
Sebastián Jesús Garay
Enganche cordobés de insignificante tarea en la máxima categoría de nuestro país, pese a ser señalado en algún momento por Jorge Griffa, como una firme esperanza de la cantera de Boca Juniors.
En el xeneize cumplió al pie de la letra con los pasos previos para llegar a Primera entre 1998 y 2002, pero su sueño comenzó a truncarse en la Reserva (llegó a entrenar con ¡Caniggia!), cuando la gran cantidad de juveniles que querían estar en el equipo profesional lo fueron relegando hasta quitarle la posibilidad del debut.
Reconfortado al menos por haber compartido su división con Doffo, Magnano, Caneo, Monesterolo y el primo de La Sole, recaló en Talleres de Córdoba pero inmediatamente fue a rellenar el plantel de Colón de Santa Fe en (2002/03) usado como vuelto por el pase de Gerardo Solana. Allí tampoco tendría oportunidades concretas y sacaría pasaje a su ciudad natal, San Francisco, para actuar en Sportivo Belgrano (2004/05) en el Torneo Argentino B.
Después de un año sin mayores repercusiones y decidido a negociar su estabilidad futbolística de una buena vez por todas, sacó de la manga su carta más fuerte y con el rótulo de «hermano de Diego Garay» volvió a Talleres para jugar en la B Nacional durante el 2005, en una verdadera deformación que recolectó players de todas las razas posibles, como Joel Barbosa, Renzo Ruggiero, Gabriel Meta, Luciano Leguizamón, el ecuatoriano Johnny Baldeón y más de 20 artistas invitados.
Por supuesto que el apellido no le sirvió para zafar de ese mamarracho y en 2006 retornó a Sportivo Belgrano para luego jugar con su hermano y de paso, vaya uno a saber, recriminárselo en la cara. Aunque no creemos que haya sido tan HP, si gracias a los contactos del ex Newell’s, por ejemplo, disputó un amistoso ante Pumas con la camiseta de Irapuato de México e incluso, según él cuenta, hizo un gol.
Si diferencias entre los Garay buscamos, podemos destacar varias, pero nos quedamos con la más curiosa: el mayor, a pesar de todo, pudo ganarse el apodo de «el Diego cordobés«. Al homenajeado, en cambio, ya le usufructuaron el mote.
Juan Pordiosero