González Tapia Agustín

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Agustín González Tapia (Tuti)
Corría 1998 y Agustín González Tapia ya asomaba como uno de los proyectos más destacados del semillero de Estudiantes de La Plata, a tal punto que Hugo Tocalli lo convocaba para formar parte de la preselección Sub 17 con vistas al Sudamericano de 1999 en Uruguay y el empresario Gustavo Mascardi estaba interesado en representarlo, aunque los padres del jugador rechazaron el ofrecimiento por considerarlo demasiado chico.
Así, el pibe de 15 años, hincha de River, que jugaba como volante por derecha en la octava, vivía un cuento de hadas. Mientras la rompía en el Pincha al lado del arquerito Dobler, Mambrú Angeleri, Eloy Colombano y Marcelo Carrusca, ni se esperaba lo que le depararía el destino.
En abril de 2000, con 17 pirulos, nuevamente fue citado a la Sub 20 que se preparaba para disputar el Sudamericano al año siguiente. De esa manera se sacó las ganas de conocer a figuras del fútbol mundial como Elías Bazzi, Juan Forchetti, Casigol Herrera, Santiago Kuhl, Leonardo Tambussi, Cristian Cellay, y jugadores mediopelo como Maximiliano Rodríguez, Mario Santana, Ricardo Verón, Andrés D´Alessandro, Germán Lux y Agustín Orión, entre otros.
En octubre de ese mismo año, el empresario Ricardo Tancredi, le consiguió una prueba en el Milan y hacia allá partió. En el Viejo Continente estuvo 15 días siendo evaluado por el secretario técnico, el mismisimo Franco Baresi. Al mismo tiempo, en La Plata hablaban de la huída del jugador y la historia mantuvo en vilo a gran parte de la ciudad de las diagonales durante un tiempo. El entonces presidente del Pincha, Guillermo Cichetti dijo: «Quiero que quede bien claro que no nos pidió autorización para irse, simplemente me comunicaron que se iban por 15 días porque habían conseguido una prueba».
Las especulación sobre la utilización de la patria potestad por parte de los padres de Agustín estaban a la orden del día, más teniendo en cuenta lo ocurrido poco tiempo atrás con Luciano Galletti, Fabricio Coloccini y los hermanos Cambiasso.
Finalmente, el pibe se quedó en Estudiantes y meses después comenzó a practicar con la Primera hasta que debutó oficialmente el 3 de marzo de 2002 en el empate 1 a 1 frente a Lanús. Néstor Otto Craviotto precisaba un lateral derecho e improvisó con el pibe, que se había iniciado como enganche, y también había jugado como carrilero. En ese torneo Clausura disputó 7 encuentros pasando por todos los puestos, y claro, salió con un mambo importante y no rindió.
En abril, fue sparring de la selección mayor en la gira previa al mundial de Corea y Japón y, al igual que Nicolás Ayr y Marcos Gelabert firmó su primer contrato. En julio, con el Pincha, viajó a Alemania para jugar amistosos frente al Wolfsburgo y el Schalke 04.
En el Apertura 2002, casi no tuvo participación. Todavía con Craviotto en el banco, ingresó en la goleada 6-0 ante River, reemplazando sobre el final del partido a Lenny Kravitz Cardozo. Luego, con la llegada de Oscar Malbernat quedó muy relegado y tuvo que conformarse con algunos minutos en el último encuentro del campeonato, ante Unión de Santa Fe (4-0 en contra), entrando en lugar de Juan Ángel Krupoviesa.
Como si fuera una especie de cábala de los seleccionadores juveniles, en octubre de 2002, fue llamado a la Sub 20 que se preparaba para el Sudamericano de 2003. Pese a quedarse otra vez en la puerta de disputar el torneo, conoció a los malogrados Molina y Eberto; Franco Cángele, Pablo Jerez, Joel Barbosa, Pablo Zabaleta, Osmar Ferreyra, Darío Conca, Gata Fernández y Walter García.
Participó de la pretemporada de Primera en 2003, pero durante el torneo local no tuvo minutos en cancha. A mediados de año estuvo cerca de pasar a préstamo a Defensa y Justicia, pero se quedó en La Plata para jugar en Reserva. Con el arribo de Carlos Salvador Bilardo, sus horas en el Pincha estaban contadas.
Quedó libre en julio de 2004, junto a Nicolás Ayr, Israel Damonte, Javier Menghini y Roberto Russo. Así, en algo menos de 2 años pasó de ser un volante por derecha de selecciones juveniles y compartir vivencias con Simeone y Batistuta a convertirse en un simple lateral condenado en vivir en el fútbol de ascenso.
Luego de fracasar su pase a Racing de Olavarría, fichó con San Martín de San Juan, y desde entonces se convirtió en un habitué de los sábados, vistiendo los colores de La Plata FC (2005/2007) y Guillermo Brown de Puerto Madryn (desde 2007).
Desconocemos si siendo sparring de la selección mayor aprendió a ir caminando a patear un córner, especialidad de otro platense, como Juan Sebastián Verón.

KeyserSoze

Contra 2007

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En diciembre de 2007, el Atlético de Madrid derrotó 1 a 0 al Getafe, en un partido por demás accidentado, que tuvo la particularidad de un jugador de campo bajo los tres palos. Eso sucedió a los 76 minutos, cuando el Pato Abbondanzieri vio la tarjeta roja y, con los cambios agotados, su compañero Cosmin Contra se tuvo que calzar los guantes. No ganó, es verdad (Forlán ya había anotado un gol), pero soportó la virginidad de su valla hasta el final del encuentro.

Juan Pordiosero

Baldosa vieja: Delfín Benítez

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Delfín Edmundo Benítez
Caso singular el de Delfín Edmundo Benítez, sobrino del ilustre Delfín Benítez Cáceres que brillara en Boca, Racing y Ferrocarril Oeste.
Inició su carrera a los 17 años y la prolongó hasta los 37. Y dentro de tantas curiosidades que signaron la trayectoria de este atacante, podemos remarcar que jugó con importantes referentes en tres épocas distintas: en la Primera de Huracán con Tucho Méndez, con Héctor Casimiro Yazalde en Piraña; y con el loco Houseman en Defensores de Belgrano, saliendo campeón en 1972 con grandes figuras como Oscar Tomás López, Albino Valentini (hoy hombre fuerte de la TV codificada del fútbol), la chancha Busti y el ratón Leonardi, entre otros.
Nacido en 1940, tuvo pasos con pena y sin gloria por Racing y Los Andes que le indicaron a los 17 años que no iba jugar más… pero volvió a los 25 para sumarse junto a Yazalde a Piraña. Entre los dos, en una temporada marcaron un centenar de goles. Con estos pergaminos, chirola se fue a triunfar a Portugal y Defín… recaló en All Boys, para pasar posteriormente por Ferrocarril Oeste, Huracán, Rangers de Talca, Unión de Santa Fe, Estudiantes, Almagro, Colegiales, Fénix y en su último club, Deportivo Riestra (1977), cuando sus compañeros mucho más jóvenes (él tenía 37) ya no le pasaban la pelota y entonces decidió largar.
Posteriormente se dedicó a la dirección técnica, permaneciendo muchos años en General Belgrano, hoy Lugano, cumpliendo la doble función de entrenador/preparador físico, tanto en Tercera como en Primera.
Asimismo, por su trabajo de sacar chicos de la calle, llegando a conducir a más de 200, la canchita de Savio ’80 lleva su nombre.
Otra faceta destacable es que escribió un libro sobre táctica y técnica de fútbol que nunca pudo editar y aún lo tiene como materia pendiente que lo desvela.
Jubilado el año pasado luego de muchos años de trabajo en la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, hoy disfruta de sus nietos y su hijo, Claudio Delfín, árbitro de AFA en Primera C y D.
Una anécdota final para conocer a Delfín Edmundo Benítez, es la que vivió hace algunos años, cuando alejado de la actividad por varias injusticias y falta de reconocimiento de su paso por el fútbol, una tardecita cualquiera de sábado, se acercó a su cancha de Savio ’80, para presenciar un encuentro de Primera D, pero al querer pasar por el acceso, el control le exigió el pago de la entrada… justo arriba de sus cabezas, estaba el cartel que mencionaba su nombre, respondiéndole que él era Delfín Benítez, a lo que su autoritario interlocutor le dijo más o menos así: «Usted puede ser quien quiera que sea, pero si no paga, no entra«. Nuestro personaje de hoy, ante ésta situación ilógica e impensada, enfundó sus manos en los bolsillos, dio media vuelta y se volvió con la cabeza gacha hacia su departamento de monobloques de Lugano.

Daniel Console (Todopararecordar.com.ar)

Calandria a River 1998

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Pablo Calandria, que recuerdos. Corría 1998 y esta “promesa” rompía las redes en la Selección Nacional sub-17, con un partido consagratorio frente al poderoso team boliviano donde convirtió 5 goles, uno de taco, de lo que fue una goleada inolvidable por 7 a 0. Esto seguramente despertó el interés de River Plate por contar con sus servicios de “romperedes”, primero ofrecieron 850.000 dólares y el pase del formidable mediocampista Hernán “arreglate Tito que te la tiro” Maisterra, ex estrella de Platense a préstamo por un año, sin cargo y sin opción… por las dudas. Parece que la dirigencia de Huracán no estaba convencida y finalmente River, para intentar convencerla del todo se estiró… y le ofreció un millón de dólares por el pase.
La imagen muestra lo más cerca que tuvo Pablo Calandria la camiseta de River ya que después de debutar y jugar 3 partidos en la primera del Globo emigró al fútbol frances, mas precisamente al Olympique de Marsella donde hizo poco y nada. Su siguiente destino fue el fútbol español, allí defendió las camisetas de: Málaga, Leganes, Sporting de Gijon y Hercules. Hoy tiene sólo 26 años, ya que debutó a los 16 en Primera. Un diario digital dice tener la explicación de todas sus desventuras y posiblemente… tenga razón.

Calala

Céliz Leonardo

Leonardo Damián Céliz
De la misma raza que Gustavo Arce aunque sin tanto rodaje, este volante de contención nacido en Isidro Casanova pudo disputar 15 partidos en la Primera División, aún con la indiferencia de su público, que en gran parte nunca llegó a diferenciarlo de Juan Manuel Barrientos, Cristian Pereyra, Leonardo Gómez y otros chicos que quemaron etapas en el Racing de Fillol, allá por el 2004.
Céliz tuvo su estreno el 14 de marzo de ese año, cuando ingresó en un partido ante Vélez en el que La Academia se impuso por 3 a 2. Y, como presagiando que no tendría demasiadas oportunidades de volver a dar la nota, aprovechó que las cámaras de Fútbol de Primera lo estaban enfocando y le mandó saludos a la madre, agregando «tengo la piel de gallina«. Gastón Casas, que también estaba a punto de entrar, lo retó con un «concentrate en el partido«. Excelente.
Después de su curiosa presentación siguió recolectando minutos (incluso fue titular en 4 oportunidades) hasta completar la cantidad necesaria para sentirse seguro de que la A no era lo suyo. Su última aparición con la casaca albiceleste fue en mayo de 2005, con Simeone dentro de la cancha y Rivarola sentado en el banco, en el empate 1 a 1 ante Almagro que resignó las esperanzas racinguistas en busca de un nuevo título.
No fue extraño encontrarlo la temporada siguiente en Almirante Brown en la Primera B, pero sí sorprendió que en muy poco tiempo cayera al Argentino B, donde defendió los colores de Alvarado de Mar del Plata (2006). Sus pasos por el Melgar de Perú (2006) y Bella Vista de Uruguay (2007) le dieron chapa de internacional y ya figuró 2 veces como posible refuerzo de Textil Mandiyú de Corrientes. Por lo pronto, sus movimientos más próximos los hizo en el Deportivo Coreano de Lobos, donde actuó el año pasado junto a Hernán Pedraza, Pablito Lezcano, Ji Sung Park, Jonathan Hong, Sung Tae Ming y el grosso de Nicolás Querequeta, bajo las órdenes de Leonardo Squadrone. Una preciosura de equipo.

Juan Pordiosero