíritu inquieto, claro, le permitió seguir siendo noticia aún fuera de las canchas. En 2000 gestionó la llegada de Marcelo Vega a Racing. En 2002 lo sorprendieron dando intrucciones (?) al arquero y la defensa de Deportes Concepción en pleno partido. En 2003 tuvo su merecido partido despedida en el Estadio Municipal de Collao y dos años más tarde, en su condición de empresario, cayó con 5 camerunenses para probarlos en la Universidad Católica, de los cuales sólo quedó el baldosero (y ex Tiro Federal de Rosario) Luc Bessala.










