
Benedito Assis da Silva. Mediocampista brasileño. Jugó entre 1972 y 1987.

Benedito Assis da Silva. Mediocampista brasileño. Jugó entre 1972 y 1987.



Aunque la mona de la foto se robe el protagonismo de este post, vale la pena recordar en qué contexto Marcelo Trobbiani se hizo el Tarzán. El 3 de septiembre de 1981 el Real Zaragoza recibió al Boca de Marzolini en La Romareda. En la imagen, junto a la mascota y el papá de Pablito, están Maradona, Casuco y el Chino Benítez.
Juan Pordiosero

Luis Alberto Santillán
Sumó bastanta rodaje en Primera División a raíz de una envidiable regularidad para disputar partidos en el Ferro de principios de los 90’s. De bajo perfil, sin extravagancias ni escándalos, llegó a los 68 encuentros con el verdolaga, que por supuesto no lo eximieron de nuestro sentido homenaje.
Marcador central sin ningún tipo de acercamiento al área rival, estuvo con el club de Caballito en la máxima división desde 1991 a 1994, cuando armó el bolsito, lo saludó a Pobersnik y bajó hasta el Nacional B para vestir la casaca verdinegra de Nueva Chicago (1994/95). No contento con el envión que llevaba, pidió que lo empujaran una vez más y se estroló contra la dura Primera B, donde fue dirigido por Ricardo Calabria en El Porvenir, institución que lo tuvo en sus filas entre 1996 y 1997.
Después tendría tiempo para expandir su carrera a nivel internacional. Aprovechó el enamoramiento de los dirigentes ecuatorianos (en 1997 jugaron en esa liga otros argentinos como Pablo Abdala, Miguel Ángel D’Agostino, Chistian Akselman, Ariel Graziani, Gustavo Raggio y Fabián Alegre) y firmó para el Deportivo Cuenca, donde nuevamente, como en sus inicios, fue compañero de Miguel Ortolá. En ese momento se dio cuenta de que su carrera no había avanzado nada y desapareció por completo.
Juan Pordiosero

Michael ‘Mick’ Denis Mills. Defensor inglés. Jugó entre 1966 y 1987.

Campo Argentino de Polo, Buenos Aires, 2007. La Dolfina.
Alfredo Nicolás Guevara
Si buscáramos el paradigma de la ineficacia en la era actual, sin lugar a dudas, deberíamos recurrir al archivo de delanteros que pasaron por San Lorenzo de Almagro en los últimos 5 años, en la época post retiro de Alberto Federico Acosta. De esta forma nos encontraríamos con nombres como Hernán Peirone, Jorge Drovandi, Leonardo Ulloa, Germán Casigol Herrera y el homenajeado de la fecha, Alfredo Guevara.
Nacido el 2 de enero de 1982 en Mar del Plata, El Tanque (algunos apodos son inexplicables) llegó al Ciclón 17 años más tarde, jugando como volante por derecha.
Probablemente su buen desempeño en las divisiones inferiores apuró su estreno entre los grandes. Fue la noche del 28 de septiembre de 2000, en el Nuevo Gasómetro, por la Copa Mercosur y ante el Vasco da Gama de Juninho Pernambucano, Juninho Paulista, Euller y Romário. El Ciclón ya no jugaba por nada, y presentó un mix de juveniles, con suplentes y unos pocos titulares. Aquel día, Guevara, con la camiseta número 27, reemplazó a «Tiki Tiki» Di Lorenzo a los 11 minutos de la segunda etapa. Un par de semanas más tarde fue al banco de suplentes ante Peñarol, pero no ingresó.
Como si después de haber debutado lo hubieran metido en un freezer, poco menos de tres largos años tuvieron que pasar para volver a verlo en una cancha. En la Copa Sudamericana de 2003, ante el Deportivo Italchacao venezolano rapiñó unos minutos al ingresar en lugar de Ariel Carreño.
El 6 de diciembre de 2003, el Beto Acosta se despidió del fútbol ante Vélez Sarsfield, anotando su gol número 300. Sindicado como el reemplazante natural del nueve («El más parecido al Beto. Aguanta la pelota y usa bien el cuerpo, también es dúctil. Hizo muchos goles en la Reserva«, dijo Gorosito), Alfredito se llevó unos tímidos aplausos cuando entró por el goleador que se quedó con la ovación de la noche en el Bajo Flores.
Pero una vez en Primera algo pasó, los goles se esfumaron y el apodo de Tanque parecía ser más por su físico morrudo que por su supuesta eficacia a la hora de definir en el área rival.
En el Clausura 2004, San Lorenzo sufrió como pocos con la falta de gol, apenas convirtió 18 veces. Y eso que Pipo Gorosito puso toda la carne en el asador. En la ofensiva del Cuervo no faltaron chances para Carreño, Cordone, Luna, Peirone, Urbano, Barrientos, Cornejo, Astudillo y Román Díaz.
Pese a la gran cantidad de delanteros, Guevara alcanzó a disputar en la Primera del Ciclón 9 encuentros, en los que sólo convirtió un gol, ante Gimnasia y Esgrima La Plata, tras una buena jugada de Walter Montillo.
En la temporada 2004/2005, para que se fogueara o se terminara de incendiar, al bueno de Guevarita lo mandaron a Nueva Chicago. Así como se fue, volvió, y después poco le importó mandarse a mudar a Huracán… de Tres Arroyos (2005), para ser suplente del eterno Novillo García.
En 2006, ya bastante corpulento se paseó por San Martín de Mendoza. A mediados de 2007, junto al ex Racing Maximiliano Ractoret estuvo a prueba en Sarmiento de Junín, pero no convenció y siguió camino hasta Pergamino para jugar el Torneo Argentino B en Douglas Haig, donde anotó 5 goles.
Se ve que en la tierra del buen vino dejó una grata imagen y a comienzos de este año lo volvieron a buscar los dirigentes de San Martín.
En el Chacarero comparte la delantera con el ex Lanús Sebastían Coria y entre ambos buscan hacerse un lugar entre tantos baldoseros y personajes con un pasado en la Primera División que figuran en la tabla de goleadores del Torneo Argentino B.
KeyserSoze

Los hinchas de Boca recordarán que la llegada de Nike estuvo precedida de una particularidad. En algunos partidos de 1996, el Xeneize vistió un uniforme idéntico al que venía utilizando, pero con el logo de Topper, que compró y absorbió a Olan, la empresa familiar que vestía al club de la Ribera desde 1993.
Curiosidades como la de la foto, con jugador y arquero del mismo equipo luciendo distintas marcas, fueron moneda corriente durante algunas semanas. Ya con el arribo de Nike, líneas blancas al margen, la imagen de Boca estuvo mejor cuidada.
Juan Pordiosero