Damián Leandro Casalinuovo
Dicen que las cosas aparecen cuando no se buscan, y el caso de este delantero podría valer como ejemplo: sin insistir con ser futbolista profesional, pudo dedicarse a un trabajo envidiado por millones de personas. Como si fuera poco, aunque apenas pisó los campos de juegos de nuestro país, llegó a jugar en Europa… ¡y hasta en la Selección Argentina!
Una historia así de rara tiene que tener un origen poco convencional. Y el Country Banco Provincia cumple con los requisitos (?). Allí vivía Casalinuovo, quien jugaba en una liga local donde también se prendían ex jugadores. Recién a los 16 años saltó a las inferiores de Vélez Sarsfield. “Me costó mucho, tuve que cambiar mi forma de juego”, contó a El Gráfico. Y agregó: “Tuve la chance de comenzar a los 12 años, pero mi familia decidió que lo mejor era que termine los estudios. No me arrepiento, porque no dejé de hacer cosas típicas de los adolescentes, como mi viaje de egresados y las vacaciones con amigos”.
Si la precuela (?) ya había escapado de lo habitual, el debut en Primera División continuaría con esa tónica: “Fue muy raro porque ni siquiera estaba en el plantel. Yo estaba en la Cuarta, había un interinato porque había renunciado La Volpe. Entonces, el viernes se acercó Pedro Larraquy y me dijo que había un puesto de delantero vacante para el partido del domingo y que iba a concentrar. No me lo imaginaba. Llegué al banco y vi que era el primer delantero suplente”. Con 20 años cumplidos, ingresó por Fernandes Francou en una derrota frente a Huracán, por la 19° fecha del Apertura 2007. “Recién cuando estuve de vacaciones, con mis amigos, comencé a caer de lo que había pasado. Se había dado todo muy rápido”.
Su segundo y último partido con los de Liniers lo jugaría exactamente una rueda más tarde: última jornada del Clausura 2008, otra vez contra el Globo, y un puñado de minutos para despedirse de la máxima categoría. La temporada 2008/09 lo encontró haciendo lo que podía en el Nacional B, donde formó parte de un flojísimo equipo de Platense que estuvo cerca del descenso.
Los vaivenes que provoca una vida laboral tan inestable como la del futbolista, lo mandaron directamente desde el Calamar a una liga de mediano nivel europea, pero europea al fin. Firmó contrato con el Dundee United de Escocia, aunque rápidamente fue descartado porque se dislocó el hombro. Necesitado de minutos, recaló gracias a un préstamo de emergencia (una particular modalidad de traspasos de jugadores en el fútbol británico) en el Raith Rovers, donde debutó en el clásico frente al Dunfermline Athletic, anotando un gol con la mano, lo que le valió críticas del periodismo. «No estoy orgulloso, por supuesto, pero estas cosas suceden. Soy un jugador joven, mi carrera recién está empezando y ser llamado un tramposo tan pronto no es bueno», se defendió en ese momento.
De vuelta en el Dundee United, se hizo acreedor (?) de una buena racha en la que toda pelota que tocaba, terminaba en gol. Esto no fue suficiente para asegurad su continuidad en el club, ya que luego pasó por el Hamilton Academical y volvió al Raith Rovers hasta que, debido a una recurrente lesión en la espalda, optó por dejar el fútbol, volver a Argentina y comenzar a trabajar como contador. La decisión de no ponerse más los botines no tendría marcha atrás… pero a la pelota no la iba a dejar tan fácil.
De regreso en el país, tuvo otra oportunidad inesperada: volver al deporte de manera más o menos competitiva. Pero esta vez, sobre la arena. Y en el fútbol playa no le fue tan mal: llegó a representar a la Selección Argentina en la Copa América 2016.
El equipo quedó afuera en primera ronda, pero eso es lo de menos. De los intercountries, a ponerse la misma camiseta que usaron Batistuta, Crespo o Higuaín. Si la vida está hecha de sorpresas, Damián Casalinuovo vino adentro de un huevo Kinder.



























