Huracán números con cinta 2005

huracannumerosconcinta.jpg

De no creer que lo sucedió en el estadio de Huracán en mayo de 2005. El local, tradicionalmente vestido de blanco, recibió a Sarmiento de Junín, conjunto que habitualmente usa indumentaria de color verde. Pero al visitante se le ocurrió viajar solamente con el juego de camisetas blancas y entonces el Globo tuvo que recurrir a la pilcha alternativa…que no tenía. La voz del estadio, entonces, pidió 10 camisetas rojas entre los hinchas. No se llegó al número mínimo e indispensable. Un rato después, a una mente brillante se le ocurrió comprar 10 camisetas negras en el local de merchandising, pues en la utilería no había nada. Los números se pusieron con cinta adhesiva blanca y así salió Huracán a la cancha, 15 minutos más tarde de lo pactado. Para el segundo tiempo, otras 4 casacas negras terminaron de vestir a los suplentes.

(Gracias Cazador)

Castellani Ricardo

castellaniricardo.jpg

Ricardo Martín Castellani

Puede ocurrir tranquilamente que en una tarde lluviosa y aburrida nos pongamos melancólicos y empecemos a buscar fotos de buenos momentos, de años felices, de tiempos que ya no volverán. Si somos solteros, por ejemplo, podemos revisar minuciosamente todos los cajones para encontrar la única foto guardada de una ex novia que nos dio bola de casualidad. Esa piba que se partía de buena y que soñamos con volverla a ubicar para cortar la sequía en nombre del reencuentro inesperado. Si estamos casados o de novios, pensamos lo mismo. El instinto no cambia.

Es demasiado injusto que, en esas situaciones, generalmente la foto no aparezca. Por más que revisemos todos los sobres y demos vuelta los álbumes amarillentos con el loguito de Kodak, lo que buscamos con desesperación no nos da ni la hora. Para peor, suelen reaparecer comprobantes de épocas desagradables. Imágenes de gente que uno no quiere volver a ver, diplomas de carreras que no sirven ni para completar una solicitud de empleo en Mc Donald’s, papeles garabateados con vaya uno a saber qué proyecto delirante que nos salvaría la vida y que, por supuesto, ni siquiera empezó.

En esas tardes de muebles abiertos, cajas destapadas y quilombos que prometeremos ordenar, también son protagonistas las revistas, que asoman casi tímidamente entre otras cosas que aparentan ser más importantes y terminan inevitablemente en nuestras manos como si fueran lo esencial, lo único. El Gráfico, Goles, Sólo Fútbol, SuperFútbol. Todas tienen su encanto, todas están ahí por algo. Aunque hayan pasado 20 años. Aunque el precio esté en australes. Están ahí.

La cagada, como siempre, es que abrir un ejemplar de 1987 no es un trámite. A eso hay que agregarle el placer de volver a leer las formaciones, observar las fotos, deleitarse con las publicidades de la época y hasta apostarnos a nosotros mismos si somos capaces de adivinar qué nota aparecerá en la página siguiente. Con suerte, pasarán 15 minutos hasta que cerremos esa revista. Sólo esa. Una, de cientas. O de miles.

En esas condiciones uno puede toparse con una foto de Ricardo Castellani, un ignoto defensor de la cantera de River Plate que ni siquiera llegó debutar en Primera y que, como máximo logro, ostenta un gol para la Selección Argentina en el Mundial Sub 17 de Italia 1991.

Insistimos, es muy injusto que aparezca antes el recuerdo de este tipo que no tiene nada que ver con nuestra existencia, que el de aquella piba que nos despertó todas las hormonas habidas y por haber. Es cruel, es choto. La vida, en ese sentido, es puta. La vida. La chica no. O quizás si. ¿Quién sabe? Ha pasado mucho tiempo y nosotros estuvimos entretenidos ojeando revistas.

Gracias, cuarta edición

El domingo recién empezaba y seguía lloviendo. Parecía que se arruinaba la jornada pero ocurrió todo lo contrario. Hasta el Diario Olé anunciaba el 4º Encuentro Baldosero desde sus páginas. De a poco, los visitantes del sitio se fueron acercando hasta las instalaciones de Catalinas Fútbol con la intención de conocer al gran Orestes Katorosz, que no se hizo esperar y puntualmente llegó para la charla previa y la conformación de los equipos. Con la cifra récord de 26 jugadores*, se armó un cuadrangular para declarar al ganador de la Copa Ciudad de Funes.

* También participaron, aunque no jugaron, Lucho-LP y Ale_Carro.

Semifinales

Tercer/cuarto puesto y final

El team Cancha puso pierna fuerte para contrarrestar el jogo bonito que había mostrado Joda en la primera ronda. De la mano de ElGonzaTricolor, figura y goleador de la tarde, los cancheros (?) dieron vuelta el marcador (perdían 3 a 2) y se terminaron llevando el título.

Después de la despedida a Orestes, los aplausos y los cánticos en el vestuario, llegó el turno del morfi. Procesión a pie y auto hasta los carritos de la Costanera, donde los baldoseros desafiaron a la muerte con bondiola, vacío, choripán, gatopán rosarino y hamburguesa. Todo eso acompañado por anécdotas, historias, recuerdos, cervezas, gaseosas, entrega de trofeos, sorteo de remeras y un brindis-homenaje con champagne Dubois. Lo que pintaba nublado terminó, como siempre en estos encuentros, de la mejor manera. ¡Gracias a todos!

Videos:
Orestes da cátedra antes del primer partido.
Goles, Murras, atajadas.
Gol en contra de Martín (relatos a cargo de xxx).
El feliz cumpleaños al ídolo del foro.

4º Encuentro Baldosero – La previa –

Este domingo a partir de las 11 de la mañana, el Complejo Catalinas Fútbol (Av. Eduardo Madero 1220, Buenos Aires) será escenario del tradicional encuentro anual organizado por Enunabaldosa.com. La jornada reunirá a los lectores del sitio, que tendrán la oportunidad de ser dirigidos por Orestes Katorosz, playboy argentino que revolucionó al mundo del ascenso sus tácticas y prácticas inusuales. Los esperamos.

NO SE SUSPENDE POR LLUVIA

Nota a Orestes, junio de 2007

[audio:http://www.enunabaldosa.com/audios/notaorestes.mp3%5D

Otras ediciones:

1º Encuentro Baldosero (2005).
2º Encuentro Baldosero: Copa Lorna (2006).
3º Encuentro Baldosero: Copa Presidente Max Higgins (2007).

Ricatti Leonardo

ricattileonardo1.jpg

Leonardo Adrián Ricatti

Un talento de las divisiones inferiores de San Lorenzo que no pudo afirmarse en Primera y salió a recorrer el Mundo para completar un album de fotos digno de este sitio.

Delantero prometedor, entre 1988 y 1992 disputó 7 encuentros en los que convirtió un gol. Su partido despedida en el Cuervo fue el 23 de febrero de 1992, cuando ingresó por Fabián Castro en la derrota ante Talleres por 2 a 0, correspondiente a la fecha inicial del Clausura de ese año.

Después metió una seguidilla de clubes bien disímiles para quedarse bien tranquilo de que en el fútbol, como en la comida, lo había probado todo. Metió Santiago Wanderers de Chile (1992), Slovan Bratislava (1993) y Dukla Banská Bystrica (1994) de República Checa, Deportivo Aucas de Ecuador (1994), Almirante Brown de Isidro Casanova (4 partidos en la 1995/96), All Boys y muchos conjuntos del ascenso tano como el Giulanova. También en Italia tuvo un mal pase al Avellino y se fue corriendo del Esperance de Túnez, donde la pasó muy mal según reveló en una nota de Aro Geraldes para la revista El Gráfico.

 

“No quería saber nada, pero el empresario que me llevó me insistió tanto que hice el intento de quedarme. Estuve 10 días, pero me pasó de todo. Después de una práctica me voy a duchar; me sacó la ropa y me paro debajo de la lluvia. En eso entra el utilero a los gritos: ‘¡¿estás loco? ¿Como te vas a bañar desnudo? La religión islámica no lo permite!’, me decía en italiano. Después de eso no me quedaban más ganas de quedarme en África. Hablaba por teléfono a Buenos Aires todo el tiempo, total el empresario me había dicho que él pagaba la cuenta. Pero cuando estoy por salir para el aeropuerto, me ataja el conserje del hotel por una deuda de 700 dólares de llamadas telefonicas. Lo buscaba para matarlo, pero el técnico me calmó y pagó la cuenta de su bolsillo. Llego a Roma y cuando quiero embarcar para Buenos Aires, me avivo que también me había estafado con los pasajes”.

 

¿Más? Volvió a la Argentina y terminó jugando a buen nivel…en un torneo intercountry para el equipo Longchamps Rojo.

Hoy, sin las chapas largas de sus comienzos pero con el carisma de siempre, ese que lo llevó a declarar que la única diferencia con Batistuta era la cuenta bancaria, disfruta de los éxitos recolectados en su vida deportiva y nos deleita, en internet, desde el blog que reúne a la vieja categoría ’70 de San Lorenzo de Almagro. ¡Gracias por ser baldosero, Ricatti!