
Cristian Gonzalo Salomón
Estamos seguros de que no escribió Cantar de los Cantares porque ni siquiera cantó un gol. No ideó el libro de los Proverbios, a lo sumo enfrentó a un soberbio. Tampoco fue un maestro de la cábala porque de 20 partidos que jugó en Primera sólo ganó 6.
Su padre no es el Rey David, aunque seguramente hubiese perdido siempre contra Nalbandián. No tuvo un hijo con la Reina de Saba, tan solo marcó al Colorado en una oportunidad. No se estancó en el poder por más de 40 años, apenas si jugó 3 campeonatos en la A. Ni remotamente tuvo un harén pues la mala junta le impidió acercarse con éxito a las mujeres.
Estamos convencidos, no hay dudas: este Salomón no tuvo nada que ver con aquel que fue tercer y último Rey de todo Israel.
Marcador central aunque también lateral por izquierda, apareció a comienzos de los 90’s con la camiseta de Central Córdoba de Santiago del Estero y se destacó luego con Gimnasia y Tiro de Salta, equipo con el que logró el ansiado ascenso a la máxima categoría. Tras 13 partidos en la temporada 1993/94 se despidió de Saldaño, Amaya, Russo, Onaindia y Olarte, para pasar a un equipo de Buenos Aires.
Lanús le otorgó techo y comida durante el último semestre de 1994 y él le devolvió 7 intrascendentes partidos en ese torneo Apertura en el que los granates terminaron séptimos. Quizás satisfecho por haber conocido a Tapita García, Fernando Di Carlo, Sebastián Alderete, Iván Varisco y al Chivo Peinado, decidió que era tiempo de desaparecer y un buen día se retiró. Seguimos esperando que forme una dupla técnica con Islas.