Ayala a Villarreal

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«Hola soy Roberto Fabián Ayala, jugador del Villarreal. Espero que este año podamos cumplir todos los objetivos y que juntos disfrutemos de un Villarreal en lo más alto del campeonato y de Europa. Saludos!»
Esas fueron las palabras que utilizó el defensor argentino en un video grabado durante julio del 2007 cuando se encontraba disputando la Copa América con su selección y ya habiendo terminado su vínculo con el Valencia.
El «Ratón» había acordado varios meses antes su incorporación al Submarino Amarillo pero imprevistamente el Zaragoza pagó una cláusula de rescisión de 6 millones de euros y se lo llevó.
Sí, una desprolijidad total que al Villarreal le hizo perder a un jugador, pero ganar mucho dinero sin gastar nada.

Cucu

Rogel Gastón

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Gastón Alejandro Rogel
Como hijo de Roberto Domingo, tuvo seguramente facilidades en las divisiones inferiores para poder llegar a primera, aunque allí no tuvo demasiadas oportunidades. No obstante, este volante nacido en 1971 fue parte del histórico plantel de Deportivo Español que quedó en segunda posición en el Apertura de 1992 y cuarto en el Clausura de 1993.
De aquel equipo vale recordar a los míticos Luongo, Catalano, Ergo, Zanetti, Barrella, Parodi, Batista, Correa, Michelini, Decoud, Sandro Ojeda, Peralta, Bustos, Sassone, José Luis Rodríguez y Caviglia.
Agotada su permanencia allí y con muy pocos minutos (apenas 3 partidos), aprovechó al recién ascendido Gimnasia y Tiro de Salta (1993-1994) para continuar en la divisional y le fue bien. Es decir, jugó 13 encuentros pero el Lobo se fue al descenso, aunque no le importó demasiado porque imprevistamente y de manera paternalmente sospechosa, desembarcó en Racing Club de Avellaneda (1994).
Fue un sólo partido en la Academia, que sirvió para reconfirmar que allí suelen pasar futbolistas de precarios antecedentes.
Tras su salida del albiceleste tuvo un paso por Independiente Rivadavia de Mendoza y luego por Grupo Universitario de Tandil (1996-1997). Tras ello, nunca más se supo de él.
Sin embargo, y tras un exhaustivo rastreo y con la buena voluntad de sus familiares, logramos saber que su padre, además de director técnico es el dueño de LACABRIL S.A., una empresa de laminados líder y de vanguardia situada en Avellaneda que se dedica a la realización del acabado de impresos. Y sospechamos que posiblemente esté trabajando junto a él.
Edipo le llaman algunos, comodidad otros.

Cucu

Aldosivi 1994/95

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El conjunto del Puerto de Mar del Plata reunió, en la temporada 1994/95, una importante cantidad de futbolistas que con el tiempo se harían de un cartel respetable a nivel zonal, nacional e internacional. Sin embargo, en el viejo Torneo del Interior ni siquiera pasó a instancias finales.
Integraron aquel caldo de cultivo, jugadores de la talla de Pablo Corti, Esteban Solabarrieta, Pablo Piro, Mariano Miginini, Gustavo Giustozzi, El Novillo Claudio García y el Campeón del Mundo en Alemania 2006, Mauro Camoranesi.
Desde aquí el recuerdo para un plantel de Aldosivi que no hizo historia colectivamente pero que otorgó grandes valores a la escena mundial.

Juan Pordiosero

Boca 1 – Tirol 0

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Curioso encuentro amistoso disputado el 23 de enero de 1990. El Boca del Cai Aimar enfrentó al Tirol de Austria en Mar del Plata y lo derrotó 1 a 0, con un gol de Walter Perazzo, que se sacaba de esa manera una mufa de largos meses (el 15 de octubre de 1989 había marcado ante Instituto de Córdoba). A los pocos días el Xeneize jugó ante Rosario Central en el inicio de la segunda ronda de la temporada 1989/90 y ganó 2 a 0.

Juan Pordiosero

Labarre Topper/Reusch

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En los años 90’s las marcas encargadas de vestir a los equipos del fútbol argentino comenzaron a exigir que los arqueros, acostumbrados a tener un contrato individual, usaran ropa de la misma firma que sus compañeros. Recordado es el caso de Navarro Montoya, que tuvo que resignar el hecho de utilizar su modelo personalizado y acatarse a las reglas de la internacional Nike, en 1996.
Uno que no se hizo demasiados problemas ante esa modalidad fue César Labarre, portero de San Lorenzo que en un encuentro ante Boca, en 1992, optó por pegar una cinta de tela con la inscripción «Topper» sobre su buzo Reusch. Se ve que ante las presiones de la empresa que vestía al conjunto Cuervo, agarró una birome en el vestuario e hizo lo que pudo. Muy desprolijo.

Juan Pordiosero

Dos bichicomes sin termo

uruguayos

Postal charrúa en Buenos Aires. El Riachuelo es testigo de la llegada de dos eximios futbolistas uruguayos. Ellos vienen a demostrar sus condiciones, pero no se dan cuenta que posando para la foto deterioran su imagen. Por un lado, Ruben Paz quiere conquistar los corazones académicos con un jean nevado y una campera blanca de mangas enormes. Tan grandes que necesitan ser arremangadas. Casi que ni se nota la chomba celeste.
A su lado, un recién levantado Polilla Da Silva no quiere ser menos y con las manos en los bolsillos, enseña un lompa de hippie de feria que nada tiene que ver con el reloj de oro que asoma de su muñeca izquierda. El sweater azul, híper lanudo y de cuello redondo, desentona con el noviembre porteño. Y digan que jugaban tan bien, porque el cuadro ameritaba para hacerlos volver por la corbeta Uruguay.

Juan Pordiosero

Bellino Gabriel

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Gabriel Andrés Bellino (El Gringo)
Denominado también Mostacita durante sus épocas de juvenil, sufrió la comparación instantánea con Reinaldo Carlos Merlo, su entrenador en la Selección Sub 20 de 1991.
Volante central y para colmo rubio, disputó con ese combinado el Sudamericano de Venezuela y el polémico Mundial de Portugal, recordado por una escandalosa actuación argentina que derivó en una sanción deportiva.
A pesar de que el mismísimo Mostaza decía que Bellino “juega mejor” cuando le hablaban de similitudes, el pibe no alcanzó la trascendencia de su espejo futbolístico y tampoco la de algunos de sus compañeros de equipo, como Juan Esnaider, el Chelo Delgado y el Rulo París.
Tanto es así que su estreno en Primera División le llegó bien tarde. En 1995 tuvo su debut y despedida con la camiseta de Ferro Carril Oeste.
Había llegado desde Paraná en 1989, junto a su amigo Roberto Fabián Ayala, que en su primera evaluación fue bochado por los entrenadores del verdolaga.
Bellino la siguió peleando pero sus breves y olvidados pasos por All Boys (1996/97, 26 partidos, 1 gol) y Godoy Cruz de Mendoza (1997/98, 29 partidos,1 gol), en el Nacional B, y la experiencia en el Maccabi Petah Tikvah de Israel, hablan de una trayectoria por demás humilde. Pudo ser el sucesor de Mostaza. No lo fue.

Juan Pordiosero