
En 1996 la revista El Gráfico realizó un informe para saber en qué invertían su dinero los futbolistas. Uno de los elegidos para ilustrar la nota fue el Avi Alejandro Mancuso, que desde su amado Brasil había desarrollado un negocio bastante particular: vender remeras con caricaturas de sus colegas. No solo el producto presentado dejaba bastante que desear (arrugado y con un dibujo de Amaral horrible), sino que además la pilcha del dueño de la empresa era por lo menos decadente. Jeans enormes y casi a la altura del ombligo, con remera gigante por dentro y un estampado que por suerte alcanzó a tapar involuntariamente para la foto. Ni el paisaje ayudó. ¡Pobre Mancu!
Juan Pordiosero




