
El submundo del ascenso tiene historias que a veces trascienden el plano nacional. Un caso curioso fue el de Deportivo Italiano, que se hizo conocer en el exterior jugando la tradicional Copa Carnevale.
Sucedió en enero de 1989, cuando el conjunto azzurro fue invitado a la edición número 41 del torneo internacional para juveniles que se disputa en la ciudad de Viareggio, Italia.
Para la cita, el técnico Osvaldo Crosta armó un equipo con lo mejor de la cantera del club y le sumó dos refuerzos de lujo: Darío Franco y Gabriel Batistuta, que por entonces asomaban en Newell’s.







