Ramos Carlos

Carlos Alberto Ramos (El Negro)
Cumplió el sueño de varios nostálgicos del fútbol noventoso: jugar en Mandiyú. Y aunque por cuestiones generacionales no lo hizo en el mítico equipo de Manuel Rivero, Roberto Ulrico Muller, Ramón Andrés Escobar, Lino Billordo, Pablo Suárez, Sergio Umpiérrez, Roberto Lugo y Julio César Marinilli, al menos se puso la casaca del aggiornado conjunto algodonero, con nueva denominación y la presencia del interminable Mario Obregón en Boca Unidos, el histórico rival.
Iniciado en Racing, asomó como un veloz lateral derecho con gusto por la proyección, algo que en el caótico plantel académico de fin de siglo alcanzaba y sobraba. Por esa razón la dupla López-Cavallero lo largó a la cancha el 19 de noviembre de 2000, ante el River de Saviola y Ortega.
Recibió su premio cuando integró el plantel que se consagró campeón del Torneo Apertura 2001 (no jugó ni un minuto) de la Mano de Mostaza Merlo, pero recién comenzó a tener chances de tapar huecos con otros entrenadores como Osvaldo Ardiles, Angel Cappa y el Pato Fillol. Siempre tuvo por delante a otros laterales (Vitali, Galliquio, Orozco) que habían costado dinero y por lo tanto había que justificar su contratación. Así y todo superó la decena de partidos con la casaca albiceleste y se dio el lujo de participar, en 2002, de la recordada remontada que terminó con una victoria por 4 a 3, en la Bombonera, con una destacada actuación de Bastía y Mariano González.
En septiembre de 2004 pasó a Textil Mandiyú en condición de prestado, y se encontró con un viejo conocido de las inferiores como Juan Manuel Barrientos. Ni bien pisó Corrientes tiró un poco demagogia para asegurarse unos añitos de tranquilidad.»Es un equipo grande. Yo recuerdo cuando era chico y Mandiyú jugaba en Primera. Uno de mis objetivos es que el equipo vuelva a ser lo que era antes«, declaró Lito, como también lo apodan al viejo y querido Negro Ramos.

Juan Pordiosero

Squadrone Leonardo

Leonardo Gastón Squadrone
Clásico lateral izquierdo de intensa aunque poco difundida carrera en el ascenso y con sus escasos minutos de fama en la Primera División que le otorgan un lugar en este sitio.
Iniciado en Estudiantes de La Plata, pudo debutar en 1992, donde pegó continuidad y alcanzó la nada despreciable suma de 17 partidos jugados. Sin embargo, al año siguiente fue cedido a Lanús (1993-94), con la esperanza de que se fogueara con otra camiseta y que volviera renovado. El plan salió a medias, porque si bien retornó al Pincha a la temporada siguiente, en el Granate solo pudo disputar 10 encuentros. Para colmo, cuando regresó a la ciudad de las diagonales el León estaba en el Nacional B, asi que no le quedó otra que participar de aquel buen equipo (1994-95) que contaba con el Mago Capria, Juan Sebastián Verón y José Luis Calderón, entre otros.
En la 1995-96 pasó a Huracán Corrientes, junto al Coco Capria, integró el plantel que ascendió a la máxima división con valores destacados como el Viejo Sosa y Umpiérrez.
Lo curioso es que cuando muchos imaginaban que lo contrataría otro equipo con ansias de ascender, lo fichó el New England Revolution, firmando de esa manera su pasaporte a la baldoseridad eterna. Primero jugó dos partidos a préstamo para el Worcester Wildfire, de la A-League, pero después volvió a la institución dueña de su pase. Allí se hizo respetar a base de temperamento, ya que tuvo que soportar algunas lesiones y críticas por su falta de velocidad. Con la casaca número 6 del equipo yanqui jugó 23 partidos a la par de Alberto Naveda, ex compañero suyo en alguna Selección Sub-20 de comienzos de los 90’s.
Cipolletti de Rio Negro lo repatrió para jugar el Nacional B en 1998 y allí permaneció hasta 2000, cuando se fue a Independiente Rivadavia de Mendoza (2000/01) para actuar en la misma categoría. Recobraría su buen nivel en Huracán de Tres Arroyos (2001/03), convirtiéndonse en referente por desempeño y madurez. Incluso tuvo la chance de lograr otro ascenso a Primera División, pero Lanus, su ex equipo, le frustró el sueño tras imponerse en la Promoción de 2002. Como recuerdo, le quedarán jornadas históricas al lado de Luciano Nicotra, en un buen conjunto que tenía, entre otros, al Novillo García y Rodrigo Palacio.
En 2003 se incorporó a Unión de Santa Fe, que recién había descendido al Nacional B. Su arribo, junto al de otros como Juan Ignacio Brown, Walter Coyette, Ceferino Díaz, Julio Marchant y Sebastián Bueno, representaron una luz de esperanza que pronto se fue apagando. Es más, Squadrone decidió su retiro antes de finalizar la temporada.
En octubre de 2005, y con más de un año de inactividad, dio una nota al diario El Día de La Plata y opinó al respecto: «Los dos primeros meses me costó asumir que no iba a jugar y ahora no me quita el sueño, pero al principio me costó un montón porque siempre pensé que iba a estar preparado para dejar de jugar y cuando me tocó el momento se me vinieron un montón de cosas que iba a perder. Eran 15 años de tener todos los fines de semana ocupados, la obligación de la semana de levantarte para ir a entrenar, y de un día para el otro te quedás sin eso. La verdad que me costó. Uno cree que se está preparando, pero dejás de hacer algo de un día para el otro y es difícil. Pensá que empezamos desde muy chiquitos a jugar, después hacés inferiores, pasás muchas cosas, crecés, tenés alegrías, muchas vivencias. Yo pensé que iba a estar preparado, pero no«.
Y agregó sobre sus posibilidades de volver a jugar: «Aún tengo la expectativa de que aparezca algo que me convenza. A mí también me tocó estar por todos lados. Yo terminé jugando en el Nacional ‘B’ que es un torneo que me encanta, pero las posibilidades que surgieron después era bajar de categoría y no quería terminar de esa forma. Sabía que era para jugar uno o dos años más y no iba a tener ningún rédito, ni personal ni económico. Entonces preferí terminar en un club lindo como es Unión de Santa Fe y quedarme con ese recuerdo«.
Paradójicamente, tres meses después dejó de lado el prejuicio de la última imagen y al recuerdo de Unión lo borró con los colores de Villa del Parque de Necochea, equipo que le dio la oportunidad de ponerse los pantalones cortos otra vez. A comienzos de 2006 se sumó al conjunto que intervenía del Torneo Argentino B y luego de un par de partidos que le dieron la pauta de lo que verdaderamente era jugar en esa categoría, abandonó la práctica activa y se puso del otro lado del mostrador, para ser ayudante técnico de Hernán Casais. Hace dos semanas, quedó como único entrenador tras la renuncia de su compañero y desde su modesto Villa del Parque intenta clasificar a la segunda fase.

Juan Pordiosero

Zaidelis Luciano



Luciano Javier Zaidelis
Delantero de fugaz paso por la Primera División del fútbol argentino, aunque con una historia digna de detallar.
Iniciado en Nautico Hacoaj, llegó a las inferiores de River a fines de los 80’s y representó a la institución en Quinta y en Cuarta. Incluso se dio el lujo de entrenar con los grandes bajo la tutela de César Luis Menotti. También compartió prácticas con Passarella y Batistuta. A pesar de contar con el aprecio de hombres del club, como el Tolo Gallego, tuvo que buscar otros rumbos cuando cambió la comisión directiva.
El Millonario lo dejó en libertad de acción y se fue a probar a Platense. Allí le dio el visto bueno el legendario Enrique Topini y lo ficharon para jugar en Cuarta y en Tercera (hizo dupla con David Trezeguet). La llegada al Calamar de José Yudica le abrió las puertas del ansiado debut en la máxima división. Zaidelis disputó tres partidos oficiales (y uno en la Copa Centenario) en la temporada 1992/93, entre ellos, uno ante Ferro que le dio la grata posibilidad de ingresar por el Bichi Borghi. También actuó junto a Cascini, Coudet, Bellini, Baena y Broggi, entre otros.
Luego de su paso por Vicente López bajó de categoría para actuar en Tigre (Nacional B) y en Laferrere (Primera B) junto a Garrafa Sánchez. Aunque no pudo sumar muchos minutos tuvo el gran honor de enfrentar a Maradona, en un amistoso ante el Boca de Bilardo.
Su último partido fue ante Atlético Campana con la camiseta de Lafe. A la semana siguiente se fracturó los meniscos de la rodilla derecha y en medio de la recuperación decidió su retiro.
Con sabor a poco pero orgulloso por lo hecho en el fútbol, paralelamente comenzó a estudiar de noche para recibirse de abogado. Finalmente lo logró y alejado de las canchas hoy se especializa en el derecho civil, comercial y deportivo.

Juan Pordiosero

Pobre vaca

¿De dónde salió la idea de que usar chaleco de gamuza marrón era fino, distinguido y cool?
Qué bueno que haya pasado el tiempo y no se use más, pero por otra parte que lindo es haber sabido que existieron y algunos jugadores se lo calzaron.
En esa oportunidad podemos ver al «Luifa» Artime y a Alfaro Moreno (antes al Enzo) que en lo único que acertaron, según los que saben, es en ponerse algo blanco debajo.
Completa la postal la mediocre camisa del «Gallego» González. Traigan Cif antigrasa!!

Cucu