Rubén Gabriel Gómez
El Clausura 2004 recibió a Nueva Chicago con la soga al cuello en cuanto al tema descenso. Venía de salir último en el Apertura 2003 y de una deplorable actuación en el Clausura 2003. Para mantener la categoría, el Torito debía hacer un campañón y eso pintaba muy díficil mirando la nómina de los jugadores.
Encontrar nombres como el del killer Germán Basualdo, Ariel Graña, Julián Kmet, Elvio Martínez, Livio Prieto, Daniel Tilger y el hombre con menos poder de gol de la historia, Martín Mandra, invitaban a ver al equipo de Mataderos en segunda división a mediados de año.
Cada partido fue matando la espera y a fin de cuentas, en la tabla sólo superó a Chacarita (que también bajó) y Rosario Central.
Este panorama irreversible le abrió la puerta de Primera División a varios pibes de las inferiores con el objetivo de foguearlos y retornar a la máxima categoría en el menor tiempo posible. Así fue que chicos como Nicolás Sanchez, Daniel Pogonza y Rubén Gómez tuvieron minutos en cancha.
Nacido en febrero de 1983, Rubén Gabriel Gómez debutó en el Torito (2004/2005) ante Racing en la décimosegunda jornada. Luego, sumó otros 5 encuentros (sin goles) antes de descender.
Ya en la B Nacional, conoció a Félix Benito, al marplatense Fabricio Simone, y al reemplazante de Mandra por decantación, el ex San Lorenzo, Alfredo Nicolás Guevara.
Terminada la temporada, se unió a Social Español (2005/2006) para ser dirigido por Pachorra Smaldone en la Primera B Metropolitana. Después de esta experiencia viajó hasta Lincoln para jugar en El Linqueño (2006/2007), hogar de la rústica dinastía Schiavi.
A mediados de 2007, decidió volver a la Primera B, vestir los colores de Acassuso y de esta manera, encontrarse con el jugador de la selección de fútbol playa, Matías Vegnaduzzo.
KeyserSoze






