Rebollo Mario

Mario Alberto Rebollo Bergero
Áspero y con ello típico zaguero uruguayo que extrañamente jugó en su selección y en un club grande de la Argentina, pero que nunca pasó por Nacional o Peñarol.
Sus primeros minutos de fama los obtuvo en el Wanderers (1987-1989) donde fue campeón y mientras pegaba patadas, compartía plantel con Pablo Bengoechea y Walter Pelletti.
Su carácter le sirvió para lograr algo no tan complicado, ser considerado para jugar en la Celeste. Allí disputó un par de partidos, pero sobre todo integró el combinando que afrontó el preolímpico. Fueron en total 10 encuentros en los cuales tuvo reconocidos compañeros como Zeoli, Herrera, Nelson Cabrera; Ruben Pereyra, Moas, Ferro, Sergio Martínez, Da Silva, Alvez, Goncálvez, Correa y Vidal entre otros.
Eso le premitió desembarcar en San Lorenzo de Almagro (1989) en donde se transformó en el 56º jugador extranjero que vistió esa camiseta pero sin dejar su nombre en la historia. Debutó el 22 de octubre ante el club Unión de Santa Fe y luego tuvo aparición en otros dos.
Dejando con tristeza a Docabo, Carrasco, Tony Gómez y Ciraolo, partió a Chile para jugar en el Temuco (1991) y de allí pasar al multicampeón Colo Colo (1992) para defender la camiseta marca Pony.
«Fue muy difícil llegar a un equipo que venía de ser campeón continental. El técnico de aquel entonces Mirko Jozic no me dejó mucho. No quiero que suene mal, pero él tenía una forma de tratar a los jugadores a la que no estamos acostumbrados», recuerda a la distancia.
Rebollo fue presentado en la tradicional Noche Alba junto a Claudio Borghi y Aníbal González, pero a diferencia de estos dos, no logró ser una estrella y terminó opacado por Margas, Ramírez y Garrido. Tan pálido fue su paso que no fue considerado para jugar el torneo doméstico y apenas integró las listas de la Copa Libertadores y la Copa Chile. De todas formas, haberse quedado ahí le posibilitó figurar en el plantel campeón de la Copa Interamericana 1992 y el vicecampeonato de la Copa Chile de ese mismo año.
La temporada siguiente lo encontraría nuevamente en su país a pesar de una oferta del Morelia de México. Pasó a Bella Vista (1993), luego iría al Aucas de Ecuador (1994), Central Español (1995-1996) y Rentistas (1997-1998), donde finalizó su carrera.
En la actualidad está bien acomodado al ser parte del cuerpo técnico de Oscar Washington Tabárez en la selección.

Cucu

De Llano Fernando

Fernando Darío De Llano (El Pelé marplatense)
Fue tanta la expectativa generada por su apodo, que muchos simpatizantes académicos creyeron que se trataba del verdadero sucesor de O’ Rei. Arribó a Racing proveniente del fútbol de Mar del Plata, donde había embelezado a mucha gente con su gambeta y su pasta de crack.
De entrada prometió ratificar los dichos que lo habían colocado entre las grandes esperanzas de la Primera División, pero de a poco su figura se fue apagando y los hinchas comprendieron, a regañadientes, que una vez más habían sido estafados por una falsa ilusión. En la temporada 1989/90 De Llano actuó en 13 oportunidades y convirtió un gol, en un equipo que contaba con nombres de la talla de Vivalda, Fabbri, Lamadrid y Lanzidei.
Sin más que hacer a nivel nacional, regresó a su ciudad y jugó varios años en Alvarado. Se puso la camiseta del Torito tanto en la liga local como en los torneos regionales y aunque se supo ganar el respeto de la parcialidad del Matadero jamás logró la idolatría que su hermano Facundo cosechó en La Feliz.

Juan Pordiosero

Vestimenta a MARZOlini

A Silvio Marzolini le falta un bolso y subirse a un colectivo a vender algún producto barato. Aunque una botella de ginebra o un tetra y pateando la calle también podría encajar.
Sin mucho más para agregar, la foto se describe sola.

Cucu

Yourassowsky Mikael

Mikael Yourassowsky
La excentricidad de su nacionalidad lo hizo diferente antes de que pisara un campo de juego de manera oficial. Si a eso le sumamos que su participación en la Primera División del fútbol argentino fue breve e insignificante, todo hace pensar que su baldoseridad es merecida pese a su corta edad, dato que en otro futbolista serviría como recurso de amparo para eximirlo de dicha condición.
Nacido en 1983 en la ciudad belga de Ixelles, se dedicó al fútbol pese a los consejos de su padre (trabaja en uno de los bancos más importantes de Bélgica), que prefería que estudiara. Se inició en el Anderlecht y en el año 2000 se sumó al Genk. Paralelamente estuvo en la Seleccion juvenil y hasta se probó durante cuatro meses en el Barcelona de España. En 2002 llegó a la Argentina y se incorporó a las divisiones inferiores de Boca Juniors. Fue transitando el camino típico de cualquier chico hasta que, en junio de 2004, por la decimoctava fecha del torneo Clausura, le tocó la chance de actuar en la máxima categoría. El técnico xeneize Carlos Bianchi debía presentar un equipo alternativo ante Colón de Santa Fe (los titulares descansaban para enfrentar al Once Caldas por la final de la Libertadores), y lo eligió para que juegue desde el arranque. Aquella tarde cumplió medianamente su labor de lateral zurdo y colaboró para el empate 0 a 0 frente a los Sabaleros.En la jornada siguiente también jugó ante San Lorenzo.
Sus posibilidades, que nunca habían sido abundantes, se fueron extinguiendo cuando el Virrey se alejó de Boca y desembarcó Miguel Brindisi. Mucho peor fue su situación cuando se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla izquierda. Su lugar en el plantel fue ocupado por el brasileño Baiano, en enero de 2005, aprovechando que su inclusión no se consideraba un refuerzo.
En agosto de ese año le dijo adiós a nuestro país y volvió a Europa para recalar en el Pontevedra CF del ascenso español. Pero su fichaje no llegó a buen puerto y todo terminó en un fiasco. Los medios decreían de su condición física y para colmo, el representante del lateral belga no logró ponerse de acuerdo con la dirigencia en un primer momento. El club anunció su contratación pero al no firmarse los papeles, el ex Boca estuvo más de un mes dando vueltas y sin entrenar, poniendo en riesgo las negociaciones. De hecho el Presidente, cansado de esperar, puso en duda el estado de la rodilla del futbolista y se dedicó a bucar otro marcador de punta para completar la plantilla. Pese a todo esto, Yourassowsky figuró en el sitio oficial del Pontevedra como integrante del plantel durante la temporada 2005-06.
Hoy actúa en el Kerkyra de Grecia, donde se adueñó de la camiseta número 3 y sueña con volver a los primeros planos, como en aquellos dias en los que supo jugar en un grande de la Argentina.

Juan Pordiosero

Ferro Aba 1997

Aunque no muchos lo recuerden, la llegada de Umbro al club Ferro Carril Oeste estuvo precedida por la incursión de otra firma internacional que vistió durante pocos partidos al equipo de Caballito. Se trató de Aba, la empresa mexicana que en 1997 se hizo cargo de la indumentaria luego de la desvinculación del verde con Topper, su histórico proveedor.
La marca extranjera hizo su estreno en nuestro país con un modelo de camiseta muy similar al de la selección de México. Incluso se podía ver el color rojo en la zona inferior del cuello, como tuvo en algún momento el Tri. Luego llegaría Umbro y Ferro tendría el violeta como tono adicional.

Juan Pordiosero

Chaparro Roberto



Roberto Catalino Chaparro
Marcador de punta que dejó su huella en las selecciones juveniles y en Huracán, donde algunos hinchas lo suelen citar como ícono del futbolista desaparecido en vida.
Surgido en las inferiores del Globo, su ir y venir por el lateral izquierdo provocó la atención de José Pekerman, que lo llevó al Sub 17 que participó del Mundial de Egipto, en 1997. Aquel plantel que se quedaría en los cuartos de final luego de perder 2 a 0 ante Brasil, estaba conformado por otros pibes que prometían como Franco Costanzo, Cristian Grabinski, Juan Fernández, Guillermo Pereyra, Gabriel Milito, Julio Marchant, Maximiliano Cejas, Luciano Galletti, Livio Prieto, Guillermo Santo, José Belforti, Ernesto Farías, Luis Zubeldía, Javier Almirón, Ezequiel González, Mauro Marchano, Marcelo Márquez y el colorado Lucas Vivas.
Casi dos años después, en mayo de 1999, le llegaría el debut en Primera División. Fue titular en la derrota 3 a 0 ante Colón, en el Palacio Ducó y tuvo una actuación para el olvido, pero no comparable con la paupérrima labor de sus compañeros Rodolfo Graieb y Marcos Gutiérrez.
Jugó un partido más en el conjunto de Parque Patricios y por mucho tiempo nadie supo de él. Cuentan los que saben que en la temporada 2001/02 estuvo en Deportivo Riestra y en la 2002/03 en Excursionistas, ambos de la Primera C.
Después jugó el Argentino A para 13 de Junio de Pirané (2003/04) y el Argentino C para Chacra 8 de Formosa (2005/06). Cansado de jugar en equipos con números en sus nombres (¿Habrá rechazado una oferta del Schalke 04?), este año estuvo a punto de sumarse a Boca Unidos de Corrientes pero finalmente se incorporó al Sol de América formoseño. Su nombre es una marca registrada en el litoral y no precisamente porque sea un gran jugador. En su paso por Chacra 8, llegó a compartir el equipo con otros dos jugadores con su mismo apellido. Se ve que para encontrar un Chaparro en Formosa, con levantar una baldosa alcanza.

Juan Pordiosero