Sergio Ariel Páez
En algo más de seis años y medio desarrolló una interesante carrera. Conoció la élite y el under. Jugó en Sudamérica, Europa y hasta anduvo por Asia. Fue un ignoto entre estrellas y figura entre perfectos desconocidos.
Dio sus primeros pasos en el baby de Defensores de Tablada. Alguna vez, sin demasiada verguenza confesó: «El primer día que jugué pateaba para los dos lados, no tenía ni idea«. Mas tarde se sumó a las divisiones inferiores de Boca Juniors. Pasó el tiempo y una convocatoria a la Sub 20 hizo que sus padres, a diferencia de su hermano, no insistieran más en que abandonara el fútbol y agarrara los libros.
En 2000 debutó en Reserva y un año más tarde tocó el cielo con las manos. Carlos Bianchi lo llevó a la pretemporada con los mayores y hasta lo mandó a la cancha en un clásico contra River. Aquella noche del 6 de febrero, Boca derrotó al Millonario por 1 a 0 (gol del Pollo Herrera) y Páez disputó los noventa minutos formando una impenetrable línea de cuatro junto con Joel Barbosa, Gustavo Pinto y Facundo Imboden (enfrente estaban Ortega y Cavenaghi).
Luego siguió jugando en Reserva y pacientemente esperó otra chance. Volvió a sonreír cuando el Maestro Oscar Washington Tabarez lo convocó a su segunda pretemporada. Ante Racing (0-1, gol de Maceratesi), poco pudo hacer en ocho minutos, acompañando a César González, Nicolás Burdisso y José María Calvo. Ante River, fue al banco de suplentes, pero no tuvo oportunidad de ingresar porque el partido se suspendió promediando la segunda mitad cuando el Xeneize goleaba 4 a 0.
A mediados de año, sin lugar en el plantel profesional, no vio con malos ojos la posibilidad de emigrar para sumar minutos oficiales en cancha.
Abel Moralejo fue el técnico de Sarmiento de Junín que lo fichó con el afán de luchar por el ascenso. Sin embargo, el proyecto no funcionó y en diciembre rescindió su contrato.
El 2003 lo dividió entre el Guan de Pekín chino y el Espoli ecuatoriano. Al año siguiente apareció en Juventud Antoniana de Salta, en la B Nacional, pero no tardó mucho en esfumarse de allí.
En 2005 sonó como refuerzo de Huracán Las Heras y en diciembre, por intermedio del CEFAR (Centro de Entrenamiento para Futbolistas de Alto Rendimiento) se sumó a Sportivo Rivadavia de Venado Tuerto para disputar el Torneo Argentino C. Convencidisimo tiró: «En realidad del proyecto que nos hablaron no es subir al Argentino B, sino al Argentino A, porque hay muchas posibilidades de ascender. Es un torneo muy difícil, muy competitivo (el Argentino C), y cuando se juega de visitante se es más visitante que nunca, que en otros campeonatos. Hay que tener mucha garra y temperamento para pasar los obstáculos.»
En el Sur le dio duro y parejo a la pelotita hasta que surgió la oportunidad de irse a Europa y no lo dudó. Así es que, desde mediados de 2006, defiende los colores del poderoso Pierikos de la segunda división griega, acompañado de otro player made in Boca, como Juan Manuel Perillo.
A nosotros nos queda una sola duda, ¿la barra del Pierikos, alentará con las canciones de Pier?
KeyserSoze







