Ferro 2000/01

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¿Hubo algo peor que el Ferro de la temporada 1999/00? Sí, su continuación. Situado en el Nacional B y con muchos problemas institucionales (tuvo que vender a Nico Hernández a Colón para levantar una inhibición), el conjunto de Caballito comandado en principio por Perico Pérez se reforzó con el outlet de Primera División. Jugadores libres que estaban de vuelta como Jorge Reinoso, Gerardo Meijide y Oscar Acosta, se unieron a otros que buscaban su lugar en el Mundo como el arquero brasileño Wilson Junior, Mario Grana, Edgar Bogado, Esteban Figún, Pablo Mannara y Andrés Grande para tratar de guiar a los más pibes, como Germán Caffa, Cristian Tula, Juan Cracco, Félix Décima, Sergio Rodríguez, Natalio Portillo, Agustín De la Canal y Fernando Sanjurjo, entre otros.
En su debut, los simpatizantes verdolagas concurrieron al estadio Arquitecto Etcheverry con las esperanzas de ascenso intactas pero rápidamente se dieron cuenta de que el milagro no se iba a producir. Ferro igualó 1 a 1 con El Porvenir de Colliard, Cinto y Aróstegui, anticipando la negra temporada que tendrían por delante.
Después de 7 encuentros sin victorias, finalmente consiguió su primer triunfo ante Tigre (1 a 0), en el estreno del Profe Castelli en el banco de Oeste. Curiosamente, y después de un año muy flojo futbolísticamente, se aseguró su descenso a la Primera B tras empatar con el cuadro de Victoria en la fecha 21 de la Zona Metropolitana. El famoso tobogán.

Boca 0 – Argentina 1

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Cosas que ya no pasan. La Selección argentina participó en 1977 de la Copa de Oro, el tradicional torneo veraniego que disputa en Mar del Plata. En uno de los partidos, el conjunto nacional, vestido de blanco, se impuso 1 a 0 ante Boca Juniors, con un gol de tiro libre Bertoni que se le coló al arquero Pistone.

Gracias a Guille (historiadeboca.com.ar)

Houseman a Boca 1977

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La estructura institucional de Boca Juniors parecía tambalear en 1977 y entre rumores de renuncias y despedidas sonaba fuerte el nombre de René Houseman para reforzas las filas xeneizes. Pese a la foto, el Loco siguió en Huracán y recién fue transferido en 1981…a River Plate.

Gracias a Guille (historiadeboca.com.ar)

Tuncay 2008

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El 15 de junio de 2008, Turquía y República Checa definían el segundo clasificado del Grupo A a los cuartos de final de la Eurocopa. En un partido altamente emotivo, el conjunto checo se puso en ventaja gracias a Jan Koller a los 34 minutos del primer tiempo, y estiró la ventaja a través de Jaroslav Plasil a los 17 minutos de la segunda mitad. Faltando un tercio de la segunda etapa, República Checa se estaba quedando con la última plaza a Cuartos, pero los turcos se despertaron e hicieron historia.
A los 75 minutos, Arda Turan descontó y se encargó de agregarle más suspenso a la noche suiza. En el cierre del partido, a los 87′ y 89′ Nihat, con la ayuda de Petr Čech, dio vuelta el encuentro y desató la locura turca.
Cuando apenas restaban dos minutos de juego, el guardameta Volkan Demirel vio la tarjeta roja por agresión a Jan Koller y se tuvo que ir a la duchas antes de tiempo. Claro que como Turquía ya había realizado los tres cambios no pudo hacer ingresar a la cancha al arquero suplente, Rüştü Reçber, por lo que tuvo que apelar a un jugador de campo. Fue entonces que el número 17, Tuncay Şanlı, futbolista del Middlesbrough inglés, recogió el guante (y el buzo) y se paró bajo los tres palos, previo rezo para que los checos no patearan a gol y esperando el silbatazo final, que no tardó en llegar.

López Rojas Francisco

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Francisco Solano López Rojas (El Francis)
Semejante nombre ameritaba una historia bien baldosera. Y él, como es de cumplir los objetivos trazados, no tardó en desandar los caminos del futbolista errante. Nacido en la localidad paraguaya de Santísima Trinidad pero criado en el barrio porteño de La Boca, se formó en Barracas Juniors, pasó por Bristol de Parque Patricios y de ahí saltó inferiores de Huracán, club que le otorgaría la posibilidad de debutar en Primera, en medio de la malaria que desembocaría en el descenso de la temporada 2002/03. En ese período mostró algunas chispas de su talento e incluso intentaron venderlo como el delantero salvador que finalmente no fue. Disputó 10 partidos con los quemeros y después de algún que otro golpe le dijo hasta pronto a la Primera División, mientras se iba en el mismo bondi que Alejandro Alonso, Jeremías Buz, Pablo Monsalvo, Ramón Ortíz (x 2), Santiago Hirsig, Claudio Guerra y Luciano Bracco, entre otros.
Después de un año en la nebulosa (algunos aseguran que estuvo en Dock Sud), su vuelta a los primeros planos, aunque suene generoso dicho en esos términos, se produjo con Huracán de Tres Arroyos en la mítica expeciencia de la temporada 2004/05, que incluía nombres como Silvio Dulcich, Nestor Lo Tártaro, Nilton Pardal, Silvio Prieto, Guillermo Imhoff, Jeremías Caggiano y el Pitufo Quintana. El habilidoso atacante sólo jugó 14 partidos (en un momento el DT Morant lo separó por indisciplina), no convirtió, y encima perdió la categoría por segunda vez.
Ya con el Globito bonaerense en el Nacional B, permaneció un año junto a Daniel Islas, los hermanos Natalicchio, el Gori Galván y Juan Batalla, pero avivado de que quedarse mucho tiempo más iba a significar su tercer descenso, prefirió enterrarse solito y se tomó el Don Otto hasta Trelew. Bajó semidormido del coche-cama, le dijeron que lo iban a llevar al Museo Paleontológico pero lo engañaron y lo dejaron en la sede del Racing local. Un poco asombrado y otro tanto resignado, habrá pensado «ya fue, es lo mismo» y se puso los cortos para jugar el Argentino B. En la 2006/07 se destacó por tener de hijo a Cruz del Sur de Bariloche (le hizo 3 goles en 2 partidos) y cuando nadie imaginaba una transferencia al exterior, se marchó a su natal Paraguay. Desde mediados de 2007 viste los colores de 3 de Febrero y en la actualidad comparte el plantel con Julio César Gaona, el ex arquero de Rosario Central que alguna vez motivó la creación de una bandera muy ingeniosa por parte de la hinchada de Newell’s, que mostraba una chapita de Pepsi con la inscripción «Gaona de penal: $ 50.000».

Rodríguez Carlos

Carlos Leonardo Rodríguez (Gato)
Defensor uruguayo que llegó a la Argentina con escasos antecedentes del otro lado del Río de La Plata y que terminó cumpliendo una labor por demás modesta en la Primera de Unión de Santa Fe.
Surgido en Bella Vista (1992 a 1994), pasó también por Rampla Juniors (1995/96) antes de firmar con el Tatengue y convertirse en jugador del Presidente Malvicino. Quizás por ese padrinazgo pudo disputar 28 partidos desde comienzos del Apertura ’96 hasta finales del Apertura ’97. En ese período logró convertir su único tanto en nuestro país: al Pato Abbondanzieri, en la victoria 3 a 1 sobre Rosario Central en el Gigante de Arroyito. Pero ojo, también ese mismo año, ante Boca, se mandó una macana en colaboración con Yorno que le dio la posibilidad de salir en una foto del diario Clarín.
Sabiendo que lo suyo en Argentina no daba para mucho, aceptó volver de prestado al paisito para vestir la casaca violeta de Defensor Sporting en 1998. Cuando se le terminó el préstamo, regresó a Unión y jugó 2 partidos del Clausura ’99 (sendas derrotas 4 a 1 con Estudiantes y San Lorenzo), prolongando innecesariamente su paso por estas tierras. Sin lugar, siguió perteneciendo al plantel hasta mediados de 2001, cuando comenzó a sentir olor feo y decidió destapar la olla en el aire de radio La Red: «Unión es un club donde las cosas no se manejan bien. Y esto no lo digo yo, sino muchos jugadores que se fueron descontentos por el trato recibido. Se olvidaron de mí y me dejaron a un costado, los dirigentes no me pagaron nada de lo que me debían y estoy seguro de que el Presidente no sabía nada de lo que pasaba conmigo, porque hay tres o cuatro personas que manejan el club y no le cuentan nada. Lo que pasa es que algunos dirigentes querían sacar una tajada conmigo, para quedarse con algo de una transferencia«.
Ya para entonces, tenía en el lomo un retorno a Bella Vista (2000 y 2001), institución donde aparentemente se retiró sin hacer demasiado ruido porque a decir verdad, teniendo en cuenta sus condiciones, ya había hecho demasiado.