Generalmente los hermanos futbolistas comienzas a bifurcar sus vidas cuando llegan a Primera División y uno de los dos alcanza mayor reconocimiento. Casi siempre hay uno «bueno» y otro «malo» para la visión del futbolero medio, aunque en muchas oportunidades ese sea un concepto erróneo. En el caso de los mellizos Belforti no hay diferencias bien marcadas que ayuden a distinguirlos individualmente. Si bien actuan en puestos diferentes, ambos han tenido carreras idénticas, calcadas y carentes de brillo.
Martín Rodrigo Belforti
Nacido el 7 de abril de 1981, alcanzó a debutar en la Primera División de Argentinos Juniors con 19 años recién cumplidos. Eso sucedió en el Clausura 2000, cuando participó del empate 2 a 2 ante River, ingresando por Fernando Zagharián.
Volante central por naturaleza, nunca le fue fácil ganarse la titularidad y apenas si pudo hacerse un lugar entre los juveniles más prometedores como Nicolás Gianni, Nicolás Martelli, Leonel Jaureguiberry, Santiago Khul y otros pibes nacidos en las inferiores del Bichito.
Bajó con el club al Nacional B pero se la bancó un año más y a comienzos de la temporada 2003/04 pasó al Libertas Brera del ascenso italiano. Cuando ya todos imaginaban que se convertiría en un clásico argentino roba euros volvió al país para jugar con Defensores de Belgrano (2005) en Primera B. La intrascendencia de su desempeño le abrió nuevamente las puertas de la Europa bizarra. Durante 2006 se hizo compañía con Martín Mandra en el Unión Deportiva Melilla de la Segunda División B de España. A fines de ese año los dirigentes le anunciaron que no lo iban a tener en cuenta por cuestiones de papeles y casi se despidió de Chota, delantero del conjunto español. Finalmente se comprobó que era una bomba de humo porque a comienzos de 2007 seguía en la institución.
¿Y adivinen qué? Sí, a todos lados fue con su hermano.
José María Belforti
El calco. Podríamos haber copypasteado la data de arriba que nadie se hubiese dado cuenta. Desde la fecha de nacimiento hasta el derrotero de clubes, imitó a su hermano a la perfección. Y se dejó imitar, claro está.
Las únicas diferencias residen en que José María es defensor central y tuvo mayor rodaje gracias a su experiencia en las selecciones juveniles de José Pekerman. Formó parte del plantel que afrontó el Mundial Sub 17 de Egipto en 1997, junto a otros pibes como Franco Costanzo, Roberto Chaparro, Gabriel Milito, Julio Marchant, Maximiliano Cejas, Livio Prieto, Guillermo Santo, Lucas Vivas, Mauro Marchano y Marcelo Márquez. Además, fue sparring de la selección argentina de Bielsa en 1999 junto a otro baldosero ya homenajeado como Javier Becerra.
En el Bichito de La Paternal jugó poco y nada. Esperando una migaja del cielo se conformó con escasos minutos en la Primera y sólo le otorgaron mayor responsabilidad con el equipo ya descendido. En esa condición jugó de titular en la última fecha del Clausura 2002 al lado del desmayado Pablo Aurrecochea, Matías Mantilla, Ariel Seltzer, Gastón Machín y Raúl Salazar. Ese día su equipo cayó 2 a 0 ante Lanús pero al menos compartió la cancha con su hermano, la otra mitad de esta linda historia.
Juntos estuvieron en el Libertas Brera (2003/04), hicieron sapo en Defensores de Belgrano (2005) y abrazaron a Chota en el Unión Deportiva Melilla (2006/2007).
Cuando se retiren del fútbol quizás puedan ganarse la vida desfilando como lo hicieron el año pasado para la gente de NG Models junto a otras luminarias como Eliana Guercio, Tripa (?), Titi Fernández, Marcelo Benedeto y Hernán Caire.
Juan Pordiosero