Noche de (pescadito) Paz

Ya es costumbre que nos pongamos buenos para esta fecha, asi que decidimos dejar un par de regalos debajo del arbolito. El primero, cumple un viejo anhelo de este sitio, el de completar el homenaje al gran Pirata Czornomaz en Amor a la Guita. Fueron meses y meses de búsqueda intensiva pero gracias a todos los que colaboraron se pudo realizar.

El segundo obsequio lo acercó un lector, Claudio, que desde su exilio español se contactó con Juan Pablo Vojvoda y, como resultado del encuentro, obtuvo una bonita dedicatoria para «una baldosa» en la camiseta del Baza, equipo de Granada que milita en la Segunda B del país ibérico. Nos contó, además, que el ex Newell’s se divirtió con el homenaje que le hicimos, asique nos pone contentos por partida doble.

Agradecemos todos los mensajes navideños que hemos recibido, incluso de baldoseros como Fabio Giménez. ¡Muchas felicidades!

En Una Baldosa

Kondratzky Diego

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Diego Jesús Kondratzky Wlasiuk (El Ruso)
Perteneciente a esa camada de jugadores que debutan siendo grandes y prototipo del arquero golondrina que va por la vida comiendo banco en cada club que pasa y a la primera de cambio se manda a mudar… para cumplir la misma función, pero en otro lado, al mejor estilo Flaco Saccone.
Era un proyecto interesante de las divisiones inferiores de Racing (jugaba con Manuel García, Harguindeguy, Milozzi, Musa y Pessacq, entre otros) cuando a comienzos de 2000 quedó libre junto a otros 70 jugadores. Cabizbajo, se fue a La Plata para seguir el mismo camino, el de la intrascendencia. En Gimnasia tampoco fue tenido en cuenta y decidió cruzar el Río de la Plata. En Uruguay, le fue un poco mejor (?), comió banco a lo loco en Racing de Montevideo y misteriosamente después pasó a Nacional sin llegar a debutar en Primera, claro.
Cansado de baldosear en Sudamerica se tomó un avión para probar suerte en el ultra under italiano. Se sacó las ganas de ser titular en el arco del Gradese (2004) compartiendo equipo con su hermano Gabriel (que a principios de este año no la pasó muy bien que digamos). En el Viejo Continente también defendió los colores del Locri.
A mediados de 2004 pegó la vuelta a la Argentina para probarse nuevamente en el Lobo y como era de esperarse, no quedó. Sin hacerse mucho problema llegó hasta el Bajo Flores para ser suplente de Eduardo Morfú e Iván Brun en Social Español, función que cumplió con creces.
Al año siguiente (2005) se calzó el buzo de Defensores de Cambaceres, pero antes de lo previsto rescindió el contrato. Después de seis meses (en realidad, toda una carrera) sin hacer nada, fichó con Villa San Carlos (2006/2007) con el objetivo de lograr bienestar. Para un tipo oriundo de Berisso fue como tocar el cielo con las manos. Sólo era cuestión de levantarse quince o veinte minutos antes del entrenamiento para llegar a tiempo, calzarse los guantes y hacer un simulacro de peloteo, total, ya sabía que el sábado atajaba otro arquero.

KeyserSoze

López Turitich 1984

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Uno de los casos más recordados en el sub-mundo de los porteros de ocasión, es el de Oscar Paulino López Turitich, aquel marcador de punta de Platense que en abril de 1984 le atajó un penal al uruguayo Fernando Morena.
Ante la lesión del arquero Gabriel Puentedura, con todos los cambios realizados y score adverso por 2 a 0, el conjunto de Vicente López tuvo que recurrir a un jugador de campo para terminar dignamente el partido ante Boca Juniors. Lo curioso es que, con el defensor paraguayo en el arco, el calamar llegó al empate con goles de Falero y Alegre, generando una proeza pocas veces vista que tuvo como frutilla del postre la jugada que motiva este homenaje.
Sober el final del match, el árbitro Demaro cobró un penal para los xeneizes que el Potrillo Morena, de magra campaña en Argentina, se encargó de ejecutar, haciéndose cargo de la responsabilidad que implica enfrentar a un golero improvisado.
Y el charrúa falló. O mejor dicho, López Turitich brilló. Con una gran atajada detuvo la pelota y entró en la historia.

Juan Pordiosero
(Créditos a Gustavo Lamy «Pesca». Gracias a Christian Lourido)

Garay Sebastián

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Sebastián Jesús Garay
Enganche cordobés de insignificante tarea en la máxima categoría de nuestro país, pese a ser señalado en algún momento por Jorge Griffa, como una firme esperanza de la cantera de Boca Juniors.
En el xeneize cumplió al pie de la letra con los pasos previos para llegar a Primera entre 1998 y 2002, pero su sueño comenzó a truncarse en la Reserva (llegó a entrenar con ¡Caniggia!), cuando la gran cantidad de juveniles que querían estar en el equipo profesional lo fueron relegando hasta quitarle la posibilidad del debut.
Reconfortado al menos por haber compartido su división con Doffo, Magnano, Caneo, Monesterolo y el primo de La Sole, recaló en Talleres de Córdoba pero inmediatamente fue a rellenar el plantel de Colón de Santa Fe en (2002/03) usado como vuelto por el pase de Gerardo Solana. Allí tampoco tendría oportunidades concretas y sacaría pasaje a su ciudad natal, San Francisco, para actuar en Sportivo Belgrano (2004/05) en el Torneo Argentino B.
Después de un año sin mayores repercusiones y decidido a negociar su estabilidad futbolística de una buena vez por todas, sacó de la manga su carta más fuerte y con el rótulo de «hermano de Diego Garay» volvió a Talleres para jugar en la B Nacional durante el 2005, en una verdadera deformación que recolectó players de todas las razas posibles, como Joel Barbosa, Renzo Ruggiero, Gabriel Meta, Luciano Leguizamón, el ecuatoriano Johnny Baldeón y más de 20 artistas invitados.
Por supuesto que el apellido no le sirvió para zafar de ese mamarracho y en 2006 retornó a Sportivo Belgrano para luego jugar con su hermano y de paso, vaya uno a saber, recriminárselo en la cara. Aunque no creemos que haya sido tan HP, si gracias a los contactos del ex Newell’s, por ejemplo, disputó un amistoso ante Pumas con la camiseta de Irapuato de México e incluso, según él cuenta, hizo un gol.
Si diferencias entre los Garay buscamos, podemos destacar varias, pero nos quedamos con la más curiosa: el mayor, a pesar de todo, pudo ganarse el apodo de «el Diego cordobés«. Al homenajeado, en cambio, ya le usufructuaron el mote.

Juan Pordiosero