
Gary Kenneth Penrice. Delantero inglés. Jugó desde 1984 a 2000.

Gary Kenneth Penrice. Delantero inglés. Jugó desde 1984 a 2000.

Dura la vida de los rockstars en los años 80’s. Encerrados en un cuarto de hotel mexicano, un integrante de Def Leppard y el Puma Rodríguez experimentaban con drogas y alcohol antes de un show en un estadio para 50 mil espectadores. Glamoroso como pocos, el británico lucía unas zapatillas Nike Feraldy, un pantalón color zanahoria y un buzo a rayas. Su compañero, favorecido por la lejanía del plano, simulaba una elegancia que rápidamente perdía sustento cuando le reclamaba a los gritos una pitada del habano para acompañar su Chivas Regal reserva 12 años. Un maletero indiscreto contó luego que los músicos se registraron como Hugo Lamadrid y Walter Fernández. Y que jamás aprendieron a jugar al backgammon.
(Gracias Lita)

Walter Orlando Giulidori
Viernes por la noche en Avellaneda, clima de clásico ante San Lorenzo, a pesar de que La Acadé presentaba algunos juveniles en la fecha 16 del Apertura ’90. Esa noche el local formó con Goycochea; Claudio Marini, Sozzani, Fabbri y Míguez; Hugo Lamadrid, Perico Pérez, Ortega Sánchez, Meza, Fabio Giménez y Selenzo.
El partido lo estaba ganando el local 1 a 0 (gol del Flaco Lamadrid) cuando a los 39 minutos del primer tiempo se lesionó el Pato Míguez y tuvo que ser reemplazado por…Giulidori. ¿¿¿Quien???, se preguntaban en la popu. ¿¿¿Y ese???, exclamaban en la platea.
Después de la victoria 2 a 1 con gol de Fiorotto, el número 13 evacuó las dudas en la Revista Racing:
«MI nombre es Walter Giulidori, tengo 20 años y provengo de un pueblo llamado Álvarez que se encuentra a 20 kilómtros de Rosario. Llegué a Racing en el ’89 y me probó Beto Martínez. Tuve la suerte de quedar y en la actualidad estoy jugando en la Cuarta. Vivo en la concetración y ésta de hoy es mi mayor alegría«.
– ¿De qué jugás?
Habitalmente lo hago de marcador de punta derecha. En cuarta era suplente de Juan Distéfano y cuando el «Yaya» subió a Primera quedé como titular. Al jugar de 3 se me dio vuelta la cancha pero de todas formas traté de cumplir con las indicaciones del técnico.
– ¿Cuál es tu situación en el club?
Me encuentro a préstamo y mi pase tiene una opción de cuatro mil dólares. Mi mayor deseo es quedarme en Racing y voy a hacer todo lo posible para lograrlo.
– Un par de veces nos colocaste al borde del colapso al intentar salir jugando en la puerta misma del área.
Sí, tengo la costumbre de no «bartolear» la pelota. Me gusta salir jugando y apoyar al compañero mejor ubicado. Por suerte no perdí ninguno de esos balones.
Se ve que las cuatro lucas nunca aparecieron porque Giulidori jamás volvió a ser visto por el Cilindro y recién lo encontramos en diciembre de 2007 en un listado de la OSPIM…¡la Obra Social del Personal de la Industria de la Madera!

Racing ante Talleres de Córdoba, en Caballito. Fue un partido amistoso pero formal. Con entradas a la venta y gente a las tribunas. Lo curioso esa vez estuvo dentro de la cancha, y vaya si fue sorprendente. A los 16 minutos del primer tiempo el árbitro Biscay detuvo momentáneamente el match por la confusión que surgía al ver a los dos equipos con sus tradicionales vestimentas. Tanto La Acadé como Los Tallarines tenían casacas a bastones, lo único que cambiaba era el tono más oscuro (celestes unos, azules otros). Como Racing no tenía otro juego de casacas, tuvo que recurrir a la utilería del local, que amablemente prestó la indumentaria alternativa de marca Topper, blanca con vivos verdes y el tradicional escudo en el pecho. Fue así como el conjunto de Avellaneda, en julio de 1986, defendió los colores de Ferro Carril Oeste…y perdió 1 a 0.
(Gracias King_Mostaza)

Pablo Fernando Banegas
Volante nacido en Lomas de Zamora que futbolísticamente recorrió la zona sur de punta a punta hasta que se topó con un violento episodio que lo alejó del ambiente. Con inferiores en Independiente de Avellaneda, se fogueó con la camiseta de Los Andes (1992/93 y 1994, en Primera B) y Temperley (1993/94, en la C) en el duro under, pero en lugar de perderse en el anonimato como otros tantos batalladores de las categorías más bajas, pudo dar el salto de calidad cuando recaló en Banfield y disputó 1 encuentro de Primera División. La chance la tuvo en la fecha 10 del Clausura ’97, cuando el Taladro perdió 3 a 1 ante el Racing de Basile, que contaba con players de la talla del Mencho Saavedra y Cristian Centeno. Claro que del otro lado también había baldoseros como Rubén Areso, Gerardo Cardone y Ariel Graña. A pesar de haber jugado los 90 minutos, Banegas nunca más fue tenido en cuenta para un partido de elite y tuvo que abocarse a lo que ya conocía: pelearla desde abajo recibiendo los golpes de la vida.
Lo que no sabía era que esa metáfora se iba a tornar tan literal pues después de algunos años en los que no dio demasiadas pistas sobre su paradero (estuvo en Godoy Cruz de Mendoza), en la temporada 2001/02 se incorporó a Cañuelas y la pasó realmente mal. Él mismo, en octubre de 2001, contó lo sucedido al Diario Olé: «Estaba hablando con el ayudante de campo, Oscar Salgado, y de repente recibí un golpe en la nuca. Me di vuelta y lo vi al técnico Cotroneo que me estaba insultando y me decía que salga del club. Yo le dije que me iba a quedar ahí porque sólo quería cobrar mi sueldo (NdeR: un poco más de 400 pesos), que como todos los meses, los pagan en la cancha. Es un tipo sin principios, fue desleal. Igual, no reaccioné. Me da bronca, porque además estuve mareado 45 minutos y tuve que ir al Hospital porque perdí mucha sangre por la boca. Es que jamás imaginé que mi propio técnico podía pegarme«.
Por su parte, el supuesto agresor se defendió: «Este chico quiere traer problemas porque no lo tengo en cuenta. Los directivos me dijeron que había que achicar el plantel, y yo opiné que a Banegas y a Rodrigo Velazco no los quería«. Luego de ese momento lamentable, desapareció del mapa.

Miguel Alegre Moyano. Volante chileno. Jugó en los 70’s, 80’s y principios de los 90’s.

Nuestro amigo el Cabeza, referente de aquel histórico 35-3 y creador del extinto pero exitoso blog uruguayo «Seducidos y Abandonados«, comenzó su viaje por el Mundo y como muestra de fidelidad nos envió estas fotos desde el piso 86 del Empire State de Nueva York.

Nos contó, además, que todavía no se cruzó a ningún baldosero pero que no descarta encontrarse con Carlitos Marinelli y advertirle sobre su inminente posteo. Agradecemos el reporte y lo comprometemos a que siga mandando fotos hasta que se le termine la guita o hasta que algún turco le afane la cámara. ¡Grande Cabeza!
