
Un gran equipo, eso no se discute. Ganó el Torneo del Interior en 1992 y un año más tarde obtuvo el ascenso a Primera División. Pero vayamos a lo realmente importante: jamás en la historia de la humanidad otro club pudo juntar tantos cucos en una misma formación.

El Tigre Amaya
Garantía de gol y cagazo en el rival de turno. Con esa pinta podía hacer temblar a cualquier marcador central con fama de duro. Jamás alguien se atrevió a hacerle un chiste.

Alfredo González
Otro tanque del área. Pesado y potente. Dicen que la semana previa a los partidos le hacían oler prendas con olor de los adversarios para que los sábados se los devorara en la cancha.

El viejo Rodríguez
Nos cae bien porque se encargó de poner bien alto el uso del bigote. Pero no era para nada serio ver a un empleado provincial de 37 años en pantalones cortos todos los fines de semana. Él mismo recordó una frase que alguna vez salió de la boca del Negro Marchetta: «Son un gran equipo, tocan bien, pero tienen un gran defecto: tienen que jugar adentro de una carpa porque son todos muy feos«.

Ramón Benito Álvarez
El fachero del plantel. Llamaba la atención por su buzo rosa fluo, siempre haciendo juego con sus guantes. Un coqueto. Se cree que fue uno de los primeros metrosexuales del país.

Popeye Herrera
Un cavernícola al que sólo faltaba el garrote en la mano. Aquí lo vemos mostrando su fiereza ante su gente, después de ganarle al Deportivo Italiano.

Feos sí, horribles no
Desde acá nuestro respetuoso homenaje para este grupo de buenos futbolistas que colocó al conjunto del norte en la máxima división del fútbol argentino. Con o sin belleza, el Albo de Salta ganó la admiración de muchos. He aquí un compilado de imágenes (hay más en GyTSalta.com.ar) que vienen bien a la hora de presionar a los niños que no quieren tomar el jarabe. ¡Abrí la boca o te muestro al Tigre Amaya!











