Cipolletti 0 – Argentina 2

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El 1º de mayo de 1978 la selección argentina dirigida por César Luis Menotti pisó el suelo rionegrino para enfrentar al combinado de la ciudad de Cipolletti, en la Visera de Cemento.

El conjunto nacional, que se preparaba para el Campeonato del Mundo de ese año, formó con Fillol; Pagnanini, Luis Galván, Killer y Bottaniz; Oviedo, Gallego y Valencia; Houseman, Bravo y Bertoni. Luego ingresaron Ardiles, Ortiz y Maradona, para darle más color a aquella histórica jornada que concluyó con un 2 a 0 para el team vestido de azul, con goles de Bertoni (de penal) y el Tolo Gallego.

Gracias Cipolletti Glorioso Albinegro

Fuera de stock: las bolsitas de agua

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Mucho antes de comernos todo el chamuyo de las propiedades del Gatorei y el Powerade, los futboleros fuimos testigos de una era donde la salvación para los jugadores sedientos y deshidratados era una simple bolsita rellena con…agua. Y aunque en su momento formó parte de la escenografía cotidiana en las canchas, un buen día desapareció sin dejar rastros.

No se sabe a ciencia cierta dónde ni cuándo el método de las bolsitas comenzó a tomar fuerza, pero sí es comprobable que hacia fines de los 80’s estaba totalmente instalado en el ámbito nacional. Por entonces, el aguatero seguía atado a la vieja práctica del bidón, que se extendió incluso hasta el Mundial ’90, cuando el mítico Galíndez le ganó 1 a 0 a Brasil (?).

Bidones y vivezas mundialistas al margen, las bolsitas también tuvieron su momento de gloria, como recuerda el historiador Javier Roimiser: «el furor fue en la temporada 1989/90. En la victoria 4 a 2 de Argentinos sobre Chaco For Ever, por la última fecha de la primera rueda (diciembre del ’89), el Bicho ganaba 3 a 1, cuando en una jugada del segundo tiempo Sallaberry eludió a Mac Allister y encaró por la punta derecha… El colorado, que había recibido una de estas bolsitas para hidratarse un rato antes, le tiró con la bolsita y le pegó en la espalda, por lo que Sallaberry cayó. El juez Mastrángelo amonestó a Mac Allister. Y a partir de 1990 se prohibió que siga el juego con las bolsitas en el campo. Más de una vez algún jugador pisó bolsitas vacías tiradas en la cancha y se cayó«. Glorioso.

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Principales bolseros y extinción del fenómeno

No hubo, a decir verdad, próceres de la bolsita, aunque la foto indique lo contrario. Todos los jugadores, en mayor o menor medida, recurrían al salvataje desde el banco de suplentes para evitar la asfixia. Por lo general, los futbolistas que ingresaban en el segundo tiempo repartían 2 ó 3 entre sus compañeros, que desesperadamente iban como asiáticos perros en busca de agua a hincarle el diente.

A medida que fue avanzando la década del ’90, otros métodos supuestamente más prácticos y estéticos como la mal llamada caramañola dejaron la bolsita de lado y casi que nadie se dio cuenta. Desde acá, el recuerdo para un elemento que marcó una época pasada por agua.

Caballo que no falopa

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El verano noventoso daba para cualquier cosa, incluso para las carreras a caballito en las playas marplatenses. El Turco García, vivo desde siempre, eligió al más cuadrúpedo. El Pipa Gancedo, en cambio, prefirió montar al crédito local, experimentado en esto de correr sobre la arena.

Después de un arranque demoledor, donde el Gallego González sacó varios cuerpos de ventaja, los últimos metros fueron peleadísimos y el Gaby Amato arrasó en el sprint al ritmo del fluo, provocando que el jockey rival tirara la toalla blanca. La única blanca toalla que tiró en su vida.

Ávalos Hugo

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Hugo Oscar Ávalos

A todos los pibes de las inferiores de Boca que llegaron a Primera desde el año 2000 para acá y amagaron con abrir la boca para quejarse de la realidad que les tocó vivir, habría que sentarlos, acomodarlos (?) un poco y mostrarles cómo eran las cosas un tiempo atrás. O cómo eran las cosas puntualmente en casos como el de Hugo Oscar Ávalos.

Marcador de punta derecho nacido en junio del 64 y que con 20 años fue sacado de apuro de La Candela y tirado a la hoguera que fue el Boca del 84. Huelga de profesionales de por medio, fue usado, entre otras cosas, para juntar once jugadores y poder salir a los campos de juego. Así fue como vio la luz de la fama en la segunda rueda del Metro pero, como no podía ser de otra manera, en forma accidentada.

Para arrancar hay que hablar de un debut trunco como el que fue en los 65 minutos jugados contra Chacarita en San Martín, partido que se suspendió por una batalla campal entre las hinchadas y terminaría días después sin que se abra el marcador. Tras el arranque fallido vendrían dos piñas en el mentón para jugadores, dirigentes, Marito Zanabria técnico interino e hinchas. Derrotas 1-4 con River en el Monumental y 1-5 con Argentinos haciendo de local en el Bosque platense.

Como si toda la malaria no fuera suficiente, es justo recordar que Ávalos ni siquiera pudo moverse en su puesto. Tuvo que jugar de primer marcador central. Lugar de la cancha donde se pagaban todos los platos rotos habidos y por haber.

Tras mucho freezer, desaparición y misterio absoluto, Ávalos reapareció un buen día allá por agosto de 1986, o sea casi dos años después, para jugar dos partidos más. No es que hubiera mucha manteca para tirar al techo pero es indudable que ya había condiciones mucho más favorables. Primero y principal, jugó esos dos partidos haciendo de local en la Bombonera. Y segundo, se movió en su puesto, o sea de cuatro.

Su vuelta a las canchas fue básicamente porque Boca se tiraba de lleno a la Libertadores 86 y Zanabria, técnico ya confirmado en el cargo para ese entonces, lo conocía bien. Así fue como formó mulettos que empataron 0-0 con el Pincha y le ganaron 1-0 a Deportivo Italiano por la primera rueda de la temporada 1986/87. Fueron actuaciones prometedoras y en las que ayudó a mantener el arco en cero pese a estar acompañado por Juan Amador Sánchez, Zacarías y el Oveja Bordet.

Pero así como volvió inesperadamente, desapareció de un día para el otro de la faz de la tierra dejando en las estadísticas 5 partidos oficiales. Y lo de desaparecer es literal. Nunca más jugó en Boca y nunca más se pudo rastrearlo en otro equipo.

(Publicado originalmente en Imborrable Boca)

Una baldoseada más y ya me voy…

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Repasamos los hechos más importantes del mundo baldosero en los últimos días:

– Se ve que la semana pasada el ex arquero Guillermo Crudo estuvo leyendo el post de su colega Leo Cauterucchi y se dio cuenta de que le faltaba un hecho curioso para confirmar su baldoseridad. Así fue como ayer, en su rol de ayudante de campo de Acassuso, se metió a la cancha para cortar un ataque de Comunicaciones. Ésto provocó que los jugadores del Cartero quisieran lincharlo, obvio, pero terminó zafando por la intervención de los hombres de Ssuso. Gracias a la jugarreta de Crudo, el partido terminó igualado 1 a 1. Y sí, tuvo sus 15 minutos de fama después de retirarse.

– El Bombón Baiano sigue jugando en Brasil, haciendo goles como éste.

– Descubrimos algo terrible, aunque un poco tarde. Allá por el año 2002, el ecuatoriano Dalo Bucaram protagonizó una ficción llamada A flor de piel. Allí personificaba a José Javier, un joven de buena posición económica, acostumbrado a tener todo lo que quiere, aunque la vida le enseñará que el sexo es mucho más que placer (?). Y pensar que ese mismo año estuvo entrenando en Chacarita.

– ¿Alguien sabe desde cuándo Mariano Armentano labura de ayudante de gerencia (?) en Vélez?

dvdpanigutti

– Nos pasaron esta imagen con el DVD original (?) que contiene las mejores jugadas de Emerson Panigutti. Lo grosso es que la firma que lo produce se llama cuantotalento.com. Algo no nos cierra (?).

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