
Lucas David Hure
Volante central con más marca que juego nacido en 1980 en Rosario y que de pequeño ya formó parte de los planteles juveniles de Newell’s Old Boys.
De fuerte personalidad y con interesante disparo de media distancia aún utilizando poco ese recurso, cometía demasiadas infracciones y probablemente eso le haya jugado en contra para lograr una continuidad.
Debutó en la Lepra en el año 2000 frente a Los Andes, en un empate 1 a 1. A partir de ese día y hasta mediados del 2002 serían apenas 6 partidos jugados, 4 como titular, 10 sin ingresar y una expulsión.
No era la mejor época de los del Parque, y los valores que aparecían o llegaban, no lograban afirmarse. En Newell’s dejó compañeros como Vojvoda, Damiani, Bono, Vanadía y Filippini y se mudó al gran Buenos Aires donde encontraría regularidad.
Fueron cuatro temporadas en Temperley (2002-2006) donde jugó 106 partidos y marcó 3 goles, dos de ellos de penal.
En el 2006, queriendo tomarse un respiro luego de las repetidas desilusiones que sufrió el equipo a lo largo de varias campañas, aceptó pasar a préstamo por una temporada a Brown de Adrogué.
«Pasaron varios años y no pudimos entrar al reducido. Eso me dolió muchísimo y decidí despegarme en otro lugar», reflexionó melancólico.
Sin embargo, a los 6 meses y tras 13 presencias, tuvo intenciones de volver al Celeste. «Mi prioridad siempre fue volver a Temperley, le debo mucho y daría todo por volver. Pero tengo que esperar para ver si me aceptan», confió.
Pero los dirigentes no estaban interesados en su regreso y le respondieron de forma empresarial: «Tenemos cubierto ese puesto. En este momento no lo necesitamos».
Así fue que llegó a Atlanta (2007) donde a pesar de compartir concentraciones con Montiquín, Dundo, Oscar Bazán, Primerano y Piersimone, asegura y promete que a Temperley volverá. Ojalá lo Hure.
Cucu