
Franco Pihuela
Que triste suele ser ver a los cordobeses convencidos de que son los más fiesteros del país y qué alejados están de ello, a pesar de que el futbolista en cuestión intentaría defender esa máxima.
Con 1,90 metros de altura y habiendo sido primer marcador central titular de la reserva campeona de San Lorenzo de Almagro, fue promovido por Oscar Ruggeri al equipo profesional junto a Saja, Garré, Santana, R. Verón y Bevacqua.
Comenzó a tener notoriedad en 1998 al jugar un amistoso como titular ante Colo Colo y en 1999 habría participado en Catamarca de un encuentro a beneficio de un hospital.
El tiempo es en potencial porque en dos medios gráficos se anunció la realización de dicho evento, pero al día siguiente no apareció ninguna noticia alusiva. Esa tarde estaba previsto que juegue de entrada junto a Campagnuolo, Cristian Ruggeri, Omar Gallardo, Romagnoli, Borrelli, Yoder y Esquivel, entre otros.
Todo parecía cerrar, su imponente físico, la salida de algunos veteranos y la renovación con buenos juveniles le auguraba un buen futuro. Pero una noche algo pasó, y cambiaría su carrera para siempre.
Pihuela desapareció de la pensión en horas de la madrugada, generando gran preocupación. El joven se había ido de parranda junto a su compañero Martín Gianfelice y por tal motivo, fue separado para siempre del plantel.
Poco tiempo después, el ayudante de Ruggeri, Esteban “Gallego” González, no quiso ser menos y disfrazado de Batman junto a Juan Sebastián Verón, lesionaría a un fotógrafo que lo agarró in fraganti en plena juerga.
Tras años de desconocer su paradero, en 2004 al longilíneo defensor se lo encontró jugando en el ascenso de la apasionante Liga Bellvillense para Defensores de San Antonio Litín, aunque últimamente por problemas físicos (la foto dejan entrever cuáles) quedó fuera del plantel.
Según indica el diccionario, la palabra pihuela significa ‘atadura’ y estamos convencidos de que a esa definición le falta una p.
Cucu






