
Mariko Daouda
¿Vieron la foto? No es un congoleño tratando de hacer andar una Pentium II con energía cinética. No. Es casi más bizarro que eso. Es un futbolista de Costa de Marfil, con pasado en Talleres de Córdoba, haciendo la revisación médica para incorporarse a un equipo rumano.
Su convivencia con lo increíble comenzó en junio de 1999, cuando cayó en la Docta con una carpetita bajo el brazo y un par de botines para entrenarse en el conjunto que dirigía Ricardo Gareca.
Al Tigre no le importaron sus antecedentes de Sub 20 (en su CV decía que había jugado el Mundial de Malasia ’97 y que había sido capitán de su selección en Nigeria ’99) y declaró «No sabía ni quién era y tampoco que había llegado. Igual, lo voy a ver como a cualquier jugador que traigan«.
Parece que al Richard no le interesó este marcador central africano y lo dejó vegetando en las inferiores de la T durante largos meses.
Como suele pasar con los extranjeros paracaidistas, de un día para el otro desapareció. Dicen que anduvo por el Bellinzona de Suiza antes de recalar en Rumania para actuar en el Universitatea Craiova (2002 a 2005) y en el Dinamo de Bucurest (2005).
Desde el año pasado es un estandarte del FC Arges y salvo hechos aislados (en 2006 los hinchas del Dinamo lo hostigaron con cantos racistas) la pasa bastante bien hablando en castellano con el ex Boca Elias Bazzi.
Juan Pordiosero




