
Fabián Hernán Santa Cruz (El Japo)
No es que sus 40 partidos en Primera División hayan significado demasiado. Tampoco su andar por el ascenso lo ha transformado en un jugador reconocido ni mucho menos. Sus 15 minutos de fama, está claro, los logró con una jugada que quedó, más que nunca, en los anales de la historia del fútbol argentino.
Su temprano debut con la camiseta de Banfield se produjo en 1997, cuando el equipo del Sur estaba encaminando su destino hacia un nuevo descenso. Fue así como el Japo recién vistió la camiseta del Taladro por segunda vez, ya con el club en el Nacional B. En la temporada 2000/01 logró el ascenso y finalmente pudo retomar su relación con la máxima categoría. Y de qué forma…
Sus 3 campeonatos en la A fueron de lo más normal, tratándose de un regular volante de marca ajeno a los grandes acontecimientos. Sin embargo, una sola acción (tan sólo una) lo marcaría para siempre. El 28 de abril de 2002 en el estadio Florencio Sola, el conjunto dirigido por Luis Garisto, apremiado por el promedio, recibió al Boca de Tabárez, que presentó una alineación contaminada por baldoseros como Joel Barbosa y Juan Forchetti.
Santa Cruz, vivo y hasta pendenciero para algunos, ni se preocupó por esos dos. Tampoco por César González, Omar Pérez o Héctor Bracamonte. Su trampolín hacia el estrellato, esa tarde, tenía nombre y apellido: Juan Román Riquelme.

Iban 37 minutos del primer tiempo cuando el homenajeado no tuvo mejor idea que sacar de las casillas al 10 de Boca con un artilugio no tan frecuente: un dedo en el culo. Riquelme reaccionó arrojando un golpe y el árbitro Madorrán, que sólo había visto el tramo final del conflicto, no tuvo más remedio que echar al futbolista xeneize.
El mediocampista local, quizás satisfecho por haber realizado la mejor jugada de su vida, sobrevivió impunemente hasta los 44 de la primera etapa, cuando también se fue expulsado por su segunda amarilla tras una falta sin pelota a Gustavo Pinto. Banfield ganó 1 a 0 pero el partido continuó en la semana con las declaraciones de los protagonistas. Incluso otro jugador del Taladro, Santiago Rodríguez, salió a bancar a su compañero: «Se hacen muchas cosas en el fútbol que nadie conoce. Se toca todo, no sólo la cola. Mientras no te vean, vale todo«.
Después de ese episodio y pese a no haber defraudado en su rendimiento, Santa Cruz perdió varias oportunidades de ser titular en el Clausura’03 y fue dejado en libertad de acción. Luego comenzó a peregrinar por el under defendiendo los escudos de Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay (2003/04), Chacarita (2004/05) y Sarmiento de Junín (en la Primera B, de 2005 a 2007).
Desde este año trata de escaparle al descenso con Tiro Federal de Rosario, junto a David Charles Pérez, Martín del Campo y Leandro Armani.
Haga lo que haga, jamás podrá despegarse de ese capítulo de su trayectoria que lo que lo llevó a un lugar impensado. ¿La consagración futbolística? No, una placa de Crónica, algo generalmente reservado para los muertos en tiroteos, los superhéroes testigos y los que venían pisteando como un campeón .
Juan Pordiosero