Pablo Víctor Lezcano (El Mono)
A diferencia de quien se autoproclama como el padre de la cumbia villera, a este Pablo Lescano (disparidad ortográfica al margen) no se le dio por robar. Y si lo hizo, trató de que fuera de la forma menos notoria posible. Sin un tecladito ni el ruido de lata característico de la bailanta y con una pelota número 5 en los pies. Así intentó ganarse la vida.
Nacido el 24 de enero de 1980, delantero nato hincha de Chacarita y fanático de las milanesas con papas fritas (no es joda), se formó bien de abajo.
Se destacaba en una liga de Claypole, donde fue goleador, hasta que un cazatalentos lo vio y se lo llevó para las divisiones inferiores de Banfield. Fue subiendo escalones hasta que disputó unos minutos en la temporada 2000/01, en la B Nacional.
Con el ascenso consumado y sin oportunidades de jugar, a mediados de 2001, fue cedido a préstamo a Racing de Olavarria para pelear el Torneo Argentino A. Sin embargo, seis meses después ya estaba otra vez en el Sur defendiendo los colores de Banfield en Primera División. El uruguayo Luis Garisto le dio la oportunidad de mostrarse y en su primer partido, ante Rosario Central, anotó el gol que le dio el triunfo a su equipo. «Cuando la pelota cruzó la línea me acordé de dos cosas: mi señora y mi hijo Nahuel, de cinco años. Me costó mucho llegar acá y, entonces, lo que me pasó es el sueño de cualquier futbolista«, dijo. Como si fuera poco se ganó los elogios de un peso pesado como Josemir Lujambio. La posterior llegada de Julio Falcioni le restó muchas oportunidades, quedando bastante relegado, y debió buscar suerte en otros horizontes. En total con la camiseta verde del Taladro disputó 15 partidos y convirtió 2 goles (a Rosario Central y Estudiantes LP).
A comienzos de 2004 se vinculó con Brown de Adrogué, donde tuvo la chance de disputar más minutos en cancha. Al parecer dejó un grato recuerdo en el equipo de la zona sur.
A mitad de año partió para Chile para jugar en Rangers llevado por la «Vieja» Reinoso. De entrada la tiraron la número 9. Según los amigos de «La Rompieron» tuvo muchas oportunidades y no convirtió ningún gol. Para colmo, su mala relación con la prensa lo condenó al ostracismo: «Primero cuando llegué la relación era buena…pero no conocía a nadie, luego, al pasar los partidos y después de la lesión… fue lamentable… fueron mala leche conmigo. Trato de no hablar mucho, no me gusta hablar… por eso mismo no me gusta escuchar programas… Yo a las personas las trato bien… delante de mí me trataban bien y después hablan mal, pero eso conmigo no va. La prensa te puede subir o bajar… si andas mal estas por allá abajo y luego si marcas un par de goles estás por allá arriba… eres una estrella, por ahora no me interesa la prensa, ya que en un momento me faltaron el respeto, pero mientras hablen de lo futbolístico todo bien, pero no de la persona.« Como era de esperarse, antes de finalizar el contrato pegó la vuelta.
Quedó libre de Banfield y pese a las ofertas de Brown de Adrogué y Los Andes fichó con Deportivo Morón y al llegar siguió refiriéndose a su experiencia chilena: «No fue una buena experiencia. El clima era muy distinto al nuestro, muy cambiante. Es increíble pero a veces había lluvia, calor y frío en el mismo día. Me costó bastante adaptarme. Además, fui sin haber realizado la pretemporada, con lo que dí ventajas en lo físico». En el Gallito, donde se encontró con un viejo conocido como Fernando Zagharián, logró convertir un par de goles y pelear al campeonato hasta las instancias finales aunque no rindió como se esperaba.
Seis meses más tarde, otra vez se puso la camiseta de Brown. No se sabe cómo fue su desempeño en esta segunda etapa, pero a juzgar por el poco tiempo que permaneció, su rendimiento no fue satisfactorio.
A comienzos de 2006 decidió bajar un poco sus pretensiones y jugar en el Torneo Argentino B con Central Córdoba de Santiago del Estero, de donde se fue en abril con un puñado de goles en su cuenta personal.
Tras un largo tiempo perdido, apareció en este 2007 jugando contra Cerámica Argentina defendiendo los colores de Independiente de Chivilcoy, en el Torneo Argentino C.
KeyserSoze