
Miguel Ángel Wirtz. Arquero argentino. Actuó en los 80’s y en los 90’s.

Miguel Ángel Wirtz. Arquero argentino. Actuó en los 80’s y en los 90’s.

En 2004, con la creación de En Una Baldosa, también surgió la idea de homenajear a los futbolistas que, a contramano de los tiempos que corren, usaron en algún momento de su carrera el olvidado y desprestigiado bigote.
Desde aquí hacemos fuerza para que los jugadores recapaciten y vuelvan a utilizarlo como elemento intimidador y en señal de respeto. Creemos que se debe reivindicar el vello facial clásico, postergado en la actualidad por barbitas candado o patillas finitas que enmarcan el rostro. Estamos convencidos de que el fútbol volverá a ser el de antes cuando regrese esa tendencia que se mantuvo durante tanto tiempo y que en los 90’s sólo fue enaltecida por nuestro abanderado Sergio Vázquez y algún que otro arquero del ascenso.
SI al bigote, NO a la violencia.
Mauro Hernán Levy
Marcador central confinado a las sombras del fútbol argentino gracias a su extraña capacidad para pasar inadvertido. Protagonista del ascenso de Argentinos Juniors a Primera (1996/97), se dio el lujo de integrar la defensa junto a Marra, Schiavi, Garfagnoli y Placente. En la máxima categoría también jugó 9 partidos, aunque muy pocos lo recuerden.
En julio de 1998 pasó a All Boys y le tocó formar parte del inolvidable equipo que participó en el Nacional B con el Checho Batista, Fernando Sánchez, Gabriel Lettieri, Fernando Batista, Aldo Osorio, Walter Paz, Maxi Castano, Damián Rodríguez, Mariano Pasini y Gabriel Bordi. Después, fue muy difícil hallar datos sobre su carrera, como si se hubiese encargado, personalmente, de borrar toda huella que lo identifique como futbolista.
Se lo vio por última vez en diciembre de 2003, en la gran nómina de jugadores invitados a la reinaugración del estadio de Argentinos Juniors en la Paternal.
Juan Pordiosero
Sebastián Martino
Muy poco se sabe de este jugador surgido de las inferiores de Newell’s Old Boys, que debió soportar un pesado apellido en esa institución a pesar de no tener parentesco con el idolatrado «Tata».
Su primer y única aparición mediática fue en la Selección Argentina Sub 17 que jugó el Mundial de Ecuador junto a Daniel Islas, Diego Trotta, Elfand, Ávila, Gatti, Torres, Curieses, Calabria, Caruso y Caserio, entre otros.
Extrañamente no llegó a debutar en la Lepra, y a partir de allí se le perdió el rastro. Potenciando su búsqueda, se halló a un futbolista con su nombre en Holanda FC, un equipo de una liga precisamente de Rosario, y de acuerdo a la fotografía que allí se ve, es factible que sea él mismo. Pero a ciencia cierta, ni Salorio, que asoma su bigote, sabe donde está.
Cucu
Ariel Marcelo Fontela (El Negro)
Paracaidista charrúa que dio una breve muestra de su fútbol en el Banfield de Garisto, en la temporada 2002/03. En su primer torneo en la Argentina pudo actuar en dos partidos, aunque sin demasiadas chances de poner al descubierto la fama de goleador que había cosechado en su país, donde actuó con los colores de Danubio, Basañez, Sudamérica y Uruguay Montevideo.
Después de su poco reconocido paso por El Taladro desembarcó en el club Alianza de El Salvador (2003/04), una tierra que le abría muchos interrogantes. «Cuando me llamaron lo primero que hice fue buscarlo en el mapa para ver bien dónde quedaba y luego saqué algunos datos en Internet«, afirmó el delantero.
Allí conoció buenas playas junto a sus compatriotas Alejandro «El Colorado» Curbelo, Luis Espíndola y Yari Silvera, con quien ya había estado en Banfield. En una de las tantas notas que dio a los medios centroamericanos reveló su amor por los tatuajes: «Me gustan mucho y por ello tengo varios. Éste (mostró el de su mano derecha) es por mi hija (el nombre grabado de Magali)». Además, dijo que le gustaban los pearcing. «Tengo uno en la oreja, pero hoy no lo ando«, aclaró.
Fanático de Peñarol y de Enzo Francescoli, no tuvo vergüenza en declarar su pachorra para festejar los goles (a diferencia de su compañero Martín García, que bailaba después de cada conquista): «Con el calor que hace aquí no puedo regalar nada ni hacer ningún esfuerzo extra, de lo contrario no podría jugar los 90 minutos«.
Como si fuera poco, habló sobre las desventajas de vivir en El Salvador, como los sismos o temblores. «El domingo pasado hubo uno y realmente nos asustamos mucho. Vimos que la gente del edificio bajaba a la planta baja y nosotros los imitamos. También le tengo un poco de miedo al volcancito que tenemos aquí cerca. Un día se le va a dar por escupir y nos va a quemar a todos«. Pese a todos los temores, anduvo bien y se consagró campeón. En 2005 regresó a su patria y se sumó a Progreso, con la ilusión de que lo vuelvan a llamar de alguna ciudad con playa y sin volcanes.
Juan Pordiosero

Foto archi conocida, pero no por ello como para dejar de postearla.
Héctor Rodolfo Veira y Américo Rubén Gallego pretendían ser los dandys de la época, mejor llamado «ranas», aunque nunca lo lograrían. Y menos con una ropa así.
El pantalón del Bambino se parece más al de un heladero, enfermero o estudiante de odontología. Y que decir de esa camisa extraída de un sillón, cortina o mantel que bien podría usar Piñón Fijo o Manu Chao.
En el caso del Tolo, el tema es más sobrio, porque esa remera en la actualidad garpa muchísimo y la cadena de oro es apenas un detalle.
Pero lo que realmente se lleva todos los aplausos es el aquel estilo de póster del mono comiendo banana en el inodoro con la camiseta de algún cuadro, que además de ser bien grasa, jamás debería estar colgado en un comedor o living y mucho menos torcido y con una boina al lado!!
Belleza, belleza!!
Cucu

Buenos Aires , 2005. Manchester United FC.
Juan Pordiosero (Gracias Christian)
Pedro Ignacio Sallaberry
Habilidoso y veloz puntero de raza golondrina que ilusionó al mundo futbolero cuando integró el seleccionado argentino que se consagró campeón en el Sudamericano Sub-16 de 1985 (con Lorenzo Frutos, Fernando Redondo y Hugo Maradona como figuras). Surgido de la cantera de River (1986-88), llegó a la Primera División pero no se pudo afianzar. Hizo 1 gol en sus 19 presentaciones oficiales con la camiseta de la banda roja. De paso poco recordado por Banfield (1988/89) , en el Nacional B, retornó a la elite con Chaco For Ever (1989-90), donde lograría la continuidad que le permitió disputar 33 partidos con la nada despreciable suma de 11 tantos. Y ese rendimiento le abrió las puertas de Independiente, que lo contrató sin la misma suerte: el delantero sólo disputó 6 encuentros en la temporada 1990-91. Breve e insignificante fue su paso por Vélez, en 1991, donde sólo jugó un partido y muy pocos lo registran. Esa fue su despedida de la máxima división porque después pasó por Douglas Haig de Pergamino (1992-93) y Almirante Brown (1993-94), en el Nacional B.
Confirmada la versión que aseguraba que ya no sería aquel pibe que deslumbraba con sus gambetas, se radicó unos años en el exterior para intentar triunfar en otras tierras menos exigentes. Actuó en el Bolivar de Bolivia (1994-95), primero, y en el Pachuca de México (1995-96), después. En la temporada 1996/97 retornó para defender los colores de Defensa y Justicia y no le fue para nada mal. Se destacó ampliamente, logrando el ascenso al Nacional B. Después, mostró sus devaludas condiciones en Talleres de Remedios de Escalada (1997-98) para pegar el salto hacia el grandioso Almagro (1998-99) del Colo Farías, Damián Grosso, Lino Arce, Marcelo Trapasso, Juan José Distéfano, Alianello, Panchito Maciel, Marcelo Couceiro y Lucas Pusineri, entre otros.
Se lo vio gastando sus últimos cartuchos en Cultural Argentino de La Pampa (1999-2000) y Colegiales (2000/01), donde se retiró.
Luego comenzó a estudiar y se recibió en la escuela de Directores Técnicos «Nicolás Avellaneda». Cuando lo consultaron sobre su experiencia comentó «A través de los dos años de Curso, he logrado incorporar mucha información que en mi etapa de jugador desconocía. ¡Creía que haber sido futbolista profesional alcanzaba para entender la Dirección Técnica! Pero el futbolista no piensa como Director Técnico. Piensa como jugador. De manera individual. Hoy veo el fútbol desde una prespectiva diferente. Además de muchísimos conceptos tácticos, aprendí el valor de manejar un grupo, teniendo en cuenta los aspectos didácticos y pedagógicos.Por otro lado destaco haber vivido hermosas experiencias con compañeros de toda América, y con profesores que me enriquecieron tanto en el plano futbolístico, como en el humano»
En la actualidad, forma parte de las inferiores de River Plate que coordina Gabriel Rodríguez y dicta los fundamentos de técnica para todos los chicos deseosos de aprender. Incluso, envalentonado por su nueva función, se animó a aventurar un posible sucesor: «Me veo reflejado en el juego del Keko Daniel Villalba, de la novena división. Es chiquito y guapo como yo. Muy atrevido y hábil en velocidad«.
¿Se viene el nuevo Pedrito Sallaberry?
Juan Pordiosero