Buenos Aires, 2009. Club Atlético Talleres.
Duda existencial Nº 82
Smith Tommy

Thomas «Tommy» Smith. Defensor inglés. Jugó entre 1962 y 1979.
Sudáfrica 2010
Banfield Nanque poco utilizada (2008)
A comienzos de 2008 la firma Nanque hizo lo que habitualmente hacía con Banfield cada 6 meses: presentar nuevos diseños de camiseta. Fue así como conocimos el modelo titular con rayas angostas (muy parecido al utilizado por Racing en 2007) y el alternativo tricolor, con gruesos bastones naranjas y verdes separados por delgadas líneas blancas.
Lo que no muchos recuerdan es que por aquellos días el Taladro presentó otra casaca, que nunca llegó a usarse apenas llegó a usarse oficialmente en un partido ante Arsenal. Blanca, con dos bandas verdes que cruzaban el pecho en diagonal, fue mostrada con más frecuencia por la Reserva y también por Cristian Lucchetti, a modo de buzo de arquero.
Fuera de stock: los accesorios noventosos
Fernando Gamboa, Antonio Mohamed, Gabriel Amato y Ariel Boldrini fueron, allá por comienzos de los 90’s, las caras visibles de una revolución estética que a fuerza de fluo y desparpajo (?) impuso un modelo de vida que tuvo su climax con la Banda del gol y el toque, aquel equipo argentino que hizo sapo en el Preolímpico de Asunción. Eso sí, los jugadores tardaban media hora en arreglarse para salir a la cancha.
Si bien varios años antes el Loco Gatti e incluso el siempre sobrio Pato Fillol se habían mostrado con vinchas en partidos y entrenamientos, el uso de esta clase de accesorios no había calado hondo hasta la aparición de los cuatro jinetes del apocalipsis noventoso. Primero surgieron tímidamente las calzas (materia de un futuro post) y luego fueron floreciendo, así como quien no quiere la cosa, otros complementos como pulseras, pañuelos, colitas y vinchas. Y para evitar la discreción, en su gran mayoría de colores fosforescentes. La masculinidad, al palo en duda.
La excusa de la vincha, en un principio, fue la de «la uso para que el pelo no me moleste mientras juego«. La de la colita, muy similar, aunque nunca se entendió por qué carajo Diego Latorre se subió a esa movida cuando claramente tenía el cabello corto.
Lo de los pañuelos en las muñecas no prendió tanto, aunque tuvo como un fiel exponente al Manteca Martínez, que inclusive se aferró a esa tendencia cuando todas las demás estaban muriendo. Y tampoco podemos obviar el recuerdo de los dos relojes en la misma muñeca, para utilización pura y exclusivamente fuera del campo de juego.
Es difícil marcar la fecha exacta de la desaparición de aquella moda de los jóvenes 90’s, sobre todo porque fue desinflándose de manera gradual, pero está claro que la llegada del régimen de Daniel Passarella a la Selección luego del Mundial ’94, le puso la tapa al cajón y no hubo ni siquiera tiempo de despedirse.
Hace poco la ola de los accesorios pareció revivir con las vinchas sponsoreadas y los rodetes, pero ya sabemos que es sólo un espejismo. Gamboa y Mohamed ahora son entrenadores, Amato se dedica al showbol y Boldrini….¿alguien sabe qué fue de la vida de Boldrini?
Bilardo a Independiente 1995

Inmediatamente después de ganar la Recopa en Japón frente a Vélez, Miguel Angel Brindisi presentó su renuncia como director técnico de Independiente. Una de las razones que no esgrimió, pero que era un secreto a voces, fue la conflictiva relación que mantenía con el Divo m*n*mista del arco, Luis Alberto Islas. Entre dimes y diretes, sonaron varios nombres: desde Marangoni hasta Trossero. La presencia de Héctor Grondona en la comisión directiva – y el lazo afectivo que unía a su sobrino Humbertito- hizo que la posibilidad que más fuerte sonara por el no todavía estadio Enrique Bochini fuera ni más ni menos que Carlos Salvador Bilardo. Unas semanas más tarde, posteriormente a que la dupla Ricardo Pavoni – Américo Pérez dirigiera al equipo en octavos de final de la Copa Libertadores con Vélez quedando eliminado el Rojo sin atenuantes, el hombre que se sentó en el banco para cagarle el campeonato a Gimnasia primero y luego ganar la Supercopa a fin de año fue Miguel Ángel López.
Cortés Mosquera Octavio
Octavio Cortés Mosquera
Todo un personaje proveniente de Colombia, que comenzó a ganarse un lugar en este sitio allá por el 2004, cuando hizo una clínica en el CAEF (Centro de Asistencia y Entrenamiento al Futbolista) de Buenos Aires y desde allí planeo una carrera en nuestro país.
Marcador de punta por izquierda, aunque también volante (¡y en su ficha figura como delantero!), recaló en San Telmo (2005/06) y allí compartió un plantel de Primera B con Mariano Curieses, Facundo Diz y Rafael Viotti, entre otros. Sin oportunidades, marchó en busca de un lugar mejor.
Así fue como llegó a Salta para disputar el Argentino B con Gimnasia y Tiro, pero al enterarse que ya se habían retirado todos los integrantes del tren fantasma, supo enseguida que su función sería la de asustar a los rivales. Poco pudo hacer, porque no le dieron muchos minutos en la cancha y apenas si colaboró con un gol para clasificar al Albo a la etapa final del torneo, donde se cruzaría con Gimnasia de Mendoza. Y en esa instancia, recordó aquello de amedrentar a los rivales y sacó sus mejores armas…cuando el equipo ya estaba eliminado.
Casi se arma
A los 45 minutos del segundo tiempo, llamó la atención que los simpatizantes ubicados en la platea baja local se prendieron de la tela para insultar a los jugadores de Gimnasia y Tiro cuando el marcador ya indicaba el triunfo albinegro. El colaborador del plantel, Javier Fiochetti, estuvo conteniendo al público para que no se desatara ningún otro tipo de agresión. Al preguntarle, Fiochetti comentó que el jugador del equipo salteño, el colombiano Octavio Cortés Mosquera, fue quien provocó a la gente haciendo señas obscenas.
Después volvió a entrenar en el CAEF y hasta se ofreció para volver a Gimnasia y Tiro, ya que su pase pertenecía a un dirigente salteño. Y tanto insistió con Tiro que lo mandaron a Tiro Federal de Morteros, Córdoba. Otra vez en el Argentino B, otra vez suplente, otra vez sin posibilidades de tocar la pelota. Fue entonces cuando se cansó del ostracismo y volvió a su tierra para jugar poco y nada en el Palmira (2009) y Boyacá Chicó (2009/10). ¿Deprimirse? Ni a palos. Mientras le saca brillo a su nueva profesión, la de modelo.







