
Hugo Marcelo Amaya (Pirulo)
Intentaron adosarle el apodo del viejo y fiero Tigre Amaya, pero ni así pudo hacerse temer en la Primera División. Ante sus colegas prevaleció Pirulo, un mote que si bien remite a héroes de estos tiempos también hace referencia a baldoseros extra large.
A este delantero cordobés iniciado en la escuela de Renato Cesarini le faltaron varias materias para recibirse de imponente y quizás haya sido porque de entrada le tocó jugar en equipos de nombres poco respetables como Buenos Aires al Pacífico de Arroyo Los Patos (1995/96) y Los Andes de Alejo Ledesma (1996/97).
Repuntó a nivel profesional cuando pasó a Aldosivi de Mar del Plata (1997 a 1999) para jugar dos años en el Nacional B. Suplente casi siempre (21 partidos, 6 goles) aunque extrañamente con un aura especial que le daba la chapa de promesa, recaló en Belgrano de Córdoba para actuar en la máxima categoría.
En el Pirata tuvo bastante continuidad durante su primer año. En la temporada 1999/2000 disputó 16 partidos y marcó en 3 oportunidades, haciendo dupla con Josemir Lujambio o con Cristian Carnero y teniendo de compañeros a Heber D’Assise, Javier Villarreal y al desaparecido de la Docta dura Julio López, entre otros.
Su vínculo con la institución cordobesa culminó antes del inicio del Apertura 2001 pero permaneció en la ciudad para actuar en General Paz Juniors (2001/02), donde le dieron la oportunidad de patear penales y tiros libres. Y como todo tiene que ver con todo, como diría Pancho Ibáñez, gracias al sitio Pelota Parada descubrimos que el ex atacante de Belgrano, a veces convertido en enganche, la sigue metiendo en el club Rivadavia de Río Primero, en la Zona Noroeste de la Liga Regional de San Francisco.
Juan Pordiosero






