
Quien pensaba que Juan Carlos Cárdenas sólo hizo un gol en su vida, se equivoca. Porque además de ser el autor de ese zapatazo, el Chango también se dio el lujo de atajar un penal. Eso sucedió el 22 de agosto de 1971, cuando Racing visitó a Rosario Central. Llegando al minuto 25 del segundo tiempo, con el partido 2 a 1 para los de Avellaneda, el árbitro Nitti cobró penal para los rosarinos. Pateó Landucci y atajó Guibaudo, pero Nitti cobró adelantamiento y se ejecutó de nuevo. Volvió a tapar Guibaudo, pero otra vez adelantándose y ganándose la expulsión.
Entonces al arco fue Cárdenas. Para asegurar el gol, en Central tomó la responsabilidad Gramajo, que remató violentamente, a media altura, sobre el lado izquierdo del improvisado arquero, que con una importante dosis de suerte logró desviar el disparo. Como si fuera poco, el Chango mantuvo invicto el arco en los 19 minutos que faltaban por jugarse. Y así Racing ganó un partido histórico.
Nano







