Fuera de stock: la numeración de Español

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En la temporada 1997/98 la Asociación del Fútbol Argentino habilitó la designación de un dorsal fijo para cada jugador de Primera División. Hasta ese momento, la numeración se limitaba al uso correlativo del 1 al 11 para los titulares y del 12 al 16 para los suplentes. Así fue como se le dio el pie a una de las máximas locuras colectivas que se recuerde en los 90’s.

A pesar de la novedad, la mayoría de los planteles mantuvieron cierta cordura, a excepción de algunos caprichos personales, como el de Julio Zamora, que quería usar la 27 en honor a su amigo Carlos Hermosillo, o el de Sebastián Abreu, que se quedó con el 13, su número preferido.

Los que se definivamente se fueron al carajo fueron los jugadores del Deportivo Español que, impulsados por un utilero jodón, terminaron tomándose con gracia la elección de la casaca.

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«Cuando vi la lista que había confeccionado el utilero me puse furioso. Con el 1 aparecía Carrario y con la 10, yo. No entendía nada. Primero me sorprendí: yo odiaba ese número, no lo quería. Pero ahora estoy feliz. Realmente tiene un sabor especial«, declaraba unas semanas más tarde el arquero Sandro Guzmán a la revista El Gráfico.

El rey del Amor a la Guita, que por ese entonces creía ingenuamente que Rios Seoane le pagaría mil pesos por gol convertido, daba su punto de vista: «¿Por qué el 1? No sé: me parece extravagante, medio raro. No es nada en contra de Sandro, al contrario. Después de todo, él se quedó con la 10. ¿Qué más puede pedir?«.

Desde los medios de comunicación no tardaron en prestarle atención a la bizarrez que se observaba en la cancha cada vez que jugaba el Deportivo Español. La mencionada revista El Gráfico entrevistó al ignoto José Gallego, que en ese momento era dueño del número más alto, el 40. Y Juan Pablo Varsky, desde la pantalla de TN Deportivo, solía arengar al pibe Sebastián Fuentes (el Nº 38) para que convirtiese un gol. ¿Por qué tanto interés? Quería musicalizar ese instante con el clásico tema de Divididos. Se quedó con las ganas.

Otros futbolistas del conjunto gallego, como Juan Martín Parodi, pudieron cumplir el sueño de toda la vida: «A ese número lo quería desde chiquito. Cuando jugaba en las inferiores de Nacional de Montevideo, nos peléabamos con Fabián O’Neill, uno de mis mejores amigos, por usarlo. Cuando él se fue a Italia, lo pedí pero no me lo quisieron dar. La temporada pasada -cuando llegué a Español- no me animé. Pero este año, con un poco más de experiencia, cuando supe que se podía usar cualquier número, no lo dudé«.

Las razones de Osvaldo Canobbio, en cambio, iban por el costado timbero. «Al 23 lo juego a la quiniela desde siempre y también lo tengo entre los seis números del Quini. Me encanta porque siempre me dio satisfacciones«, decía el charrúa, sin aclarar por qué el número no le daba suerte cuando enfrentaba a un arquero.

También agregaron su cuota de bizarrez, el Pepe Basualdo con la 9, el arquero Gustavo Dalsasso con la 2, el Coco Reinoso con la 33, Carlos Moya con la 35, Armando González con la 37 y muchos otros que se aprovecharon de la novedosa reglamentación y fueron distintos por un rato. Ah, un dato casi irrelevante: a fin de la temporada se fueron al descenso.

La Baldosa en Grecia

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El Cabeza-tour nos trae esta vez imágenes de Grecia. Un poco de Ios, otro poco de Atenas, Partenón, Mar Egeo y la sensación de que nuestro enviado no hace otra cosa que tomar sol. Nos contó, además, que tuvo que borrar algunas fotos por la insistencia de un policía que lo amedrentó al grito de «¡Respect to place!» frente a las ruinas griegas. Ya sabemos que es mentira, seguro que el uniformado lo quiso detener por la baranda que desprendía la remera baldosera.

Ver también:
La Baldosa en Nueva York
La Baldosa en Turquía

Representa la vergüenza

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Los roperos del Diego Maradona en los 90’s deben haber tenido más oro que los faraones del Antiguo Egipto. Siempre algo con brillo dorado estaba a la orden del día para ser mostrado con total impunidad. Y no es excepción esta camisa Versace, desagradable por donde se la mire. Sobre todo teniendo en cuenta que estaba por dentro del jean.
Más atrás, tratando de que no lo reconozcan, el empresario Marcos Franchi, de impresentable pijama con dibujitos, observa a su representando. Al final, lo menos llamativo es el bigotón de remera rayada.

(Gracias Nano)

Carboni Roberto

Roberto Eduardo Carboni (el Chino)
«Un jóven jugador de fútbol más que interesante«, «Una real promesa del fútbol argentino«, «un compañero de Sergio Agüero, a quien se asemeja por el estilo y la calidad«. Así es como lo pinta algún empresario inescrupuloso al homenajeado de este post, Roberto Carboni.
Este volante ofensivo debutó en la primera de Independiente en el año 2004, de la mano del Pato José Omar Pastoriza, en plena turbulencia posterior a la salida de Daniel Grinbank y todos sus jugadores.
En el plantel de esa temporada compartió los asados de la concentración con verdaderos baluartes como Tomás Charles, Leonel Bottaro, Juan Carlos Tissera, Emiliano Dudar, Yaír Rodríguez, Fernando Lorefice, Loshi Losada, Martín Morello, Emanuel Rivas, Pablo Torres y Maxi Ayala.
En ese mismo año Independiente jugó la Copa Libertadores, con una deslucida actuación del conjunto, sin poder acceder a la segunda ronda, recibiendo quejas de antiguas glorias del club.
Nuestro héroe, pese a no poder jugar a nivel internacional, se pudo conformar con disputar 6 partidos por el torneo local (5 ingresando como suplente) y marcar un gol frente al descendido Nueva Chicago.
Luego del fallecimiento del Pato, con Daniel Bertoni apenas entró en dos encuentros y pese a los adjetivos grandilocuentes enumerados al principio del post, Julio Falcioni llegó al Rojo y lo dejó ir a préstamo a All Boys, donde deambuló sin pena ni gloria. Al volver al club, fue ofrecido a Atlanta junto con Rubén Salina y Mauro Fanari, aunque no se realizó la operación y quedó libre.
Asesorado por su amigo Maxi Ayala, realizó un video de dudosa calidad, intentado encandilar algún dirigente con pocas luces, o de alguna liga de poca exigencia.
Ocurrió finalmente lo segundo, firmando finalmente con el Estudiantes de Mérida, «el equipo del pueblo» de la liga venezolana, que se encontraba en la segunda categoría.
Al año siguiente, con ganas de cambiar de aire pero no de división, firmó con el siempre aspirante
Deportivo Anzoátegui, con el que finalmente lograría saborear un logro positivo y ascender…aunque este último hecho y la necesidad de reforzar el equipo hizo que en la siguiente temporada vea la gran mayoría de los partidos sentadito en el banco de suplentes.
Hoy por hoy, con apenas 23 años, y la gran mayoría de su carrera realizada en el ascenso argentino y venezolano, queda en el aire la duda de dónde quedó aquel jugador «de presencia notoria y rendimiento constante«, a quien para ser un jugador cuyo «largo período que jugó en Primera División le permitió crecer y adquirir mayor experiencia«, todavía le falta bastante.

White Russian

La mamá de Granero llora de emoción

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Inauguramos esta categoría con la intención de reflejar, de tanto en tanto, noticias, datos curiosos y bizarreadas de nuestros queridos baldoseros. La idea no es seguir el día a día de todos los homenajeados porque sería una tarea casi utópica y además no somos un sitio de actualidad, pero intentaremos rescatar lo más relevante de lo acontecido en las últimas horas.

 

– El Vikingo Martín Granero ascendió al Nacional B con Atlético Tucumán y ha desatado un fanatismo inusual, al punto que fue ilustrado al mejor estilo Caniggia por el dibujante Sejo, del diario El Siglo. El ex River todavía no actualizó su sitio pero al menos nos sigue deleitando con su metroflog.

– Otro que provoca idolatría en el exterior es el Ruso Zamogilny. Para tristeza de los simpatizantes del Puebla, acaba de pasar a los Tecos de la UAG.

– La revista La Mano publicó una nota sobre Darío Dubois. Está bueno que se hayan acordado de él, pese a que casi todo lo que figura allí fue levantado de acá.

Mariano Cobián ascendió con el Can Deu de Sabadell a la Segunda Regional de España y nos mandó varias fotos. Algunas de ellas, acompañan la actualización de su post.

– Días agridulces para el arquero Santiago Abete. Hace unas semanas fue titular y convirtió un agónico e histórico tanto ante Bella Vista de Bahia Blanca. El lunes fue suplente, como casi siempre, en la final del Argentino B que su equipo, Alvarado de Mar del Plata, perdió ante Deportivo Maipú de Mendoza. Todavía le queda la promoción, a no desesperar.

– Descubrimos a un baldosero atendiendo un local de ropa. Hay fotos. En la próxima entrega se enterarán.

 

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