San Martín de Tucumán 2000-2001

Si existe una institución que sufrió a partir del año 2001 fue San Martín de Tucumán. Con un pasado por primera división en los años 90, se quedó durante buen tiempo en el Nacional B, pero las malas campañas y decisiones dirigenciales lo hicieron caer incluso al Argentino B.
Justamente este equipo fue el inicio de semejante caída. Nueve de los once que allí aparecen tuvieron antes o después un reconocido paso por la A, pero con eso no les alcanzó para mantener la categoría.
Se aprecia en la foto a Banegas (Vélez), Garate (Unión), Ortiz, Mércuri (Ferro), Corbalán (Huracán), Marcos Gutiérrez (Huracán), Garaycochea (Racing), Di Carlo (Platense), López Maradona (Argentinos), Araya y Katip. Completaron el plantel Barreto (Unión), Comba (Ferro) y Chacana (River).
En la tabla quedaron ubicados décimocuartos sobre 17 participantes, con 32 partidos jugados, 9 ganados, 5 empatados y 18 perdidos con un saldo de 35 goles a favor y 42 en contra. Ello agregado a que no ganó ninguno de los dos clásicos frente a Atlético Tucumán. Un verdadero calvario.

Cucu

Moreiras José

José Manuel Moreiras
Este joven volante hizo todo bien como para ser figura del fútbol argentino. En primer lugar nació en Rosario, cuna de grandes jugadores, y siendo parte de las divisiones inferiores en Rosario Central, fue convocado por Merlo para integrar la Selección Argentina Sub 17 que disputó el Mundial de Japón 1993.
En ese combinado de estrellas tuvo la fortuna de conocer a Burtovoy, Milton Acosta, Vilariño, Orrego, Diez, Grande, Biagini, Cantoro, Lutman, Ariel Ruggeri, Romay, Cantero, Pablo Rodríguez y Della Sala, entre otros.
Todo hacía prever que lo esperaba una gran carrera, sobre todo porque en forma ordenada llegó a la primera Canalla en 1995. Sin embargo, luego de estar una sola pero histórica temporada (obtuvieron la Copa Conmebol) dejó el club al año siguiente.
En 1997 jugó en el Blooming de Bolivia, lo que sería una experiencia en el exterior pero no la única. Duró poco allí, porque a la temporada siguiente volvió al país, aunque no tuvo que viajar demasiado porque se quedó en Jujuy para disputar nuevamente primera división.
En Gimnasia y Esgrima (1999-2001) jugó bastante, siempre acompañado por Mencia, Aguírrez, Sandy, Piro, Ruscitto y Cartés. Lamentablemente el equipo no aguantó y perdieron la categoría, pero se quedó y jugó también en la B Nacional.
Ya para el 2001 volvió a irse, esta vez a Ecuador para vestir los colores del Olmedo hasta el 2002 junto a Eduardo Iachetti y dirigido por Fernando Donaires. En ese semestre participó de la Copa Libertadores y llegaron a la decorosa instancia de octavos de final.
El 2003 lo encontró en Millonarios de Colombia y en el 2005 cayó en Unión La Calera de Chile, que disputaba la segunda división. Allí llegó luego de caérsele una oferta China y lo presentaron como «un tipo sencillo y con una clara disposición al trabajo. Esperemos que logre ponerse a punto y que con el correr del tiempo pueda desarrollar al máximo su capacidad futbolística y sea un real aporte para el plantel calerano. Por ahora sólo resta desearle suerte».
Lo cierto es que no anduvo nada bien y seis meses fueron necesarios para irse a Ecuador, más precisamente a Liga de Portoviejo (2005-2006) en el que hoy en día brillan Kelvin Castro, Cibor Nazareno y Luis «Bertoni» Zambrano.
Curiosa la historia de Moreiras, un volante que prometía llegar lejos pero terminó jugando el ascenso de ligas sudamericanas. Por ello, en la actualidad, sólo su señora María Isabel y sus dos nenas de nombre cool, Delfina y Bernardita, lo siguen a donde va.

Cucu

Mércuri Andrés

Andrés Mércuri
Ferro ha nutrido a esta página de gloriosos nombres que remiten instantáneamente a los momentos menos glamorosos de los 90’s. La simple pronunciación del apellido Mércuri es una invitación a hacer memoria y recordar aquellas desparejas formaciones del verdolaga, con juveniles bastante crudos y jugadores de vuelta a punto nieve.
Promovido por la escuela Renato Cesarini, llegó a Caballito y surgió como volante por derecha en 1997, cuando la situación con respecto al descenso no era tan crítica y todavía había posibilidades de probar pibes con un margen de error. Hasta 1999 disputó 28 encuentros y no hizo goles. Pero el hecho de haber compartido vestuarios con Ariel Giaccone, Cristian Acevedo, Sergio Rodríguez y Jorge Cordon le significó una alegría mucho más grande en una conquista en el arco rival.
Con el conjunto del Oeste con la soga del descenso al cuello, Mércuri orientó su mirada hacia el fútbol español, donde recaló en la temporada 1999/2000. Claro que no fue un equipo importante de Primera quien se mostró interesado en él, sino el modesto Limense de la tercera división.
Regresó al país para jugar el Nacional B con San Martín de Tucumán (2000/01), en un recordado equipo que tenía al Negro Banegas, Garate, Corbalán, el Anguila Gutiérrez, Garaycochea, el Tero Di Carlo y Sergio López Maradona, entre otros. Eso si, los nombres no pudieron evitar el descenso al final del torneo.
No se explica como desembarcó en el Guanacaste de Costa Rica (2002/03), y mucho menos se sabe como le habrá ido. Pero confiamos en que debe haber dejado bien parado a nuestro fútbol.
En 2004 volvió a la Argentina y disputó el Torneo Argentino para Sportivo Villa Dolores de Catamarca, sentenciando su alejamiento definitivo de los primeros planos. El año pasado hizo un intento más por triunfar en el exterior cuando cruzó el charco y se puso la camiseta de Miramar Misiones de Uruguay, aprovechando que la institución charrúa estaba gerenciada por un grupo inversor italiano que estaba asociada con el club Brujas de Escazú, de la Primera División de Costa Rica. Todo muy extraño, como la carrera de Mércuri.

Juan Pordiosero

Locademia

Enero del ’91 en plena pretemporada de Racing en Mar del Plata, Perfumo dio noche libre y los muchachos se empilcharon para caminar por la peato San Martín y terminar rompiéndola en Bulldog al ritmo de la sonora de Bruno Alberto.
Los más experimentados y consagrados partieron juntos desde el hotel Iruña pero antes posaron en la puerta como bien bananas que eran.
De izquierda a derecha, el Goyco con su peinado parado, bermuda corta con cardigan cuadriculado y calcetines que se rehusan a ser enrollados. A su lado, el yorugua Rubén Paz dejó el termo por la ropa, pero tomó una decisión que a la vista, fue desacertada. La malla no se puede utilizar bajo ningún concepto, mucho menos con campera de jean, zapatillas y medias.
Por último, el «Beto» Ortega Sánchez apareció con una surfera floreada, adelantándose unos 10 años en la moda, pero la arruinó ubicándola por encima del ombligo, con chomba y encima, adentro.
Pero la pucha, que tipos piolas. Vayan, la noche los espera.

Cucu