Charrúa grasa II

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De tanto en tanto aparece algun futbolista que nos recuerda que no es necesario bucear en los archivos de dos décadas atrás para encontrar mamarrachos. Con revisar el material fotográfico del Sebastián Abreu en los últimos 5 años alcanza y sobra. La vulgaridad del oro habla por si sola, está claro. Podriamos referirnos a Paola, la chica que lo acompaña, pero ella no tiene la culpa.
Lo que no le podemos recriminar al Loco es falta de coherencia. ¡Si hasta el pelo le hace juego con la camisa! La fiesta nacional del dorado, un poroto.

Juan Pordiosero

Giménez Lucas

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Lucas Sebastián Giménez
«Al que le veo muchas condiciones es a Lucas Giménez. Tiene velocidad, salida y salto, y creo que apunta a ser un gran central«. El autor de esa frase incendiaria es nada más y nada menos que el Topo Sanguinetti, uno de los símbolos de Gimnasia y Esgrima La Plata en los últimos años. El destino quiso que sus palabras suenen a chiste, es verdad. Pero en el medio pasó algo inexplicable que justifica la metida de gamba.
Lucas Giménez pintaba bien y estaba en el Lobo desde 1996, cuando Mario Griguol lo vio en una prueba que realizó en Neuquén y se lo llevó para la ciudad de las diagonales.
Acostumbrado a jugar de marcador central y algunas veces de lateral derecho, fue subido a Primera con 19 años, junto a otros chicos prometedores en aquel 1999, como Diego Guidi, Sebastián Ferrero, Federico Molinari y Claudio Páez.
Y en nombre de todos se mostraba agradecido al técnico Gregorio Pérez: «Hemos llegado más rápido de lo que pensábamos, por ejemplo en mi caso, porque nosotros, hasta hace unos meses, cuando llegó el nuevo cuerpo técnico estábamos con la incertidumbre de no saber qué iba a pasar, y de pronto todo cambió cuando nos subieron a Reserva y tuve chances de estar en el banco de Primera«.
Ese mismo año le tocó debutar ante Talleres de Córdoba, ingresando por un desgarrado Pedro Troglio, en un partido entretenido que culminó con una victoria para los de la Docta por 5 a 4.
La semana siguiente a su estreno cerró el año actuando como titular ante Racing, en Avellaneda, en el famoso partido «la hinchada del milenio» que ganó el local por 3 a 1.
Lo que parecía el inicio de una gran carrera (aunque con sendas derrotas) terminó por desvanecerse en 2000, cuando comenzó a ver negadas las chances de hacerse un lugar y terminó quedando libre al finalizar el Apertura ’01, ya con Timoteo Griguol al mando de los Mens Sana. En ese mismo momento, la tierra se lo tragó.
Sólo dudamos con una posible reaparición en agosto de 2004, cuando una persona llamada Lucas Sebastián Giménez entró al sitio Fabio.com.ar y dejó un mensaje que decía: «hola me llamo lucas y necesitaria saber en donde podria hacer el curso de animacoin en 3d para hacer peliculas etc precios bueno desde ya muchas gracias«.
Si notan que a la oración le faltan puntos no se asusten, es normal. En Gimnasia no había ganado ni uno.

Juan Pordiosero

Pesada propuesta

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La ecuación es fácil. Ximena Capristo + Gordo Kenig = bomba infernal. Motivo suficiente para comprar la Maxim de septiembre y pegarle una ojeada a la sección baldosera que repasa vida y obra de uno de los emblemas de este sitio.

En Una Baldosa en Maxim
Agosto 2007: Daniel Stremiz.
Julio 2007: Lucas Gatti.
Junio 2007: Toninho «El Bíblico».
Marzo 2007: «Karateca» Vallejos.
Enero 2007: Kurt Lutman.
Diciembre 2006: Fernando Kuyumchoglu.
Noviembre 2006: «Simpson» Allegue.

En Una Baldosa

Platense 1994/95

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Los modelos alusivos a los inicios de cada institución suelen arrojar resultados dispares. Hay buenos intentos por reproducir camisetas legendarias y también hay abortos de fabricación. La firma Taiyo, reconocida por sus diseños horrorosos o copiados de otras marcas, presentó una pilcha bastante particular para el 90º aniversario de Platense. Negra y roja con unos estampados no convencionales, hacía recordar a una casaca del Eintracht Frankfurt de Alemania. Curioso además era la inclusión de la figura de un caballo en el escudo, evocando a Gay Simón, el equino perteneciente a stud Platense que en 1905 ganó una carrera y le dio el nombre al club.
Llamativa y fea para muchos. Pero pieza de colección al fin.

Juan Pordiosero (Gracias a Platense Locura)

Méndez Pedro

Pedro Omar Méndez (Chori)
Un histórico de las divisiones inferiores de Boca Juniors. Este lateral derecho nacido el 17 de febrero de 1981 llegó a comienzos de los 90 y se puso a transitar el camino que lo depositaría en Primera, o al menos, cerca. En el verano de 2000 Carlos Bianchi lo llevó a la pretemporada y ahí se pudo sacar las ganas de ponerse casi oficialmente la azul y oro ante Vélez y River en Mar del Plata. En mayo de ese mismo año, iba a debutar ante Rosario Central pero dos días antes del partido se rompió los ligamentos cruzados.
Pasaron los años y seguía siendo un juvenil. En abril de 2003, otra vez con Bianchi en el banco, se le abrió la puerta de la Primera. Estuvo cerca de ser de la partida ante Vélez pero a último momento el Virrey prefirió no quemarlo y mandar a la cancha a alguien con más experiencia.
Un par de semanas después quedó libre al igual que Julio Marchant, Adrián Guillermo, Matías Arce, Silvio Dulcich, Mauro Astrada, Leonardo Verón, Esteban Cardinale, Diego Cepeda, Esteban Herrera, Gabriel Christovao y Ezequiel Molina.
Recaló en Almagro (2003/2004) para jugar en la B Nacional con la Rana Bilbao y Alejandro Meloño y mal no le fue. Disputó 26 partidos y logró el ascenso a Primera. Sin embargo, cuando se le terminó el vínculo con el equipo de José Ingenieros no renovó y bajó otra categoría.
En la peligrosa Isla Maciel defendió los colores de San Telmo (2004/2005). En el Candombero jugó 24 encuentros al lado de Juan Morbidoni, el Loco Muslera y Job Elías.
Después se esfumó, dicen que se fue a jugar al General Caballero de Paraguay, dato que jamás pudimos confirmar.
Quizas su apellido emparentado con el de un ex presidente mufa le jugó en contra. Nunca fue gran amigo de los medios, pocas veces se le acercaron para preguntarle algo y nadie se va a poner a buscarlo.

KeyserSoze

Arana 1998

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No siempre los jugadores de campo convertidos en arqueros protagonizan escenas heroicas. En octubre de 1998, Tigre visitó a Central Córdoba de Rosario en un partido increíble.
Los de Victoria empezaron perdiendo y para colmo, a los 18 minutos del segundo tiempo, sufrió la expulsión de su arquero Luciano Busso. El técnico Pascutti no podía hacer más cambios y ante esa dificultad, el que tomó la responsabilidad fue el lateral Adrián Arana.
Petiso y sin experiencia, hizo lo que pudo e incluso festejó el sorpresivo empate parcial del Matador, a través de Baigorria, de penal.
Cuando la proeza casi era un hecho, llegó un centro de Puchetta, un inútil manotazo de Arana, y un cabezazo de Alarcón que decretó el 2 a 1 para los rosarinos. Triste final para un portero de ocasión.

Juan Pordiosero

Benito Félix

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Félix Leonardo Benito (El Gato)
Así como existen los jugadores que pasan a la historia por haber convertido un gol, también están aquellos que logran reconocimiento a raíz de una jugada que no necesariamente contiene peligro para los arqueros.
Livio Prieto, por caso, lo hizo a través de un caño humillante que rompió a Sebastián Battaglia. El defensor Félix Benito, en cambio, no se anduvo con vueltas y obviando el tomo «Fantasía Vol.1», fue directamente a los bifes (o a la pierna de Carlitos Tévez) para escribir el capítulo más popular de su particular carrera, que por cierto, conjuga otras ricas experiencias que vale la pena detallar.
Se había iniciado en las inferiores de San Lorenzo de Almagro (1997/98), donde llegó a Primera siendo muy joven y fue prestado a Nueva Chicago (31 partidos y 2 goles en la 1998/99), en la B Nacional.
De nuevo en el Cuervo (1999 a 2003), se convirtió en una rueda de auxilio, en un voluntarioso lateral derecho siempre dispuesto a hacer su trabajo alejado de los flashes. Otra no le quedaba. Algunos flojos partidos por el torneo local y copas internacionales al lado de Juan Ignacio Piombo, Lucio Filomeno y Leonardo Di Lorenzo, marcaron su despedida de la institución (integró los planteles campeones del Clausura ’01, Mercosur ’01 y Sudamericana ’02).
Para el Apertura 2003 pasó a Independiente y se encontró con un equipo plagado de jugadores en franco descenso como Emiliano Dudar, Cristian Tavio, Yair Rodríguez, Damián Manso y Cristian Castillo, entre otros. Si bien no jugó demasiado (sólo 5 partidos) se puede decir que obtuvo mucha repercusión. Y todo gracias al jugador del momento: Carlos Tévez.

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En el clásico entre Boca y el Rojo, en la decimotercera fecha de ese campeonato, Benito y el delantero xeneize tuvieron un duelo muy particular conformado por varias acciones. Una de ellas, la de la discordia, fue un fuerte anticipo (aunque sin mala intención) del defensor que derivó en una lesión en el ligamento interno de la rodilla izquierda del Apache.
En cuestión de segundos el futbolista de San Lorenzo estaba en el ojo de la tormenta y respondiendo preguntas sobre la carrera de un rival, como si se tratase de un tema de estado.
Involuntariamente ese episodio lo favoreció para lograr el pase de su vida, ya que a comienzos de 2004 viajo a Italia y se incorporó al Perugia, donde compartió entrenamientos con Fabio Grosso, Marcelo Zalayeta, Zisis Vryzas, Juan Martín Turchi y el hijo de Khaddafi. Un plantel histórico.
El almanaque de 2004 estaba estancado en agosto cuando el Gato pisó suelo argentino imprevistamente para sumarse a uno de los clubes que lo había visto crecer, Nueva Chicago (2004/05). Al año siguiente, ya completamente desconectado de los grandes acontecimientos, pasó sin que nadie lo advirtiera a San Martín de Mendoza (2005/06) y en la temporada siguiente al Deportivo Morón (2006/07), confirmando su irreconciliable relación con los primeros planos.
Frustrado su sueño de subir al Nacional, se le ocurrió algo increíble, un hecho impensado para un ser terrenal. Algo que, evidentemente, sólo pueden hacer los grandes de verdad. A 3 años de haber jugado en el Perugia, con todos los pergaminos conseguidos en Primera División, y con sólo 29 pirulos, aceptó una propuesta de su amigo, el Beto Acosta, y aprovechando que la cancha de Fénix le quedaba cerca (vive en Pilar desde hace años), firmó para el club de la Primera C y se puso a las órdenes del técnico Oscar Santángelo. Extraño para algunos, totalmente previsible para otros.
Lo cierto es que, cuando nos estábamos acostumbrando a leerlo en las formaciones que salen bien chiquitas y sin foto en los diarios, un acontecimiento fatal se cruzó en la carrera del hombre con apellido fantasmal.
La semana pasada, en el partido entre J.J. Urquiza y Fénix, Benito chocó con Carlos Bataras y se cortó el tendón de aquiles. La noticia cayó como un balde de agua fría en el vestuario albinegro y el bueno del Gato, lejos de encender la ilusión, terminó por entristecer a todo el Mundo con sus declaraciones: «Creo que es el final de mi carrera. Ya venía madurando la decisión y esto acelera los tiempos«. Una pena para el pueblo baldosero que aún espera un milagro, un regreso. Una porción más de bizarrez a una trayectoria a la que no le faltó nada. Ni barro, ni Calcio.

Juan Pordiosero